30.7.13
Cómo (Y Por Qué) Empecé A Correr
También en 2007 pasamos por una situación familiar realmente angustiosa, y en mi trabajo empezaba a notar una soga al cuello, que culminaría en cambiar de profesión un año y medio después.
Necesitaba, en definitiva, perder peso, en muchos sentidos. También en el literal. Así que en casa seguimos un plan de dieta supervisado por un médico, y conseguimos plantarnos en mediados de 2009 con casi 30 kilos menos encima cada uno. Además, logré escapar del sótano donde me consumía cada día y empezar otro proyecto profesional, que aún sigue.
Sin embargo, mi pérdida de peso fue gracias a una dieta controlada, pero nada de ejercicio. Había nadado durante unos meses cuando estudiaba, pero no bajé ni un gramo entonces. Me encontraba bien y me alegraba estar en mi peso, pero me preocupaba tener que pasarme la vida a régimen para mantenerlo, así que decidí aprovechar que por fin las piernas me sostenían sin quejarse, y salí un ratillo a trotar.
La primera vez fueron 5 minutos, el primero y último de los cuales me los pasé andando; el primero, avergonzado de llevar chándal y mover el culo, y el último, intentando mantener el hígado dentro del cuerpo.
Después de éso, empecé a motivarme. Como soy una rata de biblioteca, leí libros. Empecé con el de Murakami, y con el de Arcadi Alibés, y comencé a visitar webs sobre entrenamientos para principiantes. Ni se me pasaba por la cabeza competir una carrera o llevar un control de los km que hacía; con ser capaz de ir hasta el final de la calle y volver me era suficiente.
Aprendí a desplegar la paciencia que todo el mundo me dice que tengo. A respirar por la boca y bajar el ritmo cuando me faltaba el aire, en vez de respirar más deprisa. A dar pasos más cortos al principio y alargar la zancada cuando notaba las piernas ya calientes. A estirar después de correr, y no antes. A dedicar un minutillo a calentar primero, y a no frenar en seco. A no obsesionarme con la velocidad y concentrarme en acumular experiencia atendiendo a los que mis piernas y mis pulmones me pedían a cada momento.
Durante mucho tiempo corrí 4km cada dos días, en más de 25 minutos. Poco a poco, fui probando una manzana más, media vuelta más, ir hasta el final del parque en vez de darme la vuelta en la fuente... hasta que establecí una rutina de 6km casi cada día. Me apunté a mi primera 10k y pasé de la hora por 20'', me apunté a la segunda para bajar esos 20'' y pasé por poco de los 55'... me llegó la "marquitis": bajar de 50' como sea, mantenerme siempre por debajo de 5'/km, hacer más de 100km al mes...
He pasado por meses de fatiga inexplicable, en que era incapaz de pasar de 50km o acabar con soltura un trote de 5km. He alternado la carrera con entrenamientos de fuerza. He alargado las salidas hasta hacer 20km en dos partes, con la vista fija en una media maratón. He cambiado a la bicicleta por necesidades laborales, y he recuperado las ganas de correr porque no puedo hacerlo tan a menudo.
Y todo éso, con un único objetivo: poder jalarme un bocata sin miedo a pasar de los 70 kilos en los que me mantengo, sin más esfuerzo que hacer algo que ha acabado gustándome casi tanto como comer.
25.6.13
Cambiar
En noviembre pasado tuve un bajón considerable. Me sentía flojo, sin ganas de salir. Algunos de los consejos que me ayudaron fue cambiar de rutas, salir menos a menudo pero más rato, hacer series... en definitiva, que correr dejara de ser la rutina tediosa en que se había convertido, y volviera a encontrar algo que me hiciera recuperar las ganas.
Me obligué, me puse como meta mejorar tiempos en serio, y finalmente volví a coger el ritmo, consiguiendo mantenerme por debajo de 48 a los 10k de manera habitual. Ahora salgo menos a menudo, he olvidado la obsesión por salir "todos los días menos uno", o "al menos uno de cada 3", o "un mínimo de 4 a la semana", para centrarme en salir a lo que me gusta; de este modo, he conseguido que correr 10km de ida y de vuelta a la playa, por el mero placer de hacerlo, o salir sin Runkeeper y sin rumbo fijo, sólo con una vaga idea de hacia dónde ir, para descubrir simplemente una ruta nueva.
Otro de los consejos que me dieron, y que no seguí en su día, es cambiar de deporte. La verdad es que me daba una pereza enorme, pero por obligación he tenido que pillar la bici de forma habitual, y no puedo estar más contento. Ahora cada día me hago 18km para ir a trabajar, y éso me ha obligado necesariamente a correr menos, pero no me importa, porque continúo con una media muy aceptable de kilómetros mensuales (de hecho, hago muchos más, aunque con menos esfuerzo); además, trabajo otros grupos musculares, evito sobrecargar las rodillas y los tobillos, y ahorro gasolina, que tampoco está mal.
Lo mejor de todo, es que cuando salgo de nuevo a correr, estoy aún más liberado de esas presiones que me ponía yo sólo. Tengo cubierto un mínimo de kilómetros en mis piernas por pura rutina, así que cuando corro lo hago de nuevo porque quiero, y me sabe a gloria. Noto también las piernas más fuertes y las articulaciones menos castigadas.
Así que en definitiva, gracias por los consejos, tanto los que seguí para salir del bache de motivación, como el que he seguido un poco por obligación, que me permite seguir corriendo sin agobiarme, que es lo que yo quería.
Este año la Media no se me escapa!!
28.4.13
Cursa Nocturna de L'Hospitalet
Pensaba que habría menos gente, pero qué va. Éramos más de 5000 apiñados entre el IKEA y el Gran Vía 2, ante unas cuantas carpas, una de las cuales servía de cocina para la Fideuà que nos esperaba a la meta.
Intenté poner el Runkeeper, pero no había manera de pillar satélites. Como el trazado seguro que lo iba a conseguir igualmente, opté por no trackearme el recorrido ni cronometrarme, y dejarme sólo la música, de modo que corrí sin referencias de tiempo ni de velocidad; de vez en cuando viene bien para escuchar simplemente a tus piernas y tus pulmones, en vez de a la chica que te habla cada 5 minutos y, quieras que no, te va condicionando.
Y salí simplemente a correr, y era consciente de que iba más fuerte de lo habitual, pero no hasta que me encontré el hito de los 2km casi sin darme cuenta; apenas había empezado a coger ritmo y ya llevaba casi un cuarto de carrera. De repente, tuve 30 segundos de "¡ostia! ¡no tengo ni idea de la altimetría! ¡es todo asfalto! ¿cómo voy? ¿puedo seguir así 8km más?". Miraba al resto y parecía que todos me pasaban. Me molestaba la camiseta de manga larga que me había anudado a la cintura antes de salir. El chip se me iba a caer.
