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9.8.10

Origen, lo que los Wachowski No Tuvieron Pelotas a Hacer



Me gusta más el título original, pero me da igual. Aunque se llamara "las locas aventuras oníricas de Leo en el país de Mementolandia" seguiría molando. Es una peli másmola. De hecho es la peli másmola del año. Y éso, habiendo un Iron man en temporada, es mucho decir.

Origen es una peli en la que, atención, unos ladrones se introducen en los sueños de magnates industriales para robarles las ideas sin que lo sepan. Para ello hacen servir un aparato metido en una maleta a la que se conectan el Sujeto, el Extractor, el Arquitecto, y un Hombre Clave, para meterse todos en el sueño de uno de ellos. Para conseguir que el Sujeto acceda a ésto, se le engaña diciéndole que se le va a entrenar precisamente para defenderse en sueños de la posible intromisión de otros extractores.

¿Lío? Llevamos cinco minutos escasos de peli. En una de estas operaciones algo sale mal y el Sujeto (Ken Watanabe), una vez despierto, convence/amenaza al equipo del extractor Cobb (Leonardo DiCaprio) para que hagan lo mismo en otro Sujeto, pero al revés: es decir, plantar una idea para que al despertar el sujeto crea que es suya y la desarrolle. Es lo que se conoce como Origen.

¿Más lío? Creo que aquí van veinte minutos escasos. Y aún falta por meter a Mal, la mujer de Cobb, proyección mental de su culpa; los DejaVus con sus hijos y e concepto del Tótem. Pero ya no se puede contar más. Lo que viene a continuación, aparte de ser muy largo y muy difícil de explicar, es injusto no descubrirlo por uno mismo.

Porque Origen es una de esas películas que pueden no gustarte, o no interesarte a priori, pero que no te puedes morir sin haber visto. No es justo negarte a tí mismo el disfrute que supone asistir a un desafío tan provocador y a la vez tan bien explicado. Nolan demuestra tenerlos cuadrados y de cemento armado porque, salvo un par de detalles de FX y un par de escenas de acción breves y funcionales (salvo una de ellas, de la que me ocupo más tarde), no baja de nivel ni lo más mínimo para hacer la historia asumible, sino que confía plenamente en su capacidad narrativa para explicártelo todo. Y aprueba con nota, con mención y con un beso en la boca, el cabrón.

En Origen se suceden explicaciones ametralladas, niveles de sueños, planes descabellados, suplantaciones de personalidad, cambios temporales e improvisaciones sobre la marcha a toda pastilla. El espectador se ve literalmente aplastado por la cantidad de información nueva y que debe retener deprisa si no quiere perderse, no ya en la trama, sino en el juego. No es una película demasiado difícil de entender, pero hay que estar dispuesto a currar, y sobre todo no frustrarse, porque lo que no pilles ahora lo pillarás después. Nolan siempre da pistas, siempre te lleva de la mano pero tiene la capacidad de los grandes de no dártelo todo mascado, para que las piezas encajen a la vez emocional e intelectualmente en su momento justo: para ejemplo, el momento de las "patadas sincronizadas", que te lo cuentan tres veces en los tres niveles pero que hasta que no lo ves no lo entiendes. Pero cuando lo entiendes, respiras.

Como realizador, está claro que Nolan no es Spielberg, ni ganas. Es más un Cameron primerizo, preocupado por el impacto y la nitidez, sin florituas excesivas pero sin renunciar a cierta estética realista. Incluso en el momento más loco visualmente, la visita/adiestramiento de Ariadne a París, es sencillo, contundente y directo. Ya en Batman lo era, así que nada que objetar. Se le ha criticado ser un mediocre director de acción, pero es que Nolan no está interesado en la pirotecnia visual: la mete porque la peli cuesta 200 millones y va en verano, pero no tiene ninguna intención de hacer un Matrix... y nosotros que lo agradecemos. Sin embargo, se permite un caprichito: una alucinante pelea en un pasillo de un hotel mientras éste está siendo literalmente agitado como en una coctelera. Le dan una escena como ésa a Michael Bay y nos explota la cabeza.


Como director, sólo puedo decir que hoy en día hay pocos, muy pocos tipos con el aplomo y la solidez de Nolan para que una peli enorme, compleja, casi inabarcable como ésta no se le vaya de las manos, teniendo como tiene el problema añadido de ser carne de multisalas. Sus magníficos Batman son un buen precedente, pero éste es un salto sin la red que suponen los fans de personaje icónico alguno. No me tiembla el pulso si digo que me recuerda a la insultante seguridad en sí mismo que demostraba Kubrick; basta ver cómo resuelve visualmente un elemento clave de la trama: las diferentes velocidades del tiempo en los diferentes niveles de sueño, para lo que aprovecha tanto la cámara lenta de toda la vida (incluído un creativo uso de los "frenazos al estilo 300"), como la idea de la ingravidez, como la de caminar sobre la nieve, como la de una ciudad infinita y vacía, apocalíptica. Donde otro hubiera puesto relojes, Nolan añade no una, sino dos nuevas dimensiones (tiempo y estados de consciencia) al concepto "montaje paralelo". Por si alguien duda, ésto está mucho peor explicado aquí que en la película.

Los actores están perfectos. No son personajes de Oscar (salvo quizás el de DiCaprio) y tienen el enorme inconveniente de ser tanto ideas andantes como piezas de un mecanismo muy preciso. Su caracterización es bastante superficial, y los actores, sabiéndolo, simplemente se unen a la fiesta. DiCaprio confirma que es el nuevo Tom Cruise, pero mejor, Joseph Gordon Levitt pide un protagonista de peso a gritos, Hardy está carismático, Page está muy consciente de su papel de "catalizador para que el público se entere de algo" y Marion Cotillard es, simplemente, la rival más seria de Kate Winslet en el trono de Ser Más Adorable De la Tierra. Su presencia es magnética, y no tiene problemas para ser tan frágil y atormentada como dura y cruel. Sus momentos con DiCaprio son de lo mejor, aunque cierta escena supuestamente trágica de su personaje no esté rodada a la altura.

A nivel visual la peli funciona como todas las de Nolan: no se notan, pero están ahí. No hay nada de alarde, nada destaca pero todo es como tiene que ser: los diferentes niveles de sueño se distinguen por diseño, por sutiles cambios en la fotografía, sin esos filtros cantosos que nos gritan "ésto es realidad" y "ésto es Matrix". Los FX están en la línea, lo cual es bueno y malo a la vez, porque si bien sirven perfectamente a la historia, no impresionan demasiado (que es lo que se busca, pero a veces te dejan como "pues vale").

Sin embargo, nada de ésto es nada sin el guión. Francamente, si esta peli no se lleva el Oscar al mejor guión, no sé qué hay que hacer para ganarlo.

En resumen, Christopher Nolan se marca otro de sus ensayos sobre la percepción fuera de la saga Batman. Ha explorado la identidad en "Following", la memoria en "Memento", la confusión en "Insomnia", el engaño en "The Prestige" y ahora se ocupa de los sueños y la culpa en "Inception". Nolan es pomposo, demasiado serio y un poco trascendente, pero si hace pelis como ésta, que lo clonen, por favor.

En "Hijos de los Hombres", Rafa Martín de Las Horas perdidas escribió que por fin nuestra generación tenía su Blade Runner. Yo creo que la peli de Cuarón es una de esas rarezas que nos devuelven la ilusión por un cine comercial, entretenido, adulto y arriesgado, pero "Origen" es algo más: es todo éso y, además, un reto, un desafío, una provocación.

Una Obra de Arte.


10.3.10

Por Qué Kathryn Bigelow Es Algo Más Que "Una Buena Técnica" (O Trueba Pírate)

Fernando Trueba, nuestra gran apuesta para los Oscars de este año (así nos fue, reclamando como "medio nuestro" el Oscar a Argentina), ha abierto esa boquita suya, tan característica de su familia, pa decir gilipolleces. Como estoy seguro de que antes del lunes este señor ni siquiera sabía quién era Katrhyn Bigelow, vamos a ilustrarle con algunos hechos que demuestran que la ex de Cameron, y flamante ganadora del Oscar a la mejor dirección de este año, es algo más que una nota histórica por razón de género: es una "filmaker" de tomo y lomo, desde hace ya unos añicos.

Bigelow siempre se ha desmarcado de las mujeres directoras. Son pocas, y algunos se empeñan en darles a sus películas características comunes, como si el hecho de no poder cepillarse a la actriz principal las metiera a todas directamente en el mismo saco. Igual que Spielberg y Pasolini no juegan en la misma liga (ni siquiera practican el mismo deporte), Bigelow y, no sé, Jane Campion sólo se parecen en llevar melena y ser bastante altas. Y ya está. Bueno, y las dos estuvieron nominadas a los Oscars, vale.

Bigelow siempre ha hecho pelis de tíos. Ahooooora. Como todo el mundo sabe, la acción, los efectos especiales, la violencia, la sangre y las tramas intrincadas sólo nos gustan a los tíos. Nosotros no podemos apreciar "La flor del mal" en su justa medida, y como venganza, ellas se quedan a cuadros cuando ven "El Padrino". Es de libro, vamos. Saltada esta gilipollez, sí que es cierto que Kathryn Bigelow se ha distinguido siempre por tratar temas típicamente asociados a películas hechas por hombres, más bien de sensibilidad aparentemente escasa, con altas dosis de violencia y nervio y con protagonistas masculinos bastante arquetípicos: polis, agentes del FBI, capitanes de submarinos, artificieros. Vamos, que no es Sofia Coppola. Con una ya hay bastante, añado.

Bigelow fue en sus años mozos una reputada pintora y editora de revista. Incluso trabajó de modelo. Se hizo un nombre en la escena artística de California y ha expuesto y editado trabajos en museos, libros y revistas. En su primera peli dirigió a Willem Dafoe, pero ni ésa ni la siguiente tuvieron demasiado éxito: esteticistas, autorales, demasiado "artísticas".. en ese estado se han quedado las de Jane Campion, y las de Sofia Coppola van por el camino.

