7.3.08

Asco

Como si no fuera bastante hastío el que provoca una legislatura de pelea de perros constante, ni bastante agotamiento el que provoca una campaña que, aprendida la lección de l 11-M, ha sido tan mediática como un estreno de Hollywood, tienen que venir los infrahumanos de siempre a acabar de joder el día. Ya sólo queda el asco.

Ante atentados terroristas he sentido rabia, pena, dolor, desconcierto e incomprensión. El de hoy no es una excepción. Pero hoy, además, siento asco.

Me da asco un pobre subnormal cuya única acción relevante en la vida va a ser apretar un gatillo. No me da pena porque si puede caminar y levantar un arma al mismo tiempo algo de raciocinio debe tener, osea que un animal no es; y éso es peor.

Me dan asco los que usan recovecos del lenguaje y oscuras cuevas jurídicas para librarse de condenar un acto repugnante porque tienen detrás la mimsa pistola que ha matado a Isaías. Ésto va por la alcaldesa de Mondragón y por todos sus seguidores subnormales: dais asco. No pena, porque si fuérias pobres subdesarrollados criados en el monte bajo un yugo opresor tendríais un motivo para darla, pero tú, infame alcaldesa, en tu sillón de plenos, presidiendo un acto mancillado por tu sola presencia, no puedes provocar pena sino únicamente el deseo de que toda la vergüenza que deberías sentir se vuelva dolor de estómago y te haga reventar de llanto.

Espero que todos los autores de este acto tristemente humano mueran de dolor y de vergüenza en la más absoluta de las miserias y la soledad más triste, de hambre, de indescriptible sufrimiento físico y moral, y que cuando pidan clemencia a quien sea que la pidan, les enseñen una Ikurriña, de lejos, para recordarles que todo lo que sienten no les permite acceder a ella. Y que les pegue alguien más fuerte que ellos. Y que cuando pregunten por qué tienen que sufrir tanto, sólo reciban el silencio de la alcaldesa de Mondragón.

Perdonad mi violencia verbal pero creo que necesito soltarla aquí para no lanzarme a partirle la boca al primer imbécil que, ni que sea por hacerse notar, encuentre una mínima justificación en meterle tres tiros a un señor delante de su hija sólo por pensar diferente que los que llevan pistola.

Espero que mañana la gente vaya a votar, a quien sea, para demostrar que estas palabras que me salen de la boca sólo son producto de la rabia y no el modo en que queremos relacionarnos.

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