"Es que eres mu tonto. Tú no sabes correr sin asistente. Si te pones música la vas siguiendo y te olvidas de coger un ritmo constante. Como suene "Battery" te vas a vaciar en 4 minutos. Y no te has asegurado el lazo de las zapatillas, te vas a tener que parar. ¿Por qué no admites de una vez que sólo eres un gordo menguado y dejas de fingir ser un deportista?"
A todo ésto, los de 5k se van por su lado, y el resto seguimos Gran Vía abajo, lejos de Barcelona. Suelo correr por aquí, es la ruta que no me gusta pero que uso cuando llueve, porque no tiene tramos de tierra. Llegamos al Gornal y descubro un nuevo paso bajo la autovía que no conocía, y éso que vivo a 1km escaso; que poco mundo tengo... Veo el IKEA otra vez a los lejos, pues no voy tan mal. Creo que de hecho voy demasiado bien, igual me estoy durmiendo en los laureles. En realidad me conformo con acabarla y quizás bajar de 50 justito...
No. La semana pasada me hice ésto dos veces seguidas, puedo acabarla perfectamente; y lo he hecho ya tres veces por debajo de 50, una de ellas en el Circuit de Catalunya, con sus cuestas rompemuslos, osea que tira y deja de quejarte. Está sonando Battery y has pasado el hito del 7, aprieta.
El tramo por dentro de Pedrosa está puesto para matar la moral. Correr de noche por un polígono industrial vacío, sin apenas luz y sin gente... la recta hasta el giro parece no acabar hasta Badalona, no me jodas. De vuelta, ves que a tu derecha te queda el IKEA, donde sabes que está la meta, y lo ves pasar, y lo ves alejarse, y sabes que tienes que volver a hacer ese recorrido otra vez para acabar. No veo el hito de 8. Cuando llego a la rotonda del hotel redondo veo que hay coches, osea que la vuelta la daremos vete a saber dónde. Cuando por fin volvemos al lateral de la Gran Vía, el IKEA parece que lo han trasladado a Sant Adrià. No he visto el hito de 9, pero tengo que haberlo pasado. Empieza The Rising.
Veo el crono, pero sin gafas no sé si voy bien o mejor me escondo de vergüenza. A tomar por saco, de vuelta a casa me pillo un taxi, pero de aquí no me voy sin darlo todo. Vamos a ver de qué están hechas las Asics.
Todo lo que alcanzo a ver al pasar la meta es un 48. Si pienso en que he debido pasar por salida al minuto de empezar, debo estar por debajo de 48. No me parece descabellado, sería parecido a lo que hico en Sagrera, con un recorrido similar, aunque allí llevé durante 2km a una liebre que parecía haber atracado un banco...
Hay mucha cola para la fdeuà, y C me espera en casa con una pizza casera y 3 gatitcos. Dejo mi chip, cojo mi cocacola y mi agua, me vuelvo a poner mi camiseta de manga larga y me vuelvo a casa caminando, sólo. Los gemelos van a matarme, espero no tener rampas esta noche.
Los resultados no estarán hasta la mañana del domingo. Estoy contento porque he bajado de 50 seguro, y es posible que haya hecho uno de mis mejores tiempos.
Hoy me he levantado y me me buscado en la web de resultados...
47'18''. Mi mejor tiempo, en mi ciudad!!!
28.3.13
Zapatillas, Bambas y Cosas de los Pies
Hay 3 formas de pisada: pronador, supinador, y neutro. Los pronadores apoyan primero la parte interior del pie; los supinadores, la exterior; y los neutros, más o menos caen (caemos) "recto". Cuando vas a machacarte los pies unas horas a la semana, es importante saber qué tipo eres, para usar unas zapatillas que te protejan adecuadamente. Así, un pronador necesita zapatillas que amortigüen mejor el interior, porque es la zona de mayor impacto y presión en cada pisada; un supinador necesita lo contrario; y un neutro, otra cosa distinta, aunque éste es un caso que soporta bien cualquier tipo de calzado (al neutro también se le llama "universal", una cosa un poco absurda, porque ni somos mayoría ni el resto está fuera del universo).
Yo soy neutro, lo cual me permite no preocuparme demasiado por el calzado que use. Mis primeras zapatillas de correr, a las que les hice más de 1000km, algunos de los cuales pesando más de 90kg, eran unas Kalenji de la cesta de saldos, y me costaron 14,95 euros. Cierto es que no corría la media de 25-30km por semana que ahora hago, pero dieron bastante buen resultado, aunque no quedaban tan guais en las carreras populares.
Cuando las Kalenji pidieron una muerte digna, me regalaron unas Adidas Litestrike EVA, que creo que no llegaron a los 60 euros. Es 4 veces el precio de las primeras, y la verdad es que me fueron muy bien. Les hice 1100km, y cuando han dejado de servir para correr, las estoy usando como calzado del día a día, porque están impecables.
Ahora tengo unas Asics Contend Gel, 48 euros de oferta en spartoo.es, aunque en alguna tienda las he visto por alrededor de 60 euros. De momento me van igual de bien que las Adidas, cuando corría con ellas.
¿Por qué este repaso? Por lo siguiente: conozco a gente que condiciona su práctica al equipamiento, y éso es un error. Lo cual no quiere decir que haga falta un mínimo de equipamiento para algo tan importante como evitar lesiones o sentirse cómodo, pero poner en lo que llevas puesto toda la responsabilidad de tu práctica es absurdo, en mi opinión. Unas zapatillas de 140 euros no van a hacer que salgas más a menudo, ni que corras mejor, que unas de 60. Tampoco se puede preparar un maratón con unas Kalenji de 15 euros, más que nada porque no llegarán vivas a la prueba.
Evidentemente, cada corredor tiene sus necesidades. Si entrenas principalmente por asfalto o pista dura, en sesiones de 30 a 45 minutos, 3 o 4 veces por semana, tus zapatillas no pueden ser las mismas que las de alguien que cada vez que sale se hace 25 km en campo a través. Pero lo que creo que es importante es ser muy consciente de que ponerme las mismas bambas que quien hace maratones no me va a hacer acabar maratones; algo tan sencillo parece no ser fácil de entender para muchos, aunque lo formulen en forma negativa: "yo no puedo correr así porque no tengo ese equipamiento, que si no...". Éso es falso. He visto señores mayores pasarme en carreras con zapatillas suplicantes, pantalones del mundial '82 y camisetas de caja de ahorros; y he pasado a tipos con mallas, Mizuno de 120 euros, cintas compresoras, pulsómetro, camiseta de cafeína y portabotellas de mano; tipos que perdieron tanto tiempo en buscar equipamiento que no se quedaron sin horas para salir a correr.