Kathryn decidió que había bastante, e hizo lo que le pedía el cuerpo: su primera peli de éxito fue sobre vampiros: "Razas de Noche". La temática vampírica va y viene por modas; en los 80 fueron los "Jóvenes Ocultos" de Schumacher los que dieron un corto revivir al tema, y hubo algunos claros ejemplos de intentos de sacarle partido: el Drácula de Badham, El Ansia de Tony Scott (pedazo de pedazo de peli, por cierto), y subproductos churreros de la Cannon, como siempre. La combinación 80s+vampiros era altamente peligrosa para las existencias de laca, y de hecho muchas de las pelis del revival eran ejemplos mu chungos de esteticismo "desatao": assules eléctricos, coloretes imposibles, colmillos tras carmines negros... "Razas de Noche" no escapa de este defecto, pero se eleva por encima de la media gracias a un manejo de la tensión y un miedo constante a caer en el ridículo bastante bien manejado: es gore, es tensa, no es demasiado cutre... vamos, hasta da un poco de miedo.

Y fue un exitazo. Sobre todo en los videoclubs. Kathryn Bigelow había encontrado su filón: olvida que eres una mujer directora, y sé una directora, sin más.

Cuando los productores se enteraron de que era una mujer la que había hecho éso, no lo dudaron: tenemos una historia para tí, porque la prota es una mujer. Era un guión que llevaba dando vueltas unos años, precisamente porque nadie se atrevía a hacer un thriller potente dirigido al público masculino protagonizado por una mujer. "Aliens" todavía no se había estrenado. La muchacha se pilló a otra muchacha potente, Jamie Lee Curtis, y se marcaron una peli extraña, de tempo contenido, sin demasiada acción y con cierta tendencia a la introspección: "Acero Azul". Una de las mejores interpretaciones de Curtis, una peli policiaca cojonuda, y un pequeño fracaso de taquilla. Si ya sabía yo que ellas no servían para ésto.

A la mierda. La próxima será de tíos-tíos. Dadme un guión que le daríais a McTiernan, joder. dadme persecuciones, tiros, deportes de riesgo. Dadme sol. Y le dieron "Le llaman Bodhi".

Es difícil explicar el fenómeno, corto pero intenso, que supuso una peli de atracos y surf protagonizada por un Patrick Swayze entre "Dirty Dancing" y "Ghost", y un Keanu Reeves con ganas de comerse el mundo. La montaña rusa en que Bigelow convierte una rutinaria historia de agente del FBI seducido por la vida de los criminales a los que persigue. La brutalidad de su perfecto montaje. El RITMAZO que tiene esta peli sólo se volvió a ver en Speed, en La Jungla 3, en Terminator 2. Una peli que de proyecto chorra para mayor gloria de las fantasmadas de algún Wesley Snipes en horas bajas pasó a peli de culto, captando perfectamente el cambio que se estaba gestando en los 90: del hedonismo a la rabia, de las drogas a la adrenalina, de Depeche Mode a Nirvana. Del cine de acción con grúas y explosiones de edificios desde lejos a las persecuciones a pie con cámara en mano... 15 años antes de Bourne.
Sí, fue ella.

Tardó cuatro años en volver a dirigir. Se divorció de James Cameron, que el mismo año estrenó "Abyss" (una peli que perfectamente podría haber sido calificada de "femenina" por algún soplagaitas). Y al parecer, James Cameron se lleva de puta madre con sus ex: Gale Ann Hurd le produjo "Abyss" justo después de su divorcio, y Jim le regaló a Bigelow un guión(azo) como regalo de despedida: "Días Extraños".

La historia que el mismo Cameron esperaba dirigir, pero que descartó por ser "demasiado callejera, demasiado cotidiana" para él, se convirtió en peli en 1995. Ambientada en un (entonces) futuro inmediato, la nochevieja del 99 al 2000, presenta un panorama violento, caótico, en el que las drogas de moda son las experiencias de otros grabadas con una malla cerebral y revividas con sensaciones incluídas, una suerte de "realidad virtual-real" con la que el protagonista trafica. La rutinaria y algo perezosa trama policial es lo menos vistoso de una peli que tiene su mejor baza, de nuevo, en la puesta en escena de Bigelow, que consigue algo realmente difícil: crear una atmósfera. La sensación de caos y descontrol, de desespero, de estar al borde del abismo, es constante. Hay algunos errores de bulto, como la elección de Ralph Fiennes como protagonista, y la ya mencionada trama policial, pero sigue siendo una peli brutal. En sentido literal. Hay algunas cosas sencillamente alucinantes: una violación y asesinatos completos en primera persona, una Angela Basset escapando de una limousina en llamas y arrojada al mar, una ambientación nocturna con tanques en las calles... Y ritmo, nervio, avance, potencia pura, sin necesidad de mil planos por segundo ni música machacona. Cine.

Bigelow sabía que tenía entre manos una historia mediocre que sólo podía ser salvada con una realización sobresaliente. Así que para marcar paquete, los primeros minutos de la peli son así:
Éso es un comienzo.

Bueno, la peli fue un éxito discreto. Todo el mundo alabó la tensión y la adrenalina, pero era un pelín larga, el protagonista no era adecuado y todo pasaba de noche. Sin embargo, es un ejemplo de peli que se puede usar en clases: su uso del plano secuencia es simplemente el mejor que he visto nunca, por coherencia, por utilidad y porque están cojonudamente bien hechos.

Después se cascó "El Peso Del Agua", una peli que pasará a la historia porque es la única fuente de imágenes de los pechos de Liz Hurtley. Tiene a Sean Penn de prota y todo pasa en un barco. no la he visto, pero al parecer es como una de esas cosas que de vez en cuando le salen a Ridley Scott: estética, chula, elegante... y vacía.

Después vino K-19. Harrison Ford y Liam Neeson en una peli de submarinos. Compro. La historia real de un submarino ruso cuyo reactor se jorobó y fue matando uno a uno a los tripulantes que tenían que hacerle cositas. Una visión estupenda cuando trabajas con radiación. La peli estaba bien, pero tener a Harrison Ford en piloto automático no ayuda, como tampoco hacer una de submarinos cuando pasa la moda (también va a temporadas, como las de vampiros). Además la vendieron como una peli de acción, cuando era un drama militar de toda la vida, algo como "Algunos Hombres Buenos", pero en ruso y bajo el mar. Fue un fracaso gordo en USA, sobre todo porque era la historia de un submarino ruso, y ya se sabe que cuando algo fracasa allí, en el resto del mundo se estrena de aquella manera. La verdad es que no es la mejor peli de Bigelow, si bien se aprecia lo bien que se desenvuelve en un espacio cerrado, algo realmente difícil para un género, la acción, que necesita de espacios por donde correr.

Siete años tardó en materializar otra peli. Y no me extraña, viendo el panorama del cine de acción de los últimos años: McTiernan en el trullo, Tony Scott haciendo una de cada 5 pelis bien, y Michael Bay como el rey del cotarro. Cuánto daño han hecho los 10 años de sequía de tito Jim: La Jungla 4, Terminator 3, las pelis del Transporter, las de A Todo Gas, las de la Luc Besson kitchen... cuando lo más glorioso es "Rambo 4", y por supuesto las inconmensurables "Bourne Saga", pero son gotas en el océano, no apetece meterse. Pero allí que llega nuestra heroína, a sus 57 años, y se pira a Jordania a recrear Irak para una historia de un grupo de artificieros norteamericanos en la fase más heavy del conflicto. Decidir si cable rojo o azul mientras decenas de personas te rodean y se ponen bombas en chalecos a inocentes. Yo esta la compro, fijo.

"The Hurt Locker" ("En Tierra Hostil") adolece de un sólo defecto: va de lo que va, y ya está. No tiene trama, más allá de la que junta los episodios de la guardia de estos tipos. No es como "Blown Away", por ejemplo: el grupo no persigue a una célula insurgente cuyas bombas sean cada vez más mortíferas, ni tienen que ir a buscar algo, ni nada. Sólo les vemos ir de bomba en bomba, liderados por un psicópata adicto al riesgo. Una en un coche; una bajo tierra; una dentro de un chaval (ésta es la escena de suspense del año: es simplemente B-R-U-T-A-L). Pero ya está. Si hubiera un mínimo hilo conductor, que supiéramos a donde vamos, la película sería perfecta. Por lo demás, lo es: Bigelow se sobra en cada plano, en cada sonido, en cada gesto de sus actores, en cada secuencia, en cada segundo. Se sabe libre (el proyecto era barato y no tenía ninguna presión, salvo hacerla) y se nota. Hace lo que le da la puta gana, y demuestra que es así como se hacen las películas: dejando al que sabe.



Por éso es un Oscar merecido, comparable al de "Salvar al Soldado Ryan" de 1998: es un Oscar a la dirección pura y dura, al cineasta, al tipo (tipa, en este caso) capaz de coger una historia endeble y mal equilibrada y no arreglar éso, pero sí todo lo demás; encontrar la médula, y explotarla, y ponértela en la cara. De hacer cine, en definitiva. Como lo hacen Michael Mann, Spielberg, Cameron cuando quiere, Ridley Scott, y como lo leva haciendo Bigelow desde que se dio cuenta que lo que importa no es lo que tiene entre las piernas, sino entre las orejas.

8.3.10

Historia

Kathryn Bigelow se ha convertido en la primera mujer ganadora de un Oscar que, a partir de ahora tendrá que llamarse "a la mejor dirección", porque "al mejor director" podría molestarle a Aído.

Es el primer hito histórico de los Oscars de anoche. Pero no es el único. Hay varios más, como que por primera vez se ha hecho justicia y Hollywood no se la autochupado: pasó con "Titanic", que ganó sin merecerlo frente a "L.A. Confidential", y sobre todo pasó con "El Retorno Del Rey" que le robó miserablemente la cartera a "Mystic River" porque después de tres años a Jackson le tocaba por fin lo gordo. Al año siguiente, "Million Dollar Baby" se benefició del desastre, dándole a Clint Eastwood un dudoso segundo Oscar contra el eterno perdedor Scorsese... que tuvo su inmerecida revancha con "Infiltrados" (demonios, ésto da para otro post...)

Anoche, "The Hurt Locker", que estuvo a punto de ser expulsada de las candidaturas, se alzó como la gran triunfadora frente a la apisonadora "Avatar": 30 millones de dólares y un año de retraso en el estreno en muchos países contra 500 millones de un proyecto titánico que ha cambiado la historia, pero que no la ha coronado con su Oscar. Y yo digo: menos mal, porque aunque Avatar ha hecho historia, si se trata de valorar la peli en sí, lo siento James, pero la ex te ha ganao de calle.

