11.4.08

Abuso De Poder

Tengo un compañero de curro que tuvo que cubrir a su supervisora por baja maternal. Sí, sí, está bien escrito: tuvo que cubrir a su propia supervisora. La solución que se buscó para sustituir a una responsable de unidad, licenciada, con título, atribuciones y sueldo de supervisora a jornada completa, fue que durante los 5 meses de su baja maternal se encargara de su trabajo un técnico de FP a media jornada, por su mismo sueldo.

El chaval hizo lo que pudo, teniendo en cuenta que además sirve de comodín cuando falta alguien en otro sitio, porque es el más flexible por la media jornada, lo cual significa que muchos días no estaba haciendo la susodicha sustitución, sino la suplencia de otra persona, con lo que el trabajo se le fue acumulando hasta formar una entidad propia que amenazaba con morderle cada vez que abría el cajón. De propina, tuvo que pasar como responsable una auditoría de calidad realizada a cuchillo, para la que intentó obtener asesoramiento del Jefe Total, mediante unos 7 mensajes de voz al móvil que jamás tuvieron respuesta. La auditoría fue de pena, pero se solucionó como todo lo que sólo sirve para los despachos: en los despachos.

El lugar en cuestión es una unidad hospitalaria, y mi compañero era el responsable del laboratorio que les da servicio, que no pertenece al hospital, con lo que se encuentra en tierra de nadie. El caso es que durante ese tiempo, las personas que trabajaban con él, básicamente enfermeros y médicos de la unidad de la que es, digamos, proveedor externo, fueron comprensivas con la situación, dentro de su habitual gañanería. Tienen costumbre de pedir las cosas a gritos y con golpes en las ventanas en vez de usar el teléfono como las personas, pero una vez que se acostumbra uno a trabajar con chimpancés, todo va más o menos bien.

Ahora la baja maternal se ha acabado y la supervisora ha vuelto mordiendo porque, según ella, todo está patas arriba. Después de una semana tensa de llamadas supervisora-jefe-técnico, el chaval se entera de que el pollo montado es lo que se llama un plan de choque de cara a la galería: el cliente se ha quejado de él, cuando él ya no está presente, y la supervisora, para quitarse el marrón de encima, les da la razón, aún sin haber hablado siquiera con el chico en cuestión para, al menos, hacerse una idea general del problema.

Y ahora viene lo mejor: los médicos, esos que durante meses mantenían un equilibrio razonable entre comprensión y exigencia, de repente opinan que el técnico es persona non grata en el servicio, que no quieren que vuelva a pisarlo y mucho menos encargarse de nada más allí, y además, exigen disculpas públicas por todos los errores cometidos durante su periodo de "supervisor en funciones".

Cabrones.

El quiz de la cuestión es, tristemente, la diferencia de clases. El chaval es técnico, y ellos médicos, y la supervisora es amigüica de los suyos. La supervisora se lleva bien con los médicos porque le dejan asistir a las sesiones técnicas y firmar alguna comunicación, y ella hace concesiones más allá de las funciones de su laboratorio, que después asumen los pringaos que se encuentran con la tralla diaria. Mi compañero es técnico, y durante meses ha desarrollado una labor que le desborda, por conocimientos, sueldo, responsabilidades y por ley, pero como no había otra cosa, pues palmadita por aquí y a salir del paso; pero el chaval les salió menos manso de la cuenta y se atrevió a responder un par de veces "no" a compromisos adquiridos por su supervisora, inasumibles según él, y claro, eso no se puede tolerar. Tú estás aquí para lo que yo diga.

El chaaavl ha ido hoy a la convocatoria de "disculpas y escarnio público" que le ha montado su supervisora. Estoy ansioso por volver a verle y que me explique si sobrevivió a la hoguera. Ya os contaré.

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