26.10.12
No Puedor!!!
De un tiempo a esta parte mi perfil de Runkeeper no se actualiza tan a menudo como debiera. Tuve un mes de Septiembre de mucho curro, tanto que había días que apenas podía disponer de más de 8 horas para cualquier cosa que no fuera trabajar.
Y lo estoy pagando. Llevaba 3 meses seguidos pasando de los 100km de carrera acumulada, y de repente los 68km de Septiembre se me antojan insuperables. Se me pasó la fecha de inscripción de la Mercè, y mi próximo 10k es la Jean Bouin, pero no estoy seguro de poder bajar de los 50', que ya fue mi objetivo no cumplido para Bombers, en Mayo.
Tengo menos ganas de salir, y cuando lo hago, apenas puedo dar un paso sin pensar que no voy a ser capaz de llegar a los 5km. Me parece increíble, cuando hace un par de meses corría 6km diarios fijos, con picos bastante frecuentes de 7 y de 8, incluso domingos de 10.
Lo peor es que estoy cayendo en una espiral: cuanto peor lo paso, menos ganas tengo de salir, y más me cuesta correr cuando salgo, porque salgo menos. Para Junio, estaba convencido de poder preparar una media maratón a unos pocos meses vista, pero ahora me veo casi como hace un año, inseguro de acabar un 10k.
Quizá necesite cambiar de rutas o encontrar compañeros. Correr sólo es de verdad difícil a veces. No lo sé. Necesito consejos.
22.8.12
Pensar Antes De Correr (Y De Escribir)
Los comentarios de las marcas en sus redes sociales no son más que otra forma de spot, y suelen obtener poca respuesta. Sin embargo, fuimos 85 personas las que no pudimos refrenar el impulso de decirle algo a Nike por semejante temeridad. Algunos entendieron el desafío como una forma de motivción, y la verdad es que no es más que jerga publicitaria, pero me parece una buena intro para hablar de correr con calor.
Ya lo he dicho pero me repito más que el ajo si hace falta: sudar en exceso es peligroso. El sudor sirve para regular el calor del cuerpo, actúa como un radiador, expulsando agua. Y el agua es necesaria. Imprescindible. No se puede correr sin agua, porque no se puede vivir sin ella. El calor excesivo, ya sea autoinducido con prácticas absurdas como rodearse de plásticos, o proveniente del ambiente, nos hace sudar para regular la temperatura, y al sudar perdemos agua. Podemos llegar a perder tanta que nos deshidratemos y suframos calambres, malestar, desmayo y, sin exagerar un pelo, daños cerebrales.
Yo no sé si soy un buen runner o no, pero sí sé que a veces hace demasiado calor para correr. Ya sé que hay maratones en el desierto, pero también sé que durante la mítica carrera de las Barrancas del Cobre, el mismísimo Barefoot Ted llegó a beber su propia orina porque temía desmayarse y caerse por un barranco sin que le viera nadie.
Murakami dice que "El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional". No es necesario sufrir ni lesionarse para correr bien. estamos haciendo deporte para estar más sanos, no para destrozarnos el cuerpo. En esta época es mucho más sensato correr a primera hora de la mañana, o por la noche, cuando el sol no nos machaque. Y aún así, es necesario planificar la ruta para encontrar fuentes o llevar un pequeño avituallamiento de agua o bebida isotónica. Y sobre todo, si nos empezamos a marear y la cabeza nos duele, tenemos que parar.
Para hidratación en carrera: http://www.soymaratonista.com/6853/10-tips-de-hidratacion-para-correr-mejor
Salud y agüita fresca!!
11.8.12
El Umbral Aeróbico Y La Barrera Del Glucógeno
Ésto lo hemos oído muchas veces. ¿pero, qué significa? Pues que para hacerlo necesitamos quemar oxígeno. En condiciones normales, para realizar cualquier trabajo muscular obtenemos la energía quemando glucosa, un proceso llamado glucólisis. La glucosa la obtenemos de la dieta, transformando los azúcares y grasas que ingerimos en glucógeno, la forma de almacenar glucosa en los depósitos del cuerpo, principalmente el hígado y los músculos. La transformación de glucosa en energía requiere de la presencia de oxígeno, que obtenemos del aire, a través de la respiración, y llevamos hasta los músculos por el torrente sanguíneo, gracias al impulso de los latidos del corazón. Éste es el proceso (muy simplificado) que usamos para obtener energía para correr, resolver una ecuación, escribir en un teclado o hacer la digestión.
En condiciones normales, por ejemplo, para andar, respiramos para obtener aire al ritmo que necesitamos, que no es muy alto, y vamos quemando glucosa por orden: primero la que está en la sangre, procedente de lo que hemos comido hace poco, después de los depósitos del glucógeno del hígado, y cuando éste se acaba, del otro gran depósito de energía: la grasa. Si pensamos en un coche, la gasolina que está en el motor es la glucosa de la sangre (está disponible inmediatamente); la que está en el depósito del coche sería el glucógeno (hay que llevarla hasta el motor y mezclarla con aire); y la grasa sería la gasolinera más cercana (hay que llegar hasta ella, llenar el depósito, lo cual lleva más tiempo). Sin embargo, requiere tiempo, más para cada tipo de reserva, y por tanto falla para una demanda de energía rápida y potente: para levantar mucho peso, por ejemplo, o correr muy deprisa.
En caso de necesidad, hay otra manera, más rápida, de que los músculos obtengan energía, sin necesidad de oxígeno. Además de en el hígado, también almacenamos glucógeno en los músculos, como medida de emergencia ante una demanda de energía tan rápida y explosiva que no podemos esperar a que se degrade en el hígado y nos la traiga la sangre. Este segundo método es la glucólisis anaeróbica, y se llama así porque no requiere de oxígeno, pero tiene dos inconvenientes básicos:
- Hay muy poco glucógeno disponible para ésto, porque es para situaciones de verdadera emergencia: aguantar un peso que nos cae encima, salir al sprint para huir de un peligro (todos estos mecanismos llevan ahí desde que éramos quasisimios cazadores, mucho antes de que corriéramos por deporte); debido a ésto, no se puede mantener esa situación mucho tiempo. Pronto (cuestión de segundos o minutos, a lo sumo), el músculo necesitará de glucosa procedente de otras reservas, pero como no se degrada suficientemente rápido se entra en una situación de colapso: el cuerpo responde a esta anomalía con dolor, temblores y, finalmente, la relajación involuntaria del músculo. Probad a levantar una mancuerna que esté en el límite de vuestra resistencia durante un rato: acabaréis soltándola aunque no queráis.