Más cosas raras de anoche relacionadas con Bigelow: es el(la) único(a) director(a) que le ha ganado un oscar a un ex. El único Oscar a mejor película con una explosión a cámara lenta y una escena de 10 minutos en silencio entre dos francotiradores. El único film antibélico (o "abélico") en el que la guerra está filmada como en las pelis probélicas. El único film de Oscar en que los soldados americanos psicópatas son los buenos y los malos a la vez, y además no pueden desactivar una bomba atada a un tipo.

Otros hitos varios, ya en plan "Sálvame":

James Horner no se ha llevado su tercer Oscar por la misma banda sonora. En reconocimiento a su trabajo, yo le hubiera mandado una copia de plástico, por ser coherentes.

Sandra Bullock, que aquí es peste para la taquilla, se revela como una gran actriz (ya lo hizo en otro bodrio infumable con Oscar, "Crash"), o al menos consigue que el resto del mundo se entere de que es la actriz más rentable de Hollywood. Sí, niños, más que Julia Roberts, Bullock es una mina. En USA, vale, pero lo es. Y sin disfrazarse de monstruo, Charlize.

Otro: Kevin O'Conell no estaba nominado!

Hollywood vuelve a demostrar que se acerca peligrosamente a la sensibilidad del cine español premiando "Precious": la historia de una chica negra gorda, marginada, analfabeta, violada por su padre y maltratada por su madre se ha llevado un premio al guión adaptado. Con esas, Aranoa un año de éstos se viene cargao de enanos dorados.

Randy Newman no estaba nominado. Pero Giaggino le ha relevado, sin sorpresas.

Pixar ha vuelto a ganar un oscar que, a este paso, va a provocar el desdoblamiento de la categoría: mejor peli de animación del año, por un lado, y mejor peli de animación del año QUE NO SEA DE PIXAR, por otro. Cansinos, también.

Meryl Streep no ha ganado nada. Éso sí que es raro. De hecho, éso sólo es lógico si está también nominada Jodie Foster, que todo el mundo sabe, es la MEJOR ACTRIZ QUE HA EXISTIDO, a secas.

Kate Winslet no estaba nominada! Bueno, siendo como es, y estando casada con Sam Mendes, la dejamos que se desnomine cuando quiera.

Para acabar, la imagen de la noche: Cameron y su sutil manera de expresar la única forma que tenía de ganar su segundo Oscar.



Creo que ahora mismo le hubiera gustado que no hubiera habido tanta gente presente y acabar el trabajito...

12.11.09

10 Años De Lucha

Hace 10 años, una película se plantaba en el mundo para darle una patada en el culo al siglo XX. Fue una apuesta arriesgada, incomprensiblemente financiada por una major (La Fox) que ahora es sinónimo de mierda seca constante, y casi a punto de ser guardada en una lata después del primer visionado. Por suerte, alguien tuvo los huevos necesarios para enseñarla, lo cual no tiene nada de despreciable habida cuenta que es una cinta de 60 millones de dólares cuyo plano final es un insolente plano detalle de una polla enorme.

No, no era Matrix, obviamente. la peli que dio paso al siglo XXI fue El Club De La Lucha.



Después de cascarse la única peli de psicópatas que le llega a la suela del zapato a "El Silencio de los corderos" con "Seven", David Fincher se hizo la picha un lío con "The Game", un guión de Brancato y Ferris (Terminator 3... ¿estos tíos aún no están en la cárcel?) en el que Michael Douglas (perfecto, elegante, ambiguo... en su línea) parecía estar en una historia ultramisteriosa, pero cuyo único enigma era cómo de gilipollas pensaban que éramos los espectadores. El mejor director de publicidad que ha existido jamás necesitaba un proyecto en el que poner corazón, no un thriller al uso en el que dar rienda suelta sin sentido a su incomparable sentido visual.

Y leyó a Chuck Palahniuk. Muy bien tampoco está, el tal Fincher. Dice que leyendo la novela se asustó porque pensaba que le estaban sorbiendo los pensamientos, y decidió hacer la peli; costara lo que costase.

Fueron 60 millones. Para hacernos una idea, vale decir que por aquella época Lucas estaba planeando hacer el Episodio I, que finalmente costó unos 65. Vamos, que para ser una peli en la que vemos cómo a un tipo le queman la mano con lejía no era un mal presupuesto. ¿Dónde se fue la pasta? Viendo la peli, está bastante claro: en hacer historia. Nunca antes nadie había hecho nada parecido. Se suele saludar a Matrix como la polla en vinagre de los fx de fin de siglo, pero John Gaeta se echa a llorar cada vez que ve los créditos de Fight Club, porque son, simplemente, una patada en los huevos a todo el bullet time del mundo:





David Fincher es un director de cine a la manera que lo son Ridley Scott, Steven Spielberg, Stanley Kubrick o James Cameron: cineastas totales, la fuerza de cuyas obras radica en que son películas, y no pueden disociarse en un buen guión, con buenos actores, o con una buena música. Son gente que entiende el cine no como la forma de narrar en imágenes lo que ya está en un guión, sino como la forma final de algo que no existe antes. Por éso Alien, leída como relato, es pura serie B, o Terminator sólo hay una (bueno, dos), o Seven no sería lo que es si Fincher no la hubiera dirigido. Lo mismo pasa con el Club de la Lucha. Pocas veces se ha visto un compromiso de un director tan obsesionado con encontrar la forma justa de explicar algo más allá de la dramatización en imágenes. Y para éso necesitaba un arsenal visual que, aunque a algunos les parezca "otra mierda videoclipera" (normalmente, a los que no ven videoclips), es inherente al cine.

Para retratar la extraña historia del Narrador, asistimos a un despliegue de efectos que suele dejarse para la ciencia ficción o la fantasía: cartelería en pantalla, relentizados, imágenes subliminales, capas de sonido (en lo que Fincher es un MAESTRO, ver Zodiac para más señas), y más y más cosas que condenan a la cinta a una posible jubilación anticipada que, 10 años después, aún no le ha llegado. Los Osos de la coca-cola de La Brújula Dorada ya están viejos, pero ésto, no:



Es un jodío tracker de la cara de Brad Pitt. Pero aún funciona.

Hace 10 años, Tyler Durden nos dijo que lo que poseemos acabará por poseernos. Escuchadas hoy, esas palabras no hacen sino confirmar que El Club de La Lucha, pese a lo exagerado de su desarrollo, se quedó corta en algunos aspectos.

Si algún día me lo permiten, la pondré en un cine fórum, en el que haya mucho café y mucho tiempo para discutir.

18.9.09

District 9: Vale, Neill, Pero Cálmate Un Poco


En 1982, una nave alienígena se queda "calada" sobre Johannesburgo.

Meses después de esperar un contacto celestial, un rayo destructor sobre algún edificio emblemático o la construcción de alguna vía de circunvalación, los humanos damos el primer paso para saber qué ostias pasa ahí dentro como mejor sabemos: volando la puerta.

En el interior de la nave, descubrimos a más o menos un millón de alienígenas hacinados, desnutridos y en condiciones deplorables. Vamos, que era una patera galáctica. El gobierno sudafricano, en connivencia con una megaempresa de servicios llamada MNU (algo así como la OCP de Robocop), realoja a los extraterrestres en un campo de refugiados vallado en medio de Johannesburgo, conocido como Distrito 9.

Años después, la población alienígena ha crecido hasta casi doblarse, protagoniza altercados, se la relaciona con delincuencia y miseria y, en definitiva, se comporta como cualquier grupo en un guetto: sobrevive. Así que la MNU les ha contruído un segundo campo, alejado de la ciudad, para realojarles y que dejen de dar por saco.

Y en el momento del deshaucio y el realojo, ejército mediante, empieza realmente la peli.

District 9 es una de esas pelis de Ciencia Ficción que tanto me molan, que usan el componente fantástico para radicalizar el discurso al hablar de temas reales espinosos. Al igual que la inconmensurable, imprescindible, totalmente obligatoria Hijos de Los Hombres, se centra en el tema de las diferencias sociales, el racismo, la exclusión y el trato a los extranjeros en nuestro mundo (por cierto, es curioso señalar que "alien" es una palabra que a veces se usa en inglés como sinónimo de "extranjero", literalmente). Y lo hace más a lo bestia aún que aquella, sustituyendo el militarismo inglés por el salvajismo de los gobiernos que han optado por dar más importancia a los resultados que a su imagen pública (¿alguien dijo Rusia?). Y a diferencia de aquella también, se recrea un pelín bastante en ese aspecto violento, descarnado y brutal.

Hijos de los Hombres se fijaba en La Guerra de los Mundos de Spielberg en su estructura, resultando una película íntima y resaltando el drama humano, y dejando la acción, los efectos y la carnaza para momentos puntuales que no hacían sino acentuar la situación, sin ser su leit-motiv. El principal fallo de District 9 es que durante un buen rato es directamente Jungla de Cristal meets Alien Nation, y dedica mucho tiempo y esfuerzo al ruido y la furia. No llega al extremo de banalizar la violencia a base del abuso, como hiciera Terminator Salvation, por ejemplo, pero deja ideas brillantes en el camino de forma imperdonable (cuando Mickus amenaza a Chrstopher con llevar a su hijo a Asuntos Sociales, éso sí hubiera sido digno de ver) y parece encontrar sobre la marcha aquello en lo que decide centrarse (primero el tema social, luego el documental burro, luego el gore, luego la sci-fi deshumanizada, luego el rescate, luego la setpiece de acción, que también va por etapas, luego el rollo catarsis...), confundiendo a mi entender "hacer avanzar la trama" con "quemar etapas, cada una con su tema y su desarrollo aislado".

Lo que sí sabe hacer Blomkamp, de puta madre además, es rodar, y montar. Este tipo sabe distinguir entre ritmo y velocidad, aunque su tono tremendista a lo Greengrass chutado agote un poco, y le meta más caña de la necesaria al sonido. Su estilo es bestia y potente como él solo, usa los fx de forma insultantemente inteligente, y desde luego sabe hacer que sepas dónde estás y qué está ocurriendo, lo cual es un puntazo hoy día. Se nota que se le hace el culo pesicola al ver las pelis de James Cameron (él mismo ha declarado alguna vez ser un rendido admirador del canadiense, pero no haría falta al ver el clímax de District 9 y el gadget que lo protagoniza).

Mención aparte merece Shartlo Copley, el protagonista, un perfecto desconocido hasta ahora, que borda un personaje francamente desagradable y difícilmente empatizable, al que sin embargo consigue insuflarle una complejidad muy interesante.

