18.9.09

District 9: Vale, Neill, Pero Cálmate Un Poco


En 1982, una nave alienígena se queda "calada" sobre Johannesburgo.

Meses después de esperar un contacto celestial, un rayo destructor sobre algún edificio emblemático o la construcción de alguna vía de circunvalación, los humanos damos el primer paso para saber qué ostias pasa ahí dentro como mejor sabemos: volando la puerta.

En el interior de la nave, descubrimos a más o menos un millón de alienígenas hacinados, desnutridos y en condiciones deplorables. Vamos, que era una patera galáctica. El gobierno sudafricano, en connivencia con una megaempresa de servicios llamada MNU (algo así como la OCP de Robocop), realoja a los extraterrestres en un campo de refugiados vallado en medio de Johannesburgo, conocido como Distrito 9.

Años después, la población alienígena ha crecido hasta casi doblarse, protagoniza altercados, se la relaciona con delincuencia y miseria y, en definitiva, se comporta como cualquier grupo en un guetto: sobrevive. Así que la MNU les ha contruído un segundo campo, alejado de la ciudad, para realojarles y que dejen de dar por saco.

Y en el momento del deshaucio y el realojo, ejército mediante, empieza realmente la peli.

District 9 es una de esas pelis de Ciencia Ficción que tanto me molan, que usan el componente fantástico para radicalizar el discurso al hablar de temas reales espinosos. Al igual que la inconmensurable, imprescindible, totalmente obligatoria Hijos de Los Hombres, se centra en el tema de las diferencias sociales, el racismo, la exclusión y el trato a los extranjeros en nuestro mundo (por cierto, es curioso señalar que "alien" es una palabra que a veces se usa en inglés como sinónimo de "extranjero", literalmente). Y lo hace más a lo bestia aún que aquella, sustituyendo el militarismo inglés por el salvajismo de los gobiernos que han optado por dar más importancia a los resultados que a su imagen pública (¿alguien dijo Rusia?). Y a diferencia de aquella también, se recrea un pelín bastante en ese aspecto violento, descarnado y brutal.

Hijos de los Hombres se fijaba en La Guerra de los Mundos de Spielberg en su estructura, resultando una película íntima y resaltando el drama humano, y dejando la acción, los efectos y la carnaza para momentos puntuales que no hacían sino acentuar la situación, sin ser su leit-motiv. El principal fallo de District 9 es que durante un buen rato es directamente Jungla de Cristal meets Alien Nation, y dedica mucho tiempo y esfuerzo al ruido y la furia. No llega al extremo de banalizar la violencia a base del abuso, como hiciera Terminator Salvation, por ejemplo, pero deja ideas brillantes en el camino de forma imperdonable (cuando Mickus amenaza a Chrstopher con llevar a su hijo a Asuntos Sociales, éso sí hubiera sido digno de ver) y parece encontrar sobre la marcha aquello en lo que decide centrarse (primero el tema social, luego el documental burro, luego el gore, luego la sci-fi deshumanizada, luego el rescate, luego la setpiece de acción, que también va por etapas, luego el rollo catarsis...), confundiendo a mi entender "hacer avanzar la trama" con "quemar etapas, cada una con su tema y su desarrollo aislado".

Lo que sí sabe hacer Blomkamp, de puta madre además, es rodar, y montar. Este tipo sabe distinguir entre ritmo y velocidad, aunque su tono tremendista a lo Greengrass chutado agote un poco, y le meta más caña de la necesaria al sonido. Su estilo es bestia y potente como él solo, usa los fx de forma insultantemente inteligente, y desde luego sabe hacer que sepas dónde estás y qué está ocurriendo, lo cual es un puntazo hoy día. Se nota que se le hace el culo pesicola al ver las pelis de James Cameron (él mismo ha declarado alguna vez ser un rendido admirador del canadiense, pero no haría falta al ver el clímax de District 9 y el gadget que lo protagoniza).

Mención aparte merece Shartlo Copley, el protagonista, un perfecto desconocido hasta ahora, que borda un personaje francamente desagradable y difícilmente empatizable, al que sin embargo consigue insuflarle una complejidad muy interesante.

En resumen, una peli recomendable si bien muy levemente lastrada por un exceso de esquematismo en su desarrollo, pero que consigue erigirse en un buen ejemplo de que la Sci-Fi sigue siendo más efectiva para hablar de temas sociales que toda la filmografía de Fernando León de Aranoa junta.

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