- Se genera un residuo llamado ácido láctico, que al cabo de un rato se solidifica en forma de cristales dentro del propio músculo, provocando un dolor muy molesto y muy común: las agujetas.
- Además de tus piernas, también ejercitas tus pulmones, que se ensanchan más y mejor, cogiendo más aire en cada aspiración.
- Tu corazón se hace más fuerte y con cada latido lleva la sangre más lejos; ésto hace que necesite latir cada vez más despacio, y si antes a 140 pulsaciones estabas al borde del colapso, con el tiempo puedas correr un buen rato a buen ritmo antes de llegar a los 120. De propina estás reglando varios años de esperanza de vida a tu querida patata.
- Aprendes a perder el miedo a ahogarte. Dejas de boquear y respiras por la nariz, profundamente, tranquilo, aunque vayas corriendo, porque conoces tu cuerpo y sabes que puedes exigirle lo que antes parecía una muerte segura.
La "barrera del glucógeno"
Todo el mecanismo de glucólisis aeróbica es lo que permite perder peso corriendo (o andando, o haciendo "aerobic", o bicicleta, o nadando si se hace lentamente). Ya he explicado que primero se usa la glucosa de la sangre, y luego la que se obtiene al degradar el glucógeno del hígado, pero si nuestro cuerpo ve que aquello va para largo recalcula el tema y empieza a tirar de grasas (que me perdonen los fisiólogos, ésto es una explicación tan simplista que me he puesto hasta colorado, pero como no me ve nadie...). Ésto es parte del conservadurismo natural: degradar grasa es más lento, pero como no estamos pidiendo velocidad, sino que parece que vamos a pedir resistencia, es preferible guardarse el glucógeno por si en algún momento hay un pico de necesidad urgente, exactamente igual que hace con el glucógeno de los músculos.
El paso de quemar glucógeno a empezar a degradar grasa es lo que se conoce como "barrera del glucógeno". Corriendo dentro de tu zona aeróbica vienen siendo de 20 a 25 minutos. Es decir, que para empezar a quemar grasa hay que estar corriendo al menos 20 minutos. O andando, con cierta alegría. Pero sobre todo respirando bien. Lo que hace falta es una demanda constante y de baja intensidad para "pasar la barrera".
La buena noticia es que esa barrera también varía con el entrenamiento. A medida que nos acostumbramos a correr durante más tiempo, nuestro organismo varía su forma de servirnos energía para hacerlo. Se acostumbra a que le pedimos glucosa con más énfasis en la resistencia que en la urgencia, de manera que empieza degradar grasas antes y deja de recurrir al glucógeno durante tanto tiempo. En carrera, ésto se traduce en que los primeros minutos parece que te cuesta respirar, que las piernas no te responden, que no vas a poder llegar ni a la mitad de donde llegaste ayer... y de repente parece haber un "click" y te sientes suelto, te cuesta menos echar las zancadas, hasta parece que respiras menos que hace un momento. Has roto la barrera y estás corriendo en una zona aeróbica cómoda, pudiendo virtualmente no parar jamás.
En resumen: no por correr más rápido se corre mejor. Si lo que buscamos es una sesión larga, o estamos acumulando kilómetros para fortalecer músculos y ensanchando pulmones, paradójicamente hay que parecer débil: correr lento. Estamos poniendo los cimientos de un metabolismo que luego nos permita forzar sin tanto esfuerzo.
http://www.merlosuplementos.com.ar/Extras.html
4.6.12
¿Correr Para Adelgazar?
Sin embargo, los motivos estéticos son de los que más se esgrimen; son perfectamente lícitos, muy buenos generadores de motivación, pero hay que tener cuidado con ellos. Correr es un buen ejercicio para quemar calorías, pero no sirve de nada sin tener en cuenta algunas cosas:
- Sólo corriendo no hacemos gran cosa. Sobre todo si se quiere adelgazar, la dieta es mucho más importante que el ejercicio, porque el sobrepeso suele ser fruto de malos hábitos, que empiezan en la dieta. Correr media hora a 5min/k quema unas 500 calorías, que vienen a ser 2 coca-colas de lata. No parece un gran trato.
- El deporte, igual que la dieta sana, debe formar parte de la rutina, de los hábitos de vida. Pasarse 6 meses sufriendo sobre unas bambas sólo para perder 5 kilitos es una perspectiva muy negra; más vale tomarse esos 6 meses como prueba, a ver si por fin me engancho. En cuanto dejemos de correr o de controlar la comida, volverán los malos hábitos y sus consecuencias. Cuando yo hice dieta, lo más importante no fue perder los 25 kilos que me sobraban, sino adoptar una forma diferente de encarar mi nutrición y mi actividad física, en la que correr es una rutina que espero seguir siempre, sin una meta final, sino metas volantes puntuales. Ahora he dado la vuelta a la tortilla y mi dieta sigue a mi actividad: no me apetece comer según qué cosas que sé que me sientan mal, y en cambio el cuerpo me pide fruta y verdura sin que tenga que obligarle.
- Correr es un ejercicio aeróbico, es decir, que para hacerlo se necesita oxígeno como combustible, y si el suministro de éste es constante, puede llegarse a un punto de equilibrio en que idealmente podemos continuar haciendo el ejercicio indefinidamente. Son ejercicios aeróbicos andar, correr, nadar, etc; siempre que se hagan a un ritmo en que la respiración pueda aportar el oxígeno demandado a tiempo. Estoy preparando una entrada sobre fisiología al correr, osea que no me extiendo más; lo que sí es importante es que la efectividad de correr como ejercicio adelgazante depende de que nos mantengamos en la zona aeróbica, es decir, que podamos respirar mientras corremos. No por correr más deprisa y acabar más hechos polvo vamos a perder más kilos.
- Sudar no adelgaza. Cuidado con ésto. Sudar es la forma que tiene el cuerpo de regular la temperatura, expulsando agua caliente de nuestras células hacia el exterior. Con ese agua se expulsan toxinas y sales, y algo de grasa, pero lo que de verdad hace que se pierda grasa al correr es que se quema para mover los músculos, no porque se eche físicamente fuera. Por contra, sudar en exceso puede acarrear graves problemas de deshidratación, mareos, calambres y hasta desmayos. Salir a correr con bolsas de basura envolviendo el cuerpo, excesivamente abrigado, cuando hace más sol... todo éso es peligroso y no sirve para nada. Lo que sí es cierto es que después de una sesión en que se ha sudado mucho se puede observar un descenso de peso: es el agua perdida con el sudor, que se recupera en cuanto bebemos de nuevo. Para adelgazar corriendo hay que correr mucho tiempo, a buen ritmo pero no excesivo, y punto.