En resumen, una peli recomendable si bien muy levemente lastrada por un exceso de esquematismo en su desarrollo, pero que consigue erigirse en un buen ejemplo de que la Sci-Fi sigue siendo más efectiva para hablar de temas sociales que toda la filmografía de Fernando León de Aranoa junta.

21.8.09

Por Qué No Puntúo Las Pelis


Una de las cosas que más me joden de leer críticas de cine es el temita de las puntuaciones, estrellitas y "pulgares arriba" de los cojones. Ya me parece absurdo que muchas páginas, blogs e incluso revistas y periódicos establezcan la calidad de las películas por comparación con otras. ¿En base a qué podemos decir que "El caballero oscuro" es mejor o peor que "Heat", si aparte de cierta simlitud en el tono y la duración, se parecen como un huevo a una castaña? ¿Cómo se puede comparar "El Padrino"(1972, cine negro, aroma clásico pero profundamente transgesora) a "Ciudadano kane", estrenada 30 años antes, drama biográfico, y que de clásico sólo tiene su inmortalidad?

Es sencillo: no se puede.

El cine no son las Olimpiadas. No se trata de ser mejor, sino de emocionar al público, que a diferencia de los hinchas de un equipo, no se dividen entre los que "quieren disfrutar" y los que "prefieren resultados". Yo cuando me siento a ver una peli me importan un huevo los resultados de taquilla o la puntuación en BlogDeCine (sobre todo ahí), lo que me interesa es que me llegue, punto.

Luego nos rasgamos las vestiduras porque hay gente que considera que las pelis son mejores en función de si son conocidas o ganan mucha pasta. Ese criterio me parece igual de absurdo que el que un tipo, sea un artisa de la crítica, un tipo con criterio, unos pobres diablos soberbios o un gachó simplemente gilipollas, prefiera una película antes que otra. Como si fueran decisiones excluyentes. Qué gilipollez.

Todo ésto viene al caso por este post de Nacho Vigalondo, que se monta una parrafada aún mayor que la mía, porque es más listo y quiere ponernos en antecedentes apelando a nuestra infancia para que nos pongamos de parte de su argumento. Por éso él es director de cine y yo me peleo con el After Effects a ratos.

20.8.09

Cameron Is Back!!

Esos azules, esos objetivos cortos, esas panorámicas enOOOrmes, esa suntuosidad, ese gustillo por el mamotretismo militar ochentero...



Mierda pa los "pues me esperaba más". Ven dos minutos en streaming y ya se creen los putos amos.

Yo digo: lo va a petar.

16.8.09

Pelis Que Molan: La Guía del Autoestopista Galáctico

Allá por 2003, Fotogramas informaba escuetamente de que la Disney iba a estrenar escalonadamente una peli basada en las "famosas" novelas de Douglas Adams, que al parecer eran toda una sensación en los países anglosajones, absolutamente desconocidas en España.

Una razón más para emigrar, que diría El Pianista.

La foto que acompañaba la noticia era ésta:

"Otra mierda pa vender muñecos", pensé yo, en mi inmensa sabiduría que iba de Springsteen a Spielberg y pare de contar.

Pero al acercarse el estreno, y gracias al Mejor Invento De La Humanidad Después de La Coca-cola (alabada sea), Internet, fui leyendo y engrescándome de tal manera que no pude más que ir a verla antes de que la sacaran de cartel en el único cine de Barcelona que la pusieron (se nota cuando Disney le pone ganas).

Fue une experiencia que aún hoy no he conseguido superar. Nos compramos los libros, nos hicimos fans absolutos. Quedamos como gilipollas muchas veces recomendando la historia e intentando explicar de dónde venía. Pero a ver cómo no quedas como un gilipollas cuando dices que has ido a ver una peli sobre un tipo que es rescatado de La Tierra segundos antes de que ésta sea destruída para viajar por el Universo en una nave movida por la Energía de la Improbabilidad Infinita, vestido con un albornoz, y acompañado de un tipo de dos cabezas, una terrestre superinteligente, un extraterrestre crápula que escribe guías de viaje interestelares y un androide depresivo. Y perseguido por una raza de monstruos burócratas y malhumorados que sólo saben destruir y marear con papeles.

LGDAG es una locura. Es comedia de ciencia ficción cachonda y absurda extrema; extrema en ciencia, en ficción, en comedia, en cachondeo y en absurdez. Por éso es tan buena. Porque no tiene miedo. Adams no lo tenía al escribir (nos ha jodío, con lo bien que lo hacía) ni Jenkins lo tiene al llevar a la pantalla semejante montón de chorradas. Por éso aprueban con nota.

La peli es una apuesta por la fidelidad al espíritu ultramegafriki del libro y no hace concesión alguna al comercialismo ni a la convencionalidad. Tiene dos cojones como dos pianos y sale airosa, porque se basa en un texto que no tiene desperdicio a la hora de poner en ridículo todo cuanto se pone a su paso, desde la consbida flema inglesa hasta el mismísimo género que practica, la ciencia ficción. Demuestra que la mejor manera de que algo sea ridículo es tomárselo demasiado en serio, y por éso es la antítesis de 2001, aunque sorprendentemente sea un referente al mismo nivel de consideración. ¿Cómo es posible? Porque debajo de toda la capa de gamberrismo y surrealismo, la ciencia ficción que practica LGDAG es genuina: se pregunta sobre el ser humano, aunque la respuesta se dé con un palillo entre los dientes y una caña fría en la mano.

Después de muchos intentos y de fracasar estrepitosamente en difundir la palabra entre nuestros conocidos, hemos llegado a la conclusión de que La Guía De Autoestopista Galáctico no se puede explicar. Se tiene que descubrir. Y poco a poco entrar en su mundo y descubrir cómo ha influído en la cultura popular de los últimos 30 años, sin nosotros saberlo. Ha dado nombre a grupos de música (Level 42, Babelfish), a canciones (Paranoid Android), a software (Trillian, Babelfish), a hardware (Deep Blue era una referencia a Deep Thought), y tiene la Respuesta a La Vida, El Universo Y Todo Lo Demás.

Este post no cuenta nada más ue lo que lo mola esta peli. Pero es que hay cosas que no se pueden explicar. Sin embargo, se pueden dar un par de razones para correr a descubrir esta peli (y no acabar...):
-El protagonista pasa toda la historia vestido con un albornoz y con un pez en la oreja para poder entenderse con el resto.
-Hay una raza de extraterrestres que practica "Poesía Asesina".
-Sale un robot en cuyo interior está R2/Willow, y que habla con la voz de Snape.
-En un momento dado, una nave se convierte en un inmenso ovillo de lana.
-Sale un señor llamado Slartibarfasr, que es el diseñador de los Fiordos de Noruega (le dieron un premio por éso).
-En el mejor momento del film, entramos en el interior de una ¡Fábrica de Planetas!
-Algunas puertas suspiran al abrirse.
-Una ballena toma conciencia de sí misma antes de morir. Justo en ese mismo momento, un cesto de petunias exclama "¡Otra vez no!".

Si todo ésto no te parece suficiente motivo, siempre puedes pasar, pero no olvides, siempre, escuchar a los delfines:

8.8.09

Up: Más y Más Alto cada Vez


Que Pixar es al cine lo que Los Beatles a la música es innegable a estas alturas: son los mejores, lo saben, venden hagan lo que hagan, y por éso hacen lo que les da la puta gana, y como son los mejores, lo que les da la puta gana es simplemente genial. Tienen momentos de piloto automático (Cars) y peligrosas incursiones en la fórmula "cualquier cosa que haga mola" (Ratatouille), pero aún esos pequeños riesgos aprueban con nota y pasan el rodillo al resto sin esfuerzo; sin contar, claro, que de vez en cuando se cascan una reinvención de la animación, y de lo que sea ésto de hacer películas, absolutamente incontestable: los 30 primeros minutos de Wall·E, que simplemente pondrían a Chaplin verde de envidia.

Por éso no es de extrañar que UP sólo la puedan hacer ellos. Una peli de animación veraniega con un protagonista "inmuñecable", cimentada en una imagen conceptual entre lo perplejamente chorra y lo peligrosamente cursi (una casita flotante sostenida por globos) sería una idea directamente descartada por cualquiera estudio, Disney incluído. Pero es como la portada de Abbey Road: a estas alturas, hagamos lo que hagamos, será una genialidad. Y lo es.

UP amenaza seriamente a Wall·E en su trono de mejor secuencia de animación ever made en los 10 minutos más brutalmente adultos de toda su filmografía. Nos cuentan toda una vida matrimonial en un "montage", dramones y tragedias incluídas, sin concesiones infantiles a la vista. Después, la peli se torna de nuevo ejemplo de la sinceridad con la que Pixar aborda todos sus proyectos, ésto es: tenemos una idea, la vamos a exprimir al máximo, pero para ello primero la tenemos que defender a muerte.

Y vaya si lo hacen. El despegue de Fredrickson a bordo de su casa flotante es un alarde de "aquí estoy yo" que, si bien técnicamente es simplemente perfecta (osea, lo normal en Pixar, pero no es... brillante, no como el arreglo de la sopa de Ratatouille), sí que establece las bases del tono del resto de la peli como hace tiempo que no vemos en ningún sitio: sobria, fácil, casi sesentera, y si no fuera por el 3D, bastante funcional... teniendo en cuenta que estamos viendo una casa elevarse por una ciudad colgando de miles de globos de colores, insisto.

Sin embargo, hay un cacho a partir de ahí en que la historia entra peligrosamente en el terreno de la Disney más Defcon 2: niño, paisaje exótico desconocido, mascota parlante, segunda mascota extravagante, más mascotas parlantes, malo de opereta, persecución frenética stándard... Cuidao! Lo que salva todo este panorama del cliché es, de nuevo, el compromiso de la peli consigo misma: el protagonista sigue siendo un yayu achacoso y cascarrabias, que sigue persiguiendo su objetivo a pesar de los escollos, y que, atención, lleva su casa flotante atada a su cuerpo mediante la maguera del jardín. Toma obstinación.

Por supuesto, el desarrollo de la historia, una vez encajado el puzzle de cuatro piezas puesto ahí para los críos, es bastante rutinario. Porque lo que de verdad le interesa a Docter es volver continuamente al dolor, a la pérdida y a la evolución dramática absolutamente modélica de Fredrikson, que encima no viene de parte del niño, como es de esperar nada más verle aparecer, sino de su propio pasado, cristalizado en una escena que no por previsible te deja ir sin soltar al menos un respingo.

