2.12.10

Decencia

En "La Hoguera de las Vanidades", en el clímax del juicio, cuando el circo mediático se hace más grotesco de lo soportable, el juez encarnado por Morgan Freeman pega un mazazo en su atril y les echa en cara a todos los payasos de la farsa su descaro. Les dice que debería darles vergüenza haber perdido la decencia. Y que ya que la palabra se había prostituido tanto, les recordaba que la decencia es... lo que su abuela les enseñó.

Me parece una gran definición de decencia.

Cuando yo era pequeño, en enseñaron que hay que respetar a los demás, que mi beneficio no vale más que el daño a otros, y que cuando hago algo que sé que está mal, además de pedir perdón e intentar arreglarlo, debo sentirme mal conmigo mismo.

Pero últimamente, no sé si porque me hago mayor y veo las cosas más claras, o porque esto está llegando a extremos realmente insoportables, veo que la decencia está muerta. Incluso pasada de moda, como algo a evitar.

Tenemos a un expresidente, que al día siguiente de ser vapuleado en las urnas por haber sido incapaz de hacer algo, lo que sea, para mejorar el país que se encontró al llegar, coge y dice que se pira. Que les den a los que le votaron, que mi ridículo no vale lo que vuestros votos. Y que mi pensión vitalicia me hará reflexionar mejor sobre mi descalabro.

Tenemos a un diputado de ERC que, tras pasarse siete años yendo y viniendo de Reus a Barcelona en coche oficial, a costa de los tontos, le queda una indemnización de 100.000 euros al año, sin perjuicio de poder trabajar de otra cosa, por ejemplo, de barrendero, que era para lo que aprobó las opos en su día.

Tenemos un HIJO DE PUTA al mando de los empresarios del país, que el mismo año sale en un reportaje conduciendo un Ferrari en una revista para emprendedores y luego se declara insolvente para pagar las nóminas atrasadas de los empleados de las empresas que ha quebrado sin ningun rubor.

Tenemos un monton de gobiernos cabreados porque una web ha publicado filtraciones en las que se denota que la diplomacia es una mala broma de mal gusto, que no sirve más que para que unos pocos vivan de puta madre mientras pagan los tontos. De nuevo. Y de postre, toda una miserable clase periodística que se cuestionan si es lícito que WikiLeaks exista, en vez de avergonzarse de no hacer un periodismo que haga innecesario que exista.

Tenemos un montón de artistas que exige respeto y sueldos dignos por su trabajo, llamando ladrones a los que siempre les han valorado y sustentado, en vez de volverse contra los que les han sangrado sistemáticamente años y años.

Tenemos unos diputados que consideran que una llegada masiva de mensajes de ciudadanos a sus buzones de correo son una injerencia inadmisible.

Tenemos un sistema electoral en que el porcentaje de votos no se corresponde con el porcentaje de diputados.

Tenemos 4 millones de personas que no pueden trabajar, mientras la gente podría emplearlos dice que no lo hace porque sale muy caro despedirles.

Tenemos un presidente perdido, un gobierno de subnormales y una estructura de poder destinada a perpetuarse y hacerse crecer a sí misma sin control, a costa de que paguen los tontos.

Tenemos un oposición de carroñeros miserables, deseando que todo empeore para comprarnos con promesas que jamás cumplirán, y obtener carta blanca para hacer lo mismo que los que hay ahora, y encima reírse por ello.

Tenemos una vergüenza de expresidente que debería estar en la puta cárcel, en el mejor de los casos, o tirado en una cuneta de Mombasa, con las manos atadas a la espalda y la boca cosida, si hubiera justicia.

Tenemos un país en que no se puede enterrar a los muertos de una dictadura de 40 años porque antes de eso hubo una guerra de 3 "en las que todo el mundo cometió atrocidades".

Y yo me pregunto: si tenemos todo ésto, ¿es que hay tan poca gente que no tuvo abuela?

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