- El cuerpo 10... sólo corriendo no se consigue. Cuando se corre mucho, y sólo se hace éso, se desarrolla el tren inferior y se tiende a perder masa muscular de cintura para arriba. Los corredores de fondo no son precisamente ejemplos de fitness, si bien tener un hábito de actividad física constante ayuda a interesarse por otros ejercicios que sí pueden desarrollar el tren superior.
- Correr implica cierto sufrimiento. Aquí ya nos pondríamos filosóficos y no quiero, pero es inevitable que más una vez te encuentres en la calle, pensando que qué demonios estás haciendo, por qué tienes que pasar por ésto y qué ganas con pasarte media hora al día al borde del colapso y temiendo a los calambres. Bien, la respuesta es sencilla: ganas mucho, pero no significa nada si no supera lo que pierdes. Correr piede ser aburrido, cansado, monótono y tremendamente frustrante, y no es necesario. Puedes nadar y te ahorras el sudor; puedes ir en bici y llegarás más lejos; puedes hacer aeróbic y te lo pasarás pipa. Incluso puedes limitarte a ir a un médico que te controle la nutrición, y te sorprenderás de la poca hambre que se pasa haciendo una dieta correcta. En una situación ideal, empiezas a correr por unas semanas y te llegas a enganchar hasta que lo haces por el simple placer de hacerlo. Pero hay mucha gente que no llega a ese punto, y no pasa nada. No te machaques, no vale la pena.
- En caso de que el sobrepeso que se quiera superar sea serio, olvida todo lo que has leído y abandona, de momento, la idea de correr para adelgazar. Es un ejercicio que beneficia al corazón y los pulmones cuando están sanos, pero los puede destrozar si ya están trabajando en exceso; sin contar que las articulaciones son las principales víctimas de este deporte. Por tanto, si te sobran más de 5 kilos, considera la idea de andar, de empezar una dieta, y en vez de correr para adelgazar, piensa en adelgazar para correr (ésto último lo encontré en este blog, y me gustó mucho).
18.5.12
La Post Carrera
Ayer este blog vivió una explosión de visitas gracias a Menéame. Intenté mantener el feedback mientras pude, pero la cosa me superó, por lo que he decidido concentrar algunas aclaraciones en un post nuevo, y a éso voy.
1.- La censura. Ya lo expliqué en un comentario, pero lo repito: tenía activada la moderación y borré un comentario por error, y otro poque se había duplicado. Lamento si alguien se ha sentido molesto por ésto, y le insto a comentar lo que quiera de nuevo. La única regla que tengo aquí es el respeto, y se agradece si alguien, además de la crítica, aporta algo en contra de lo que se diga; ésto es más divertido cuando se debate, siempre de buen rollo.
2.- El "Gurunismo". Yo no soy ejemplo de nada, ni pretendo serlo. Quizás el título de la entrada induce a error, pero creo que leyendo se nota enseguida que lo que explico lo hago desde la experiencia. Hay miles de sitios donde encontrar planes de entrenamiento, consejos técnicos, y aportaciones muy sesudas y muy pensadas para todo tipo de objetivos: correr para adelgazar, alcanzar X media en X tiempo, preparar una prueba concreta... Insisto en que la entrada era un intento de relatar cómo empecé yo a correr, con medias MUY mediocres, con las que sigo sin rubor ninguno: ni tengo intención de competir, ni de enseñar a nadie a hacer nada. Intento contagiar lo que me lleva a salir cada mañana, nada más, y señalar errores que creo que son de sentido común no porque los diga yo, sino porque a poco que te pongas a investigar un poco te saltan a la cara.
3.- La "estupidez" de pronador o supinador. Ésto fue un resbalón, fruto de pensar que, como pasaba hasta ayer, sólo me leen personas que además me conocen, y saben de lo directo de mi forma de hablar. De nuevo pido disculpas si alguien se siente ofendido. Es importante conocer tu pisada y tener un buen calzado, pero con ésa expresión me refería a la campaña de Decathlon, como símbolo de muchos de los goles que nos mete la publicidad, a los que somos muy sensibles cuando somos muy novatos: cuando uno empieza, pueden convencerle fácilmente de que tiene una pisada súper especial, para la que necesita un calzado súperespecial y súper carísimo. Pero yo estoy hablando de salir a probar, empezar con tiempos muy conservadores, andar al principio, ser extremadamente humilde... mientras que mucha de la gente que comenta lo hace desde el punto de vista de mejorar tiempos, de competir, de afinar rendimientos... es que no estamos hablando de lo mismo. Yo empecé con mis queridas Kalenji y ahora no me las volvería a comprar, pero es que a mí ya no me duele gastarme un poco más de pasta porque las uso; cuando empecé, las pobres estuvieron dos años en las que llegaron al grado de "bambas para pintar", imaginad ésto con unas Nike de 120 euros...
4.- Y más de zapatillas. Aún con el disclaimer anterior, insisto en que hay una corriente de gente que defiende que es mejor correr descalzo o con calzado minimalista, sin control de supinación; y que el índice anormalmente alto de lesiones entre corredores es, en parte, culpa de las zapatillas de correr. Hombre, yo no soy un ultramaratonista, pero me parece arriesgado aconsejar a alguien que lleva zapatos desde que es un bebé, que se lance al monte sin nada en los pies. Es necesario un periodo de adaptación, investigar sobre tu pisada, etc. Pero vuelvo a insistir: ésto lo sé ahora, que me conozco pisando y he sentido curiosidad por todo este mundo. La entrada era para gente que está aún ni empezando, sino pensando en empezar...
Correr mola por muchas más cosas que los beneficios físicos. Una de las cosas que más me gusta es el sentimiento de comunidad que se tiene incluso en carreras supuestamente competitivas. La inmensa mayoría de comentarios de ayer confirman esa sensación, y agradezco muy en serio a todos los que, incluso discrepando seriamente de cosas que escribí, se han pasado por aquí para aportar su buen rollo y contribuir al contagio de esta locura. Si conseguimos que más gente corra, aunque sólo sea por llevarme la contraria y entrar a decirme "pues no tenías ni puta idea, efectivamente", habrá valido la pena.
Salud y pasos.