UP es una peli muy bonita y muy bien armada que gana a Wall·E en su fe ciega en sí misma. Sin embargo, no llega a los niveles de detalle, amargura y "Go Beyond" de aquella. Dicho ésto, representa con mucho el mejor espítiru de Pixar en cuanto a lo que supone la animación como género: un vehículo que, una vez que los fx han hecho posible cualquier cosa en imagen real, permita contar historias que simplemente no caben en otro formato que no sea el animado. Los Increíbles caben. Ratatouille puede. UP, a pesar de estar protagonizada por humanos, definitivamente no. Y éso me parece más mérito que cualquier otro.

PD: El perfecto ejemplo de ésto es el corto que la precede, "Tiempo tormentoso", o una muestra de que la perfección técnica no es en absoluto lo que hace de Pixar el último lugar de vida inteligente de Hollywood.

PD2: El 3D, una vez pasado el "Guau" inicial, no molesta en absoluto. Claro que era una peli de Pixar. Es posible que hayan sabido llevarlo tan bien como todo; pero dudo que todas las pelis de este formato no se rindan al "ya, pero ¿ves? ¡nuestra mierda es en 3D!" que ha acompañado a los avances técnico toda la vida. Yo me espero a Avatar para ver si aporta algo real, aparte de sacarte la pasta.

1.6.09

Star Trek: la fórmula friki-blockbuster perfecta


A primera vista, una peli veraniega sobre viajes espaciales, malos maquillados y actores jóvenes y guapos sólo tiene dos posibilidades: ser una gilipollez o petarlo en taquilla. JJ Abrams ha encontrado una fórmula que no consigue ninguna de las dos cosas, pero sí algo insospechado: que te olvides de todo el Star Trek anterior si no te atraía, y que te mole aún más si eras fan. Ha encontrado la fórmula del equilibrio entre el frikismo del tipo gafotas collejil del que tiene aspecto, y la capacidad de crear fenómenos comerciales sin precedentes del inteligentísimo productor/director/creador que es.

No es extraño, pensando que viene de un mundo que persigue aunar en sus productos la capacidad de enganche a priori con la fidelidad del frikismo: la tele. Lost o Alias no andan escasas de una mitología tan intrincada y orgullosamente vergonzante como la de Star Trek-serie. de hecho, es absurdo que se diga que JJ no era muy apropiado para hacer esta peli, porque considerando que sus creaciones televisivas beben directamente de la tele de los años 60, y que su anterior y hasta entonces única peli era Mission:Impossible 3, su nombre era prácticamente el único de una lista muy corta de gente capaz de hacer lo que ha hecho: que a mi novia le guste Star Trek.

Como película, es un blockbuster clásico, de esos que Kurtzman y Orci están aprendiendo a hacer a base de contar sus guiones por taquillazos y hacerlos cada vez mejores, más finos, mejor diseñados: ritmo endiablado; personajes bien desarrollados pero ligeros, susceptibles de ser interpretados por actores-guapos-pero-no-aostiables (el esfuerzo de Pine en este sentido es bastante loable, como el de LaBeouf en Transformers); set-pieces de acción que permitan lucirse a la vez a los de la ILM y no hagan levantar una ceja al espectador con un cerebro de más de 12 años; capacidad de integrar mitologías diversas en la trama, desde la propia de la serie (el Kobayashi Maru, simplemente mítico) hasta la del director (pedir Slusho en el bar de la pelea), pasando por la de los clásicos (lo primero que pide Scotty al llegar a la Enterprise es UNA TOALLA, joder). Eso sí, los chavales tienen bastante con éso, porque a la hora de diseñar la historia...




Pero bueno, si a ésto le unimos actores serios pero en estado de "me estoy ganando la pasta, pero como molo", efectos y luces Spielbergianas a muerte, y un montaje del que debería aprender Iron Man para su secuela, tenemos un tren a toda pastilla que te hace olvidar de un plumazo las máscaras de goma de las pelis de Frakes y el pesadito rollo "New Age" al que intentaba jugar La Nueva Generación en sus entregas menos inspiradas.

Ni siquiera hay un intento de recuperar a un personaje supuestamente mítico, que a mí siempre me ha dado algo de grima, como es Data. JJ y sus compinches están a recuperar el espíritu inocente en el mesaje pero profundamente intrincado en la trama que caracterizó las primeras pelis y la serie de Star Trek. Se cepilla sin peidad lo que vino después, y éso es una declaración de principios en sí misma: pasemos de evoluciones, vayamos a la médula. Y aprueban con nota.

Los actores están bien, aunque Anton Yelchin no le haya pillado el punto exacto a Chejov y Uhura se haya alejado un pelín del rollo "Foxy Brown" de la original. McCoy, en cambio, queda intacto en manos de Urban, incluída la diferencia de edad con el resto, muy acertada. Sin embargo, esta peli es de Zachary Quinto. Escogido probablemenete por su parecido con Nimoy (a JJ le pierde su adicción a las fachadas, o como dice Nacho Vigalondo, "sus frecuentes incursiones en el universo l'Oreal"), el joven actor encuentra el punto exacto de frialdad y comunicación y confirma que el bluff "Héroes" le debe, prácticamente, su existencia misma.

JJ (acabo) cumple con su estilo habitual, a medio camino entre Michael Bay y Spielberg, si bien alguien debería decirle que los primeros planos a razón de medio segundo el corte marean un poco en una pantalla gigante. Y que dar vida a los FX llenándolos de reflejos y dopplers ya lo hace Kaminsky, pero no es necesario en cada jodío plano. Aparte de éso, el tipo sabe lo que es la épica, lo que la diferencia del intimismo, y sólo le falta un puntito de oscuridad al anfrentarse a los aspectos más sangrientos de la acción.

Por lo demás, Michael Giaggino es el puto amo. Conseguir que no eches de menos a Jerry Goldsmith es como para que te crezcan un par de huevos adicionales por chulería.

Y ya está. Es una pena que esta peli se haya dado un pequeño bofetón en taquilla en España, sobre todo teniendo como únicas contrincantes a "X-Men Disasters: Lobezno?en serio?" y "Ángeles y demonios", que si es el doble de buena que el libro, ya no es mortal y sólo da vergüenza ajena. Y es una pena porque en tiempos de ver pelis en pantallas de PC, versión "guarromanScreener" vale la pena cascarse una del espacio con algo de ingenio. Sin intentar entender la historia, por éso.

4.5.09

Lobezno

Madre Mía. Voy a ver si no me hago mucha mala sangre. Porque X-men empezó bien, siguió DE PUTA MADRE y acabó decentemente, y Hugh Jackman me cae bien, y Liev Shreiber está correcto, y hasta Danny Huston parece no desmerecer a Brian Cox.

Durante un rato parece que la cosa va bien. Lobezno y su hermano son indestructibles y tienen sed de sangre, ergo, se alistan en los marines. Luego pasan a formar parte de un proyecto secreto de supersoldado, el Arma X. Mola. Un grupo de soldados mutantes con poderes en busca de un meteorito de metal superchachi. Sigue molando. Y entonces Logan se mosquea (al parecer, las atrocidades cometidas en todas las guerras en las que ha participado hasta entonces no le han despertado la conciencia) y se escapa. Y le dejan ir. Y ahí se jode todo.

Personajes que son y no son, que entran y desaparecen, situaciones forzadas, diálogos ridículos, tramas que empieza y mueren sin llegar a sitio alguno, y al final un clímax ridículo y redentor que, en una sola escena, destruye a Masacre, introduce a Xavier, libera a Stryker, VOLATILIZA INCOMPRENSIBLEMENTE a Dientes de Sable y Gambito y le quita la memoria a Lobezno. De una tacada. Ríete tú de la economía narrativa de Rohmer. Claro que teniendo en cuenta que se pasa una hora intentando apuntalar una relación amorosa imposible, tópica hasta la náusea, moteada por peleas entre hermanos a cada cual con una resolución más gilipollas, no queda tiempo para mucho.

La peli está mal escrita, mal fotografiada, y diseñada y montada con desdén. Lo de los FX es especialmente triste porque si algo no falta hoy en día es pasta y capacidad de asombro hasta en la mierda más casposa, pero aquí, una paletada de troncos deja de moverse de un frame a otro, y los cromas cantan más que en El Tiempo de TVE de hace 5 años; lo cual te da una idea del mimo y el cariño con el que han hecho la peli: ninguno. Los únicos que se salvan son los actores, que defienden como pueden personajes de la densidad del alcohol de quemar, a excepción de Ryan Reynolds, que entre que sale poco y que cuando lo hace tiene la boca tapada, no puede más que intentar hacer algo con el cuerpo, aunque no tenga precisamente el cuerpo que cabe esperar de un personaje llamado MASACRE. Hugh Jackman y Schrieber consiguen transmitir algo, aunque los caprichos del guión les hagan bailar la lambada con su relación de hermanos (que, dicho sea de paso, ni viene de los cómics, ni hace falta para la trama, ni además tiene pies ni cabeza, vamos que igual tuvo sentido en algún borrador, pero esas páginas se las comió el perro).

Hubo rumores de mala hostia en el rodaje porque a Gavin Hood no le dejaban hacer lo que le daba la gana. Viendo como planifica y como lleva el "tono", parece mentira que su única virtud sea poder reivindicar el trabajo de Brett Ratner en la tercera. Últimamente se está poniendo de moda darle blockbusters de derribo a directores con cierto nombre (Hood ganó un oscar a la mejor peli extranjera por Tsotsi; otro ejemplo sería la directora de Crepúsculo, que se llevó chorrocientos premios con una peli independiente). Parece que no aprenden del churro que hizo Ang Lee con el primer Hulk. Las pelis de hostias necesitan gente que sepa lo que está haciendo: para empezar, quemar un guión cuando apesta a kilómetros. Una vez más, se demuestra que los artesanos a los que no conoce ni su padre son los mejores mercenarios posibles: Martin Campbell, Louis Leterrier. Gente que sabe lo que hace sin necesidad de gilipolleces como la metáfora de la Luna y el espíritu (oings).

En resumidas cuentas, es mala. Está mal hecha, y su única virtud es que es corta, y además no aburre, excepto en un par de momentos. Te echas unas risas, vale par un ratico tonto, pero desde luego está muy por debajo de toda su saga, en todos los aspectos. Los 10 minutillos de X-Men 2 en los que se atisba TODA la trama principal de ésta valen más la pena.

Y ahora a esperar Star Trek. Adoro el verano.

3.4.09

10 Años De Matrix

Esta semana se ha cumplido una década del estreno de "Matrix". Parece mentira que el postmodernismo tenga ya diez años.

Yo soy de los que en su día babeé por ir a verla y salí del cine echando pestes. Todo el mundo flipando y yo de aguafiestas: "es que... se muere a la media hora". Sigo pensando igual, pero con matices. Es cierto que su genial idea de partida, sin ser nueva, sí que está valientemente situada en el terreno de la ciencia-ficción heavy metal: críptica, adrenalínica y con una definición estética sorprendente. Que luego los hermanos Chunguitos, como los bautizó un amigo mío, se hacen la picha un lío y se pierden en tres cuartos de hora francamente malos hasta recuperar el puslo, es igualmente cierto. Y que esa esquizofrenia entre destellos de brillantez y el descenso a los más elementales resortes de las "pelis-tunning" les acompañaría, recargada y amplificada, en las dos infumables secuelas, es una verdad como un templo.

Pero a ver quién tiene huevos a negarle a Matrix su lugar en la historia. Creó escuela, y éso no se puede negar. Llevó la amoralidad narrativa del videoclip a la narración pura, la desvergüenza estética del eclectismo fin de siglo a ser en sí misma una estética, y los homenajes a todo tipo de medios, algunos tan oscuros como el cabello de Trinity, a convertirse en cliché. Muchas cosas serían hoy imposibles sin Matrix; no sólo por su avance en los efectos especiales (en realidad, hace tiempo que el cine ha dejado de ser puntero en este campo: todo lo que Matrix presenta como nuevo ya se usaba en publicidad), sino por sus muchos otros hallazgos: "Perdidos", sin ir más lejos, con su batería de referencias cruzadas y vida extranarrativa, es hija bastarda de la peli de los Chunguitos.

De lo que no hay duda es de que Matrix sólo hay una. Reloaded y Revolution contienen ideas que, de haber estado ya en la primera, la hubieran convertido en un Blade Runner sin discusión; pero ahí estab Joel Silver para pedir más armas y menos hermetismo, y por éso hubo que rapartirlo todo en 3, dejando morir las ideas por puro esparcimiento. Igual alguien podría remontar una sola peli con todo lo que vale la pena de las 3, y hacer la Matrix: Revisited que, en realidad, sería lo que de verdad pasaría la historia.

Feliz cumpleaños, Neo.

20.1.09

¿Hay Algo Más Absurdo Que Los Goya?

Los innecesarios premios-como-los-Oscars-pero-no que otorga nuestra Academia-coma-la-de-Hollywood-pero-no en una gala como-la-de-los-Oscars-pero-no tienen competidores como los Premios más absurdos del año: Los Gaudí.

OFF-TOPIC: Al parecer lo mejor que se puede hacer con genios absolutos en un arte es convertirlos en trofeos para premiar otro arte en galas sin gracia ni ritmo, a mayor gloria de los integrantes de una industria inexistente.

Anoche tuvo lugar la ceremonia de entrega de los premios Gaudí, que reconocen lo mejor del año según la recién creada Academia de Cine de Catalunya, presidida por Joel Joan (por qué no me sorprende?). El por qué es necesaria una Academia de Cine en Catalunya es una pregunta perversa: pues tanto como en España, osea, nada. Porque si en todo el estado se estrenan apenas 110 pelis patrias al año (de las cuales, las más laureadas, como Los Cronocrímenes, duran una semanita en cartel), lo que ocurre por Aquestes Terres es de risa: 30 producciones anuales, todas nominadas, casi todas premiadas; lo que se dice una autofelación colectiva, vamos.

No digo yo que no se deba reconocer el trabajo de los creadores (faltaría más!), pero cuando la ganadora a la mejor dirección por un cortometraje es Mercedes Sampietro, con la que está cayendo, es poco menos que una broma. Que hemos mandado cortos a los Oscars, joder, y no emiten uno por la tele ni cuando se le cuela la cinta al de Continuidad.

Por supuesto, "Vicky Cristina Barcelona" tuvo premio; faltaría más, habida cuenta que la mitad de los miembros de la Academia tuvieron que pelear duro por tener UNA MIERDA DE CAMEO SENTADOS A UNA MESA en la única peli capaz de ponerte farruco con un beso entre Scarlett Johansson y Penélope Cruz y cabrearte por un plano secuencia desenfocadito de principio a fin.

"Camino" fue la mejor peli europea. Bien por Fesser, que ha conseguido pasar por encima de "El Caballero Oscuro" (las reglas para peli europea serán las mismas que para los Goya, no?). Igual tener a Carmen Elías en el reparto le ha dado ventaja, por aquello de que si el prota era Mariano Venancio, con un nombre tan poco catalán jodía las expectativas.

Lo de anoche, televisado además por TV3, fue una muestra más de que, mal que os pese a muchos, Joel, el premio al gilipollas del año no distingue entre identidades nacionales.

24.7.08

Premiere de El Caballero Oscuro: La Experiencia

Me invitan a la Premiere española de El Caballero Oscuro y me hago pis encima. Una invitación exclusiva con la presencia de Christian Bale, Maggie Gyllenhall, Aaron Eckhart y, sobre todo, Christopher Nolan.

Me agarro a mi novia, mi moto, mi DVD de Batman Begins para que me lo firme, y me planto en la Gran Vía esperando alfombra roja y algo de consideración. Iba invitado.

Me encuentro con una cola considerable hora y media antes de la apertura de puertas, con lo que mi perspectiva de cena-tranquila-respetando-la-dieta se va al garete en forma de Bocata del Pans, de pie en la cola. Con calor. Mal empezamos.

Las puertas se abren cuarto de hora antes de lo previsto. Buena señal: quieren despacahar deprisa, lo cual a mí me va de perlas porque me levanto a las 4 y media. Si es que estoy enfermo.

Nos obligan a subir al primer piso del Coliseum. No me extraña que los cines de sala única desaparezcan. Si todos son como éste, que los cierren y los quemen, y construyan multisalas: asépticas, impersonales, comerciales... y cómodas, accesibles, modernas, con aire acondicionado y sin asientos A UN LADO de la pantalla. El detalle: regalan palomitas. A la mierda la dieta: voy a ver Batman.

Los asientos son de denuncia. Tengo una barandilla delante casi a la altura de los ojos. Un chaval que tengo cerca las va a pasar canutas. Si me siento como las personas, dejo de ver media pantalla. Me pasaré la sesión cual maruja mirando por el balcón de su casa. Sólo me falta el escote.

La troupe llega 20 minutos tarde. Estos americanos ya se sabe. Firman 2 millones de autógrafos a la gente que se agolpa en la valla de fuera (lo vemos en la pantalla del cine, que tiene pinchada una cámara fuera -inciso: mi primo de 15 años y yo realizamos mejor un cumpleaños con una Handycam-). La peli comenzaba a las 22:30; son las 22:50 y ni ha acabado de entrar gente. Llevo hora y media sudando contra una barandilla.

Entra la comitiva. J.A. Bayona presenta deprisa y corriendo a los representantes de la peli, vendiendo la peli como un récord histórico de taquilla y la peli mejor valorada de la Historia en IMDB. Se nota que es un director de cine español poque ignora totalmente al público: segundos antes había silbidos en la sala, por la tardanza y el calor. Nos la pela la pasta que lleven recaudada y lo buena que dicen que es; queremos verla de una puta vez, o que nos rematen.

Aparecen los antes citados. Sólo Aaron Eckhart se digna a firmar UN autógrafo a un chico maquillado de Jóker en su camino por el pasillo del cine. Los privilegaidos que estamos dentro de la sala, palomitas aparte, sólo merecemos la peli; los de fuera, que la verán igual (en un multisalas refrigerado, por supuesto), se han llevado firmas, fotos y algún que otro regalito de la distribuidora.

Christopher Nolan es el único en hablar, y le falta sólo el teleprompter: contentos, excitados, orgullosos de la peli, esperemos que os guste. A Christian Bale le falta ésto para liarse a puñetazos, no se sabe con quién; sólo Gylennhall y Eckhart parecen pasárselo bien. Nolan debe dejarse la sangre en los rodajes. Es verdad que el cine es mejor que la realidad.

Ni una palabra a Ledger. Ya que llevan un discurso aprendido, que sea emocionante, digo yo.

Se van, Bayona huye, y empieza la peli.

Y lo que sucede a continuación es demasiado grande para un post tan agrio. Tanto, que la volveré a ver, en un multisalas, con palomitas calientes. Me faltarán los aplausos y el sonido original, pero tendré aire acondicionado.

Moraleja: El cine es mejor que la realidad. Una Premiere es mezclar dos cosas que no deben estar juntas. Nunca más.

17.6.08

Dios ha Muerto

Vale, me he pasado.

Pero es que hoy he sabido que el cáncer fialmente ha vencido a uno de los grandes genios del cine que nunca hizo una peli: Stan Winston.

Este señor al que casi nadie que yo conozca le suena siquiera el nombre, fue el responsable de los FX de pelis míticas, algunas de las cuales forman parte de la saga "Pelis ue Molan" que de vez en cuando aparece por este blog. Su trabajo empezó siendo artesanal y baratucho, hasta que la gente con la que etrabajaba se fue haciendo importante y seguían llamándole porque era, simpemente, el mejor, toda vez que Harryhausen se retiró hace años.

Para hacernos una idea: Terminator, Depredador, la Reina Alien, los dinos de Spielberg, los mecas de I.A., los Gremlins, y una larga lista de bichos, monstruos y maquinicas que nos han ayudado un poco más a creernos lo que veíamos, son obra suya. Desde la cabeza de Tirannosaurius que volteaba el Explorer de los críos, hasta la impresionante armadura de Iron Man, todo salió de su cabeza. Nunca renunció a las nuevas tecnologías para mejorar sus resultados (su trabajo en este sentido para Cameron y Spielberg en los primeros 90 es CAPITAL), ni olvidó que a veces un cacho de gomaespuma y algo de pintura también valen para que la gente flipe.

Con él nos deja uno de los estandartes de una manera de ver el cine que aún practicamos algunos casitreintañeros: el cine orgánico y plagado de "sense of wonder" en que los FX eran un vehículo para llegar más lejos, y no la meta.