16.5.12
Consejos para Empezar a Correr
Después de más de 1000km sobre las sufridas Kalenji, ya jubiladas con honores, creo que puedo escribir un par de cosillas para los que, como yo hace 2 años, se empiezan a preguntar si éso de resoplar por las calles es de verdad tan recomendable. La respuesta es rápida: Sí. La respuesta larga se resume en unas pocas reflexiones, más que consejos, que ahí van:
1.- Motívate. Antes de empezar, yo me leí dos libros de gente que corre habitualmente maratones (Murakami y Arcadi Alibés), pero no decían cómo. Lo que me atrajo de esos dos libros era que desprendían alegría, que se centraban en las sensaciones de correr, no en técnicas ni beneficios objetivos. Si bastara con decirle a la gente lo malo que es, nadie fumaría; correr, o hacer cualquier cosa que exija un esfuerzo para empezar, requiere algo más que razones: requiere motivación real. En mi caso, fue despejar la mente y hacer algo que nunca había hecho, cosa que me atrae siempre. Habrá quien quiera sólo adelgazar, o relajarse, o ahorrarse el gimnasio sin ahorrarse el ejercicio. da igual: elige la tuya, pero que sea real, y que se pueda mantener. No creo que valga "quiero perder 5 kilos", porque cuando los pierdas dejarás de estar motivado. Una motivación no es un objetivo.
2.- No te obsesiones. Éso vendrá sólo. Conozco gente que empieza a correr sólo para hacer mejor marca que otro que ya corre desde hace tiempo. Que quiere adelgazar sin dejar de ponerse tibio. Que quiere el cuerpo de Gerald Butler. Éso no son motivaciones, sino objetivos (y bastante poco realistas, en realidad). Correr acaba siendo un placer, un fin en sí mismo; si no llegas a ese punto naturalmente, no llegarás con objetivos puntuales, igual que las dietas no sirven si no se convierten en hábitos.
3.- No te gastes mucha pasta. Olvida la estupidez de "supinador o pronador", las chucherías del pasillo de Running del Decathlon y las machadas de los anuncios de Nike. Son un ataque tu bolsillo apelando a tu ingenuidad. Todo lo que necesitas para correr lo traes de serie; están entre tu cintura y el suelo, y encima son dos. Es evidente que necesitas cierto equipamiento, pero se reduce a, atención que vienen nombres técnicos:
- Un par de dispositivos protectores de pies. Zapatillas, se llaman. No necesitas unas Nike runningFree Ultimate UltraSupinner con propulsión Esquiva y doble agarre de manguitos. No. Necesitas una suela que impida que te desolles las plantas y que te sujeten el tobillo para que no te lo tuerzas. Punto. Poco a poco, irás notando que se gastan más de un lado que de otro, y éso te dará una pista sobre tu forma de pisar, lo cual te ayudará a elegir las siguientes. Cualquier comercial te dirá que tienes que cambiarlas cada 750km o cada año; pero esa cifra ya te marea por sí sóla, osea que ni caso. Las zapatillas se cambian cuando, una vez te son cómodas, empiezan a dejar de serlo. ¿Cuándo es éso? Son tus pies, decide tú.
- Unos pantalones cortos. Yo tengo 3: los cortos cortos, que al principio me daba vergüenza llevar; los medios, los primeros, que me llegan por la rodilla; y los largos, para cuando hace mucho frío. Vale cualquier pantalón de deporte barato, no hacen falta mallas autoajusables ni goma orgánica ultratranspirable. A medida que te enganchas, te son más cómodos si son más cortos o incluso las mallas de marras, pero ésto son consejos para empezar: si eres un hombre, igual verte con mallas es un aliciente para no salir. Lo digo en serio porque a mí me pasaba.
- Una camiseta. Del modelo "camiseta que no quiero tirar pero la dejo para pintar" son estupendas. Va a acabar llena de manchas de sal seca y nunca recuperará su color ni su olor originales, por lo que es mejor que la reserves únicamente para correr. Ya habrá tiempo para prendas técnicas, térmicas y de transpiración inteligente, pero de momento, para probar, tira con lo que esté triste y sólo al fondo de un cajón, luchando por no ser desechado cada cambio de estación. Un consejo adicional: si sales a correr de noche o a pleno sol, que sea clara, y si está nublado pero es de día, más bien oscurita. Correr sin camiseta por la playa es muy de Baywatch pero no es recomendable sin crema solar.
- Una sudadera SI HACE MUCHO FRÍO. Cuidado, que voy: sudar mucho adelgaza mucho menos de lo que parece, pero sobre todo ES PELIGROSO. Las sudaderas de algodón gordísimas que te dejan empapado pueden darte una falsa sensación de estar haciendo más de lo que crees, pero sobre todo te deshidratan con rapidez. Correr a tal velocidad durante x tiempo quema x calorías, tanto si sudas como si te mantienes insultantemente seco. Sudar sólo elimina volumen, que al principio mola, pero no es adelgazamiento real, y sobre todo te jode los riñones. Mucho cuidado.
- Si hace mucho sol, aunque no haga calor en exceso, es recomendable llevar una gorra. El cerebro se recalienta con facilidad y después duele -mucho- la cabeza.
- Si hace mucho frío va bien llevar una braga o algo para el cuello, no muy aparatoso porque enseguida sudas y te molesta. Guantes sólo si hace un frío extremo, porque molestan en minutos.
- Música. Un mp3 mierdoso vale. Ayuda a no pensar en qué coño estás haciendo ahí en medio del campo, y sobre todo a no oír tu propio resuello de Mamut asmático. Yo particularmente escucho la radio, de hablar además, pero es que yo soy muy rarito. Para no encontrarte con Norah Jones en medio de una serie, edítate una lista de reproducción cañera que dure lo que esperas correr, y listo.
- Un pulsómetro. No es imprescindible, pero sí recomendable. Sobre todo al principio, uno tiene que controlar cuál es su umbral de esfuerzo. Hay páginas donde consultar todo ésto, incluso las instrucciones de los cacharros lo explican. Así por encima, se trata de no sobrecargarte al principio y encontrar un ritmo progresivo para que tu corazón no proteste; no hay que asustarse, pero conviene saber que no deberíamos correr por encima de nuestras posibilidades. La buena noticia es que con el entrenamiento, esas posibilidades van en aumento. Pero si nos pasamos al principio, tendremos la sensación de que "no estamos hechos para correr" y lo dejaremos muy pronto. Un pulsómetro nos ayudará con ésto. Yo no uso, pero debería.
- Un podómetro. Es un aparato que mide nuestros pasos y, por consiguiente, la distancia recorrida. Si lo combinamos con un cronómetro, que suelen incorporar, sabremos más cosas, como la velocidad o el paso medio (la magnitud estándar al correr). Ayuda a motivarte al ver que cada vez que sales puedes llevar el cacharro más y más lejos.
- Hoy día, si tienes un smartphone, puedes disponer de todo ésto a la vez con aplicaciones que te trackean por GPS, reciben la señal de un sensor de pulso y te ponen música. Yo uso RunKeeper, que te abre un perfil en una web donde se va guardando todo lo que haces, y que funciona con otras apps, como Runstar, por ejemplo. También es muy famosa Endomondo, que hace lo mismo pero la web es como más cachonda. Hay que tener en cuenta que estas apps consumen batería a saco porque tiran de GPS, pero a menos que vayas a correr una Ultramaratón, no te quedarás sin. El inconveniente es que hay que llevar el teléfono encima, pero a mí no me supone un problema porque me ahorro el mp3 y además soy autónomo, por lo que el teléfono me lo podría implantar perfectamente en el cuerpo.
- Correr acompañado mola porque motiva, no te sientes tan sólo, distrae, y puede que hasta ligues y todo.
- Correr acompañado no mola si alguien lo hace para competir, sobre todo si estáis empezando. Puede ser muy frustrante descubrir de repente que tu colega, el que no marca venas en los brazos, te destroza corriendo 50 minutos a un ritmo que no pareces poder seguir. Correr es en gran parte hábito, lo cual hace que personas que parecen débiles lo hagan mejor que otras que parecen mejor preparadas. Yo tengo mi barriguilla, pero paso sin problemas a chavales que entrenan en un gimnasio de boxeo cercano; pero es que yo sólo corro, mientras que ellos tienen que mover 90 kilos de músculo en cada zancada. Cuidado con picarse.
- Corre, al principio, por tiempo. Empieza con metas realistas, aunque parezcan ridículas. Correr 20 minutos, si no lo has hecho nunca, no es ninguna tontería. Por muy fuerte que creas estar, se trata de encontrar un ritmo y mantenerlo, no de llegar antes. 20 segundos a toda potencia no es fácil, 2 minutos es difícil, 10 es imposible. Correr es un ejercicio aeróbico, y necesita de aporte de aire constante, no una explosión de energía. Paciencia.
- Empezar con 12 minutos a mí me ayudó bastante. No son 10, que suenan a broma, ni 15, que ya empieza a ser un trote. Igual en tres días subes a 15, perfecto. Pero empieza en 12 el primer día y atiende a tu cuerpo. Ésa es la clave: escucha tu cuerpo; tu pobre chasis que de repente sufre que le muevas y le exijas va a quejarse; éso es normal, pero no le presiones tanto como para que se quiebre.
- Para evitar la tentación de parar antes de tiempo, sigue un truco que no falla: corre en una dirección la mitad del tiempo, y vuelve. De esa forma la tentación de "una vuelta menos" desaparece.
- Con el paso de los días, pillarás un par de rutas fijas que sabes que te llevan un tiempo X y que te sirven para no estar pendiente del reloj. Y notarás que cada vez te cuestan menos, y empezarás el periodo de "exploración": ¿cuánto tiempo más hago si me meto en esta calle y salgo por...? ¿Cuánto me llevaría llegar hasta ese cruce en vez de volverme en éste? Poco a poco, llegarás a sitios que creías mucho más lejanos. Motivación.
- No te sobrecargues. El lunes corriste 12 minutos porque aún estabas digiriendo el pollo del domingo. El Martes quieres compensar y llegas a 15. Osti, no cuesta tanto, el miércoles me llego a 20. Y el jueves... el jueves corre mi prima la coja. Hay dos reglas de oro en ésto:
- En entrenamiento es como el sueño: no se recupera. No puedes hacer un día 20km en vez de los 10 de ayer y anteayer. No funciona así, porque intenta llevarlo al extremo: si corres 40 km un mes, ¿puedes correr una maratón única el mes siguiente? NI SE TE OCURRA. Relájate. Si un día no sales, puede que al siguiente te sientas descansado para hacer un poco más, pero no el equivalente a los dos días. Repite conmigo: ME HARÉ DAÑO.
- No entrenes más de cuatro días seguidos. El descanso es tan importante como la actividad. Sobre todo al principio, en que estás creando nuevas fibras musculares, endureciendo tendones de blandiblub y reforzando articulaciones muertas.
- Come bien y bebe mejor. Otra de esas cosas que vienen solas. Al principio, te obsesionas con barritas energéticas, una dieta rica en proteínas para reforzar músculos luego mejor pescado, para tener grasa buena con la que reforzar articulaciones... lees toda clase de cosas y te las crees todas, y siguen consejos de descerebrados locos, como los de este blog. Calma. Con el tiempo, si consiguen engancharte, harás que tus hábitos te ayuden a correr, y lo conseguirás escuchando a tu cuerpo: te apetece comer más sano sin saberlo, porque sabes que después de un estofado de cerdo no rindes bien; igual que otro día sacrificas la carrera del domingo por la noche porque no te vas a negar un platazo de la paella de tu madre. Es lo mismo: no te obsesiones. Incorpora el deporte a tu vida, que no sea el centro ni un añadido molesto.
- ¿Me apunto a esa carrera?
- Aquí hay que ser realista y conocerse muy bien. Si eres una persona competititva y para ti carrera significa carrera, analiza si estás preparado para hacer marca o si vas a quedar en un puesto que te haga replantearte tu nueva afición. Quizá puedas hacer buen papel en una corta, o en una larga de pocos participantes. Quizá te sobreestimes y acabar una 10K en un tiempo medio sea un problema y te den ganas de dedicarte a los dardos.
- Mi primera carrera fue también la primera vez que corrí 10km seguidos; para mí con acabarla fue suficiente. Luego resultó que había hecho 1h00m20", y corrí la siguiente para bajar al menos esos 20", y me descubrí haciendo menos de 55'; la siguiente quise bajar de 50', y me quedé a 5 segundos, por lo que tengo que hacer la próxima para conseguirlo... ésa es mi motivación. Una cosa curiosa es que mi motivación es contra mí mismo; quizá porque yo de competitivo tengo más bien poco, y corro para mí y contra mí.
- ¿Y si no me engancho? ¿Voy a sufrir siempre tanto?
- Hay dos formas de ver ésto. Hay quien dice que correr es sufrir, y que engancharte es aprender a convivir con ese sufrimiento y, por extensión, con el sufrimiento inherente a la vida.
- Hay quien defiende justo lo contrario: que el ser humano está hecho para correr evolutivamente, y que por tanto sólo recuperando esa alegría natural mediante la carrera se puede llegar a cotas de felicidad extrema.
- Yo creo que la ley de la Inercia Universal también rige para los humanos, osea que ante correr o no correr, es mejor no hacerlo. La cuestión es si el sufrimiento supera los beneficios; en ese caso están haciendo el tonto, porque hay otras muchas cosas que se pueden hacer, igual de sanas, que quizá no te joroben tanto la vida.