Cameron, Spielberg y, qué demonios, yo mismo, hemos perdido un maestro, y estamos un poco más lejos de aquella época dorada. Lástima que los chavales de ahora de rían del stop-motion de Terminator, porque lo que se han perdido ni ellos lo saben.

En fin, descanse en paz. Cachis, vaya añico.

14.4.08

Pelis Que Molan: "Austin Powers, La Espía Que Me Achuchó"

La segunda Peli Que Mola iba a ser Terminator 2, pero una posible sobrecarga de Cameron+SciFi, más una más que notable tendencia a imitar al Dr, Maligno que hemos desarrollado en el curro, me lleva a escribir sobre esta peli. La segunda parte de las aventuras del Misterioso Agente Internacional más feo y chulapo de la Gran Bretaña es, sin lugar a dudas, una de las mejores comedias que se han hecho. Al tanto.

La primera de las aventuras del personaje de Myke Myers no me gusta. Vale, es humor zafio y grosero del bueno, es flipantemente absurdo, pero era mu cutre. Más de lo saludable. Pero dado el inmenso éxito de esa entrega, se pusieron manos a la obra y perpetraron una segunda parte más cara, más absurda, más bruta, más flipantemente zafia. Osea, mejor.

El Doctor Maligno vuelve a atacar tras ser rescatado por su organización de su éxodo espacial. Una vez reestablecida su condición de SuperVillano, su número Dos le informa de varias novedades, a cada cual una oportunidad mejor para hacer un chiste en una secuencia prodigiosa:

1.- Hagámonos ricos con Starbucks. Número Dos decidió invertir la fortuna del Dr Maligno en una pequeña cadena de cafeterías. 30 años después, son propietarios de la mayor red de cafés baratos y de calidad del mundo. Ganan billones. Y el Dr Maligno responde: ¿Y por qué ganar billones cuando podemos ganar...(meñique en la boca)... millones?. Todos ponen la misma cara.

2.- Mini-Yo. Lo más grande. Número Dos ha intentado clonar al Dr Maligno pero la cosa ha quedado en un engendro salvaje 3 veces más pequeño, al que el Dr Maligno llama "Mini-Yo". Descnozco cuánta gente ostentará este apodo, ya sea a sabiendas o no, pero es uno de los pocos conceptos cachondos recientes que realmente ha calado en la audiencia. Por supuesto MiniYo rivaliza con Scott, el hijo del Dr, por el cariño de éste, y posee su propio minigato Esfinge como su Maxi-Yo. Genial.

3.- El plan del malo. El Dr Maligno dispone de una "Máquina del Tiempo". Y lo que pretende es viajar al pasado y robarle a Austin Powers, su archienemigo, ni más ni menos que... ¡Su Mojo!

¿El qué?

¡El Mojo! ¡La líbido, el sexapil, la fuerza vital, el rollo que mola, éso que los franceses llaman el "nosequé"!

Si alguien es capaz de escribir algo remotamente tan estúpido y fascinantemente gilipollas, por favor que se pase por cualquier televisión de España, que las series le necesitan.

4.- Scott, cállate. El momento matador. Después de explicar su estupidez de plan, Scott le pregunta por qué demonios no viajan al pasado y matan a Austin Powers, sin más. Lo que sigue son como 5 minutos en los que Maligno manda callar a su hijo de las formas más irritantes que pueden ocurrírsele a una persona sabiendo que nadie puede callarle a ostias. Yo casi la palmo, palabra.

El resto de la peli es una carrera de gilipolleces a cuál más absurda y con más voluntad de sentar cátedra a base de crear un icono tras otro: Marifé Lación (Mari para los amigos, Felación para los muy amigos), un espía incapaz de mentir 3 veces seguidas (por lo que para interrogarle hay que hacerle cada pregunta 3 veces), Rob Lowe haciendo de Número 2 joven, el Dr Maligno jugando con una bola del mundo hinchable al más puro estilo Chaplin (y haciendo llorar a número 2 con ella), Burt Bacharach y Elvis Costello cantando en plena calle (y presentados por Austin a la audiencia, como un presentador de televisión), y otra, y otra, y otra, hasta la aparición de lo segundo más grande que tiene esta peli: El Gordo Cabrón.

El hombre en punta del Dr Maligno es un gordo escocés cruel, sanguinario y vomitivo, al que para no herir sus sentimientos apodan cariñosamente El Gordo Cabrón. El tipo es como una ballena peluda y sudorosa, vestido con kilt y gaita en ristre, que devora niños y que en la versión doblada al español se expresa de forma sospechosamente parecida a ¡Jesús Gil!!


Sí amigos, porque lo que realmente hace grande esta peli es el doblaje. Lejos de intentar imitar gracietas originales que se quedan en un ¿ein? generalizado, los dobladores decidieron echarle más morro y llamaron a Florentino Fernández, en aquella época cumbre del humor patrio, para que pusiera voz a todos los personajes interpretados por Mike Myers: Austin, el Dr Maligno y el Gordo Cabrón. El resultado es tan, tan memorable que hace olvidar que, evidentemente, la mitad de las cosas que nos hacen gracia no forman parte de la peli en sí, sino de la inventiva de esa bestia parda que es el Floren. Sólo la idea de ponerle la voz de Gil al Gordo Cabrón vale un Oscar al doblaje, si éso existiera.




Lo mejor: La cara dura que le hecha todo cristo implicado, y lo cojonudamente bien hecha que está la peli a pesar de lo cutre que quiere ser. Y claro está, el Dr Maligno.
Lo peor: es una isla en la trilogía, porque la primera es mu mala, y la tercera intenta prolongar los aciertos de la segunda pero se pasa de escatológica (hay un personaje que se pasa la peli comiéndose a sí mismo).

La frase: "Austin, yo soy tu padre", auténtica cumbre de que una escena adivine justo lo que el público está pensando y el personaje diga lo que todo el mundo espera.






26.3.08

Bueno pero qué pasa!!!


Richard Widmark, mítico actor de inconfundible rostro visto en deceneas de westerns, murió el lunes. Hoy ha salido la noticia.

He de confesar que la época y las películas en que este buen señor fue más destacado no son lo más admirado por mis gustos, pero bueno, con él se va parte de ese cine clásico que tanto se añora, algunos idealizándolo francamente en exceso, pero que nunca volverá.

Apareció en muchas pelis; la más destacable de ellas, probablemente, "Dos cabalgan juntos", del gran John Ford, una del oeste de manual, de esas que tanto gustan a los abuelos cuando las ponen los sábados por la tarde, en forma de pésimas copias, todo sea dicho.

Junto con lo de Rafael Azcona es la noticia negra de la semana. El hombre tenía 93 años y ya estaba retirado, pero qué demonios, Clint Eastwood tiene casi 80 y el día que falte más de uno se va (nos vamos) a quedar de piedra.

Ale, a cabalgar con Wayne.

25.3.08

Rafael Azcona: se fue el Gran Guionista


Cuando uno piensa en guionistas, le vienen a la cabeza Daton Trumbo, Billy Wilder, Diamond, David Koepp, o Dios en la Tierra que es Steven Zaillian. Guionistas de oficio de toda la vida, que uno pone de ejemplo en cursos y conversaciones, y que imagina fumando ante una máquina de escribir, en mangas de camisa, ordenando hojas de bloc para cuadrar el ritmo.

Uno no se imagina a un guionista en la forma de un señor de Logroño bajito y panzudo, con jersey de punto y aspecto de profesor de escuela, y con maneras tan campechanas como el señor de la ferretería de la esquina. Y sin embargo uno de los más grandes guionistas que ha dado el cine es, era, exactamente así.

Rafael Azcona murió el domingo y lo hizo como lo hizo todo: sin alardear. El señor detrás de "Plácido", de "Bienvenido Míster Marshall", de "Belle Epoque", nos ha dejado, y el triste panorama del cine español se queda, si cabe, más huérfano aún de talento, porque sólo hay que ver lo que ha ganado el Goya este año para darse cuenta de que los Azcona que pueda haber, que no son muchos, tampoco tienen mucho que hacer, porque este señor escribía películas y lo que hacemos ahora a duras penas se merece que se les llame así. "La Soledad", desde luego, no.

Lejos de acritudes, sin embargo, demos un último adiós a este genio que de haber sido americano hubiera gozado de fama y prestigio mundiales pero que, siendo como era de Logroño, pues ha sido, ni más ni menos, el más grande de los escritores para cine que ha dado este país.

13.3.08

Pelis Míticas: Aliens

Voy a iniciar una serie de posts sobre pelis que me impresionan, me hacen gracia, me marcaron y, en definitiva, han hecho que me decante por esta forma de entretenimiento en lugar de, no sé, contar los horarios de los trenes (este hobby existe).


Y la primera es una de esas que de crío me moría por ver, que finalmente pude ver una noche en Tele5 (triste es la vida del cinéfago pobre) y que aún hoy día, tras dos secuelas y un par de violaciones vejatorias en la saga, sigue en forma: Aliens.


James Cameron recibió el encargo de escribir y dirigir la secuela del film de Ridley Scott a la vez que el del guión de "Rambo II". En el DVD explica que llegó a contar las páginas que necesitaba escribir al día para que no le pillara el toro. Contaba las horas que tardaba en escribir una, restaba tiempo para comer y dormir...bueno, que está como una chota no lo vamos a descubrir ahora. El caso es que el tipo se marcó un guión de casi 200 páginas que, cuando se lo enseñó a la Fox, hizo que éstos se rascaran la cabeza y pensaran: "Este tipo hizo una peli de acción de 85 minutos con 5 millones de dólares... ¿por qué demonios nos entrega El día más largo en el espacio?". La respuesta es simple; a James Cameron sólo le asusta una cosa: fracasar, y las expectativas puestas en él tras Terminator, sumadas a las de la secuela de la peli de ciencia ficción más influyente de los últimos 20 años, pues era para temerse no estar a la altura. Así que el amigo Jim tiró por el camino de enmedio y lo que se cascó fue una expansión del universo planteado en la peli de Scott, con el mismo personaje central (de hecho, el único que podía usar) en una situación parecida, pero dándole la vuelta para no ofrecer otra peli de gente perseguida por un bicho hambriento en una lata de la que no pueden salir. Recordemos que estamos en 1985, y que los clones de Alien habían asaltado ya pantallas y estanterías de videoclubs a placer.