- Por otro lado, si se hace bien, cada vez se sufre menos, por lo que con paciencia se puede responder a esa pregunta con un NO rotundo. Aunque insisto: correr puede ser aburrido, hiriente, cansado y penoso, durante un periodo de tiempo medio-largo. Está en tu mano decidir si quieres hacer esa travesía.
- Si no es por adelgazar, ni por dejar de fumar, ni tengo una motivación tan "etérea", ¿qué beneficios me aporta correr?
- Correr es sano, igual que una dieta equilibrada, o una vida sexual sana. Sus beneficios son incontables, pero también intangibles, y regirse por beneficios que sólo veo sobre el papel quizá no sea una motivación muy fuerte. Sólo puedo remontarme al principio, cuando explicaba lo de la motivación. Uno no puede mirarse en el espejo exacto de gente que corre ultramaratones de 100millas, como Scott Jurek, o que quiere correr una maratón en cada continente, como Arcadi Alibés, pero sí puede comprender y compartir su motivación cuando corre, porque es la misma: se sienten bien cuando lo hacen.
- En mi caso, hay días que no me apetece, pero me conozco y sé que esa desgana desaparece tras 10 minutillos de trote. Que cuando corro no me siento mal, y después de correr me siento bien; y que si un día no puedo no pasa nada, siempre que pueda mañana o pasado. No espero hacer nunca 100km seguidos, ni ganar ninguna carrera, pero sé de lo que habla la gente que lo consigue cuando dicen que les gusta. Llegar hasta este punto fue una motivación para mí. Ahora tengo como objetivo no perderla.
15.6.11
Violencia
28.5.11
BASTA YA
19.5.11
Los Tontos
10.5.11
Que No Me Convences!!!
2.5.11
Les Da Igual
10.2.11
8.12.10
Cosas Que Hemos Aprendido Estos Días
2.12.10
Decencia
8.11.10
A Serbian Censure
Antecedentes express:
"A Serbian Film" es una peli de terror en que un antiguo actor porno con dificultades económicas se mete en un fregao de peli porno extrema por pasta. Una vez en el sitio, tienen lugar toda una serie de aberraciones, a cuál más bestia, en las que el prota llega a violar sin saberlo a su propio hijo y a cometer necrofilia.
Me cuesta escribir ésto tanto como leerlo, pero ése no es el tema. El tema es que cuando se pasó en Sitges ya hubo protestas, y ahora ya directamente han suspendido su pase en el festival de cine de terror de San Sebastian. Se han alzado todo tipo de voces para prohibir el film, y hasta para meter en la cárcel a sus responsables por supuestos delitos de enaltecimiento de la pornografía infantil.
Probablemente sea una mierda de peli y la verdad es que no me apetece demasiado verla. Pero no se me pasa por la cabeza que a quien quiera hacerlo se le prohíba. En "Las mañanas de cuatro" hubo un pseudodebate en que los tertulianos calificaban la peli de perversa, a sus responsables de delincuentes, y a los espectadores que la vean de enfermos. Y luego afirmaron con orgullo no haberla visto. Ninguno. Ejem. Cuando Ángel Sala, al telefono (y ciertamente desafortunado) no supo defenderse más que con un "sois unos carcas!", se hicieron los ofendidos.
Yo creo que es más sencillo que todo ésto, y no hace falta irse al código penal ni a autos de jueces ni hacerse los acorralados, sino echar un vistazo al diccionario:
“Enaltecer” y “exhibir” son dos palabras de significados distintos. Se puede enaltecer algo sin mostrarlo, igual que se puede mostrar algo sin enaltecerlo. Precisamente ése es el eje del tema. “A Serbian film” no enaltece ni la pornografía infantil, ni la violencia, sólo usa su representación ficticia para, precisamente, condenarlas. No entro a valorar cuestiones artísticas porque no he visto la película, pero creo que no hace falta.
Y tampoco es relevante el hecho de que las imágenes sean más o menos explícitas, salvo en el caso de la pornografía adulta, que está regulada por un código de exhibición, pero no prohibida.
Es decir, si “A serbian film” deber ser prohibida porque “moralmente” es reprobable que se “represente” la violación de un menor, todos y cada uno de los actos delictivos representados en todas las películas que hemos visto son reprobables por el mismo motivo; porque si el límite es lo que dice la ley que es delito o no, no importa lo horrible que nos parezca el delito ni la imagen; nuestro código penal explicita claramente qué es delito y que no, y lo es tanto la violación de un menor como el desfalco económico. Por esa regla de tres, hay que prohibir “El padrino” por enaltecer el crimen organizado, “Heat” por mostrar el lado humano de unos ladrones, “V de Vendetta” por promover el terrorismo… y “Ratatouille” porque promueve que las ratas cocinen. ¿Absurdo?
Sí, lo es. Le peor que tiene la censura no es la prohibición en sí, sino que el establecimiento de los límites es arbitrario, coyuntural y caprichoso. Estoy a favor de la calificación por edades y la educación y protección de los niños para que no vean ciertas cosas hasta que estén preparados, pero a partir de la mayoría de edad quiero poder decidir por mí mismo, gracias.
Por ahí se afirma que no hay diferencia entre ésto y darle una paliza a alguien y grabarlo con el móvil, si el autor considera que es arte. Pues mira, vamos a Barrio Sésamo: una manzana no es lo mismo que la imagen de una manzana. Y Leonardo DiCaprio no está congelado bajo el mar. Y Robert DeNiro no lleva dos pistolas bajo las mangas.
Como tampoco es lo mismo, por ejemplo, hacer un corto en que se enaltezca la xenofobia o el nazismo, porque no tiene nada que ver con las imágenes expuestas, sino con un delito de enaltecimiento que ya está recogido en el código penal, y que por cierto puede consistir en algo tan visualmente inocente como una persona hablando a cámara. Pongo el caso contrario: yo estoy a favor de la autodeterminación de los pueblos, pero de ninguna forma aceptaría una obra que, aunque fuera en forma de discurso, justificara la violencia real en nombre de ese ideal. Sin embargo, veo “Avatar” y estoy con los Na’vi a muerte… porque sé que Pandora no existe.
Siento la chapa, pero creo que es realmente importante este tema. ¿Qué nos impide prohibir que pasen “Braveheart” por la tele por un delito de enaltecimiento del terrorismo? Pues es a lo que vamos si continuamos así.
9.9.10
BocaChanclas

Últimamente la peña anda con la lengua suelta. La cantidad de gilipolleces que pueden oírse al día cuando uno pone la radio sólo para desayunar es como para que te explote el cerebro más rápido que a Belén Esteban haciendo un sudoku, y creo que tanto sufrimiento bien merece un expolio para convertirlo en relleno de blog.