Así pues, Cameron aportó a la secuela algo más que una nueva narración a partir de elementos ya conocidos. Lo que hizo fue ahondar en el entorno del personaje de Ripley. Creó La Compañía mencionada en la primera película y la bautizó como Weyland-Yasuni, atribuyéndole la misión de construir colonias en planetas remotos, entre ellos, LV-422, osea, AlienLandia. Tambien le dio a Ripley una historia más allá de su rango de Teniente: un trabajo, una personalidad y una hija perdida. Y por último, se lo pasó pipa con El Concepto, a saber: Marines Espaciales.

Repito: Marines Espaciales. Si aguien ha tenido otra idea tan genial en los 80, que levante la mano. Vale, el Depredador Transparente está a la altura. Pero ya.

Aliens es básicamente una peli de guerra en en el espacio. La historia arranca 72 años después de que la Nostromo recogiera al visitante, cuando la colonia que la Weyland ha instalado en el mismo planeta deja de dar señales de vida. Ripley, rescatada milagrosamente de la cápsula de salvamento y tomada por demente al explicar la historia, es enrolada como asesora en la misión de rescate organizada para ver qué ha pasado en la colonia. Una vez allí, y tras encontrarse el lugar devastado y con una única superviviente, los bichos, que campan a sus anchas, les obligan a aislarse en un módulo de vivienda, a la espera de que Bishop, el androide de la misión, vaya a buscar una lanzadera a la nave nodriza. Lo único que tienen que hacer es resistir, y salir de allí antes de que uno de los generadores de atmósfera escacharado haga volar por los aires toda la instalación. Evidentemente la resistencia se ve truncada por el hambre voraz de los bastardos alienígenas, obsesionados con destrozar a todo humano que se les ponga por delante.

Una vez el Cameron-guionista se cascó todo éso, sólo hacía falta que el Cameron-director dictador se encargara del resto. Y el tipo se peleó con medio equipo y despidió al director de fotografía y al actor principal nada más llegar, pero también hizo una peli que se llevó el Oscar a los efectos especiales costando 18 millones de dólares, en 1986. El Arca Perdida costó 20, en el 80, y Spielberg es de los que economiza. Ojo al dato.

Son varias, y todas acertadas, las ideas nuevas que el tito Jim mete en la peli. Vamos a verlas con detalle:

1.- AlienS. Pues sí amigos, el plural del título no es casual. Si en la peli de Scott, un sólo bichardo se cargaba a la tripulación entera de una nave que desconocía, en esta ocasión James Cameron multiplica la población hostil por 500. Hordas de bichejos negros pueblan la pantalla y atacan como un enjambre de abejorros gigantes. La regla de "si no es mejor, que sea más grande" se cumple orgullosamente en esta secuela ejemplar. Manos mal que en lugar de estibadores galácticos contaban con:

2.- Marines Espaciales. Me repito pero es que el concepto mola. Junto a Ripley viaja un pequeño destacamento de soldados de asalto hiperequipados, acorazados, malhablados y brutos como ellos solos. Sus apellidos son ya parte de la memoria colectiva de los frikis como yo. Sus armas, desde el eficaz rifle con contador de balas restantes, hasta las impresionante M-60 con arnés de steadycam que calzan Vásquez y Drake, han alimentado guerras ficticias en patios de colegios de todo el mundo. Son la leche. Los Recios de Rico son maricas con boina comparados con ellos. Sólo son comparables al equipo A y la panda de malotes que acompañaba a Chuache en otra Peli Mítica: Predator.

3.- Bishop, o la redención de Ash. El androide de la primera, interpretado por Ian Holm, era un señor mu raro que empezaba inspirando confinza y acababa descabezado por un extintor. Bishop, inmortalizado por Lance Henriksen, empezaba dando un mal rollo de la leche (con lo del cuchillico y esas maneras tan, tan correctas) y acababa siendo un personaje casi gracioso, antes, claro está, de ser literalmente partido en dos por...

4.- La Reina Alien. En su afán de expandir el mundo de Alien, Cameron creó lo que posiblemente es la aportación más acojonante a las pesadillas masculinas relacionadas con el miedo al misterio de la maternidad. Los Aliens, según establece Cameron a partir de entonces, son paridos en forma de huevos, de los que sale el cabrón con patas que se engancha al infeliz que le haga de huésped. ¿Pero quién pone los huevos? Pues una especie de araña gigantesca, con dientes transparentes y cornamenta ósea, con el vientre removible y un sentimiento maternal más bien tirando a violento. La batalla final entre madres, osea Ripley a bordo de un tractor humanoide y este engendro fascinante, es simplemente antológica.

5.- "Esto es una peli de bichos, pero también hay actores". Sigourney Weaber fue nominada al Oscar por su creación en esta peli. El nivel de carga emocional que Cameron regala al personaje es tal, que consigue destacar por encima de todo lo anterior, en una peli cuya protagonista aparecía en el cartel con un lanzallamas y una niña en brazos. A partir de ese momento, se empezó a pensar que igual en las pelis de acción los actores podían hacer algo más que correr y disparar. Y ahí está "Arma letal" para acabar de confirmarlo.

Momentos
Como cualquier peli de Cameron que se precie, Aliens está llena de momentos brillantes, que van del flipe momentáneo al orgasmo directo. Desde luego que éstos abundan a partir de la hora y media de peli, pero no están sólo ahí. De hecho, la primera escena de la peli, una parsimoniosa inspección a la lanzadera de rescate en que se halla Ripley hibernando, ya es una declaración de principios estéticos (azul y negro, los colores favoritos del tito Jim) y tonales (tensión de atmósfera y detallismo hasta la náusea). A partir de ahí, sólo va para arriba. Veamos algun hit-piece suelto:

Ripley pare un Alien. Es sólo una pesadilla, pero aquello estábamos deseando ver desde que acabara la primera peli acontece a los 10 minutos: Ripley se convulsiona, el gato bufa, y ya tenemos un bichardo saliendo del vientre de la Weaver cual mariposa de su capullo. Glorioso.

El despertar del guerrero. Cuando llegan a su destino, los marines del grupo de rescate despiertan del sueño criogénico y se comportan cada uno como es. Ecos de la primera escena de comida de Alien pululan en este breve, contundente retrato de personajes con un diálogo para la posteridad:
Hudson: Eh, Vásquez, ¿alguna vez te han confundido con un hombre? (Vásquez es una
mexicana con más espalda que David Meca)
Vásquez: No, ¿y a tí?

El primer ataque. Tras adentrarse en unas instalaciones semidestruídas y con una secreción rodeándolo todo que da un mal rollo del cagarse, y sin poder disparar por la proximidad de un instrumental inestable, los marines se enfrentan al ataque de decenas de bichardos salidos de la nada. Ripley es quien tiene que conducir el tanque que los rescate. Al subir a él, uno de los bichos intenta entrar y Hicks le dispara en la boca. El cabezón del bicho revienta y esparce su ácido por todo el habitáculo, deshaciendo uno de los chalecos protectores. 10 minutos. Un tiro.

La Aparición Estelar de Spunkmayer. Sí amigos, mi nick viene de algún lado. Este personaje aparece en una única escena: se pringa con la baba de un alien. Aparte de tamaña aportación al celuloide, esta escena sirve para que la lanzadera que tiene que evacuar a los marines se vaya a hacer puñetas en una preciosa explosión Cameroniana (cachitos por todas partes) y ponga a nuestros amigos en serios apuros (por suerte para el espectador).

Han cortado la energía. Hacinados en un laboratorio, los supervivientes reciben señales de movimiento de Aliens por todas partes. De pronto se va la luz, y todo se tiñe de rojo. A partir de ese momento empieza el tercer acto más intenso de la historia del cine.

El secuestro de Newt. Una niña que corre por ahí se encuentra sola en una especie de tanque de desperdicios, sumergida en agua hasta la cintura. El plano del Alien surgiendo de su espalda es difícilmente borrable de la retina de cualquiera de nosotros. Es historia, joder.

A Ripley se le hinchan los ovarios. Ripley rescata a Newt de ser infectada por un facehugger. Y se encuentran con la reina. Narración muda de primera en una escena rodada por Stan Winston, que por supuesto de salió del sotry-board para regalarnos una panorámica onanística de su criaturica, nunca suficientemente alabada: junto al T-1000, es posiblemente el mejor antagonista que ha sido machacado en una peli.

Vásquez y Gorman se reconcilian. La soldado raso Vásquez, chicana marimacho con más pelotas que Sarah Connor, que ya son pelotas, no traga al estirado y académico mayor Gorman. Pero ambos tendrán ocasión de hacer las paces en un pasillo atestado de bichardos acechantes, gracias a una inmovilidad temporal de Vásquez y una granada de mano muy sobada. Si en esta escena no aprietas los puños es que no tienes entrañas.

Bishop reloaded. Justo cuando Ripley se reconcilia con el género androide gracias a la proeza de éste, aparece una cola asesina inoportuna y ensarta a nuesttro amigo, lo levante tres metros en el aire y lo parte en dos. Literalmente. Cameron aprovechó que no el personaje no era humano para darle la muerte explícita más salvaje de toda su filmografía, y nosotros vimos que esta Reina, más que una depredadora enfadada, era una Hija De Puta muuuu peligrosa.


Duelo de Madres.
A Ripley el cuerpo le pide ya cuerpo a cuerpo. Se enfunda una especie de toro de carga futurista y se marca la mejor pelea femenina de la historia del cine, precedida de la inconmensurable frase "Aléjate de ella, puerca", jaleada por hordas de fans. Transformers mola, pero ésto no tiene parangón. De hecho, ahi va, de regalo:

Me quedan algunos en el tintero, pero este post ya es indecentemente largo.

Por qué es mítica
Si después de la declaración de amor anterior aún dudas de por qué esta peli merece ser una peli mítica, basta con hacer un resumen del argumento:

Unos marines espaciales (20 puntos) viajan en misión de rescate a una colonia espacial, llevándose de asesora a una superviviente de la Nostromo (Ripley, 50 puntos). Allí son recibidos por un enjambre de alienígenas con dos mandíbulas (20 puntos) y ácido en vez de sangre (20 puntos) que les destrozan sin piedad mientras intentan escapar, antes de que la instalación estalle y se lleve el planeta por delante. También encuentran una niña (-10 puntos) que resulta ser más resolutiva que su propio sargento (+20 puntos) y que se convertirá en la razón de Ripley para rescatarla de la Reina Alien (100 puntos) a la que después le dará una tunda y le mandará a tomar viento al espacio (150 puntos).

Y por supuesto: escrita y dirigida por James Cameron (300 puntos)