Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas

9.8.10

Origen, lo que los Wachowski No Tuvieron Pelotas a Hacer



Me gusta más el título original, pero me da igual. Aunque se llamara "las locas aventuras oníricas de Leo en el país de Mementolandia" seguiría molando. Es una peli másmola. De hecho es la peli másmola del año. Y éso, habiendo un Iron man en temporada, es mucho decir.

Origen es una peli en la que, atención, unos ladrones se introducen en los sueños de magnates industriales para robarles las ideas sin que lo sepan. Para ello hacen servir un aparato metido en una maleta a la que se conectan el Sujeto, el Extractor, el Arquitecto, y un Hombre Clave, para meterse todos en el sueño de uno de ellos. Para conseguir que el Sujeto acceda a ésto, se le engaña diciéndole que se le va a entrenar precisamente para defenderse en sueños de la posible intromisión de otros extractores.

¿Lío? Llevamos cinco minutos escasos de peli. En una de estas operaciones algo sale mal y el Sujeto (Ken Watanabe), una vez despierto, convence/amenaza al equipo del extractor Cobb (Leonardo DiCaprio) para que hagan lo mismo en otro Sujeto, pero al revés: es decir, plantar una idea para que al despertar el sujeto crea que es suya y la desarrolle. Es lo que se conoce como Origen.

¿Más lío? Creo que aquí van veinte minutos escasos. Y aún falta por meter a Mal, la mujer de Cobb, proyección mental de su culpa; los DejaVus con sus hijos y e concepto del Tótem. Pero ya no se puede contar más. Lo que viene a continuación, aparte de ser muy largo y muy difícil de explicar, es injusto no descubrirlo por uno mismo.

Porque Origen es una de esas películas que pueden no gustarte, o no interesarte a priori, pero que no te puedes morir sin haber visto. No es justo negarte a tí mismo el disfrute que supone asistir a un desafío tan provocador y a la vez tan bien explicado. Nolan demuestra tenerlos cuadrados y de cemento armado porque, salvo un par de detalles de FX y un par de escenas de acción breves y funcionales (salvo una de ellas, de la que me ocupo más tarde), no baja de nivel ni lo más mínimo para hacer la historia asumible, sino que confía plenamente en su capacidad narrativa para explicártelo todo. Y aprueba con nota, con mención y con un beso en la boca, el cabrón.

En Origen se suceden explicaciones ametralladas, niveles de sueños, planes descabellados, suplantaciones de personalidad, cambios temporales e improvisaciones sobre la marcha a toda pastilla. El espectador se ve literalmente aplastado por la cantidad de información nueva y que debe retener deprisa si no quiere perderse, no ya en la trama, sino en el juego. No es una película demasiado difícil de entender, pero hay que estar dispuesto a currar, y sobre todo no frustrarse, porque lo que no pilles ahora lo pillarás después. Nolan siempre da pistas, siempre te lleva de la mano pero tiene la capacidad de los grandes de no dártelo todo mascado, para que las piezas encajen a la vez emocional e intelectualmente en su momento justo: para ejemplo, el momento de las "patadas sincronizadas", que te lo cuentan tres veces en los tres niveles pero que hasta que no lo ves no lo entiendes. Pero cuando lo entiendes, respiras.

Como realizador, está claro que Nolan no es Spielberg, ni ganas. Es más un Cameron primerizo, preocupado por el impacto y la nitidez, sin florituas excesivas pero sin renunciar a cierta estética realista. Incluso en el momento más loco visualmente, la visita/adiestramiento de Ariadne a París, es sencillo, contundente y directo. Ya en Batman lo era, así que nada que objetar. Se le ha criticado ser un mediocre director de acción, pero es que Nolan no está interesado en la pirotecnia visual: la mete porque la peli cuesta 200 millones y va en verano, pero no tiene ninguna intención de hacer un Matrix... y nosotros que lo agradecemos. Sin embargo, se permite un caprichito: una alucinante pelea en un pasillo de un hotel mientras éste está siendo literalmente agitado como en una coctelera. Le dan una escena como ésa a Michael Bay y nos explota la cabeza.


Como director, sólo puedo decir que hoy en día hay pocos, muy pocos tipos con el aplomo y la solidez de Nolan para que una peli enorme, compleja, casi inabarcable como ésta no se le vaya de las manos, teniendo como tiene el problema añadido de ser carne de multisalas. Sus magníficos Batman son un buen precedente, pero éste es un salto sin la red que suponen los fans de personaje icónico alguno. No me tiembla el pulso si digo que me recuerda a la insultante seguridad en sí mismo que demostraba Kubrick; basta ver cómo resuelve visualmente un elemento clave de la trama: las diferentes velocidades del tiempo en los diferentes niveles de sueño, para lo que aprovecha tanto la cámara lenta de toda la vida (incluído un creativo uso de los "frenazos al estilo 300"), como la idea de la ingravidez, como la de caminar sobre la nieve, como la de una ciudad infinita y vacía, apocalíptica. Donde otro hubiera puesto relojes, Nolan añade no una, sino dos nuevas dimensiones (tiempo y estados de consciencia) al concepto "montaje paralelo". Por si alguien duda, ésto está mucho peor explicado aquí que en la película.

Los actores están perfectos. No son personajes de Oscar (salvo quizás el de DiCaprio) y tienen el enorme inconveniente de ser tanto ideas andantes como piezas de un mecanismo muy preciso. Su caracterización es bastante superficial, y los actores, sabiéndolo, simplemente se unen a la fiesta. DiCaprio confirma que es el nuevo Tom Cruise, pero mejor, Joseph Gordon Levitt pide un protagonista de peso a gritos, Hardy está carismático, Page está muy consciente de su papel de "catalizador para que el público se entere de algo" y Marion Cotillard es, simplemente, la rival más seria de Kate Winslet en el trono de Ser Más Adorable De la Tierra. Su presencia es magnética, y no tiene problemas para ser tan frágil y atormentada como dura y cruel. Sus momentos con DiCaprio son de lo mejor, aunque cierta escena supuestamente trágica de su personaje no esté rodada a la altura.

A nivel visual la peli funciona como todas las de Nolan: no se notan, pero están ahí. No hay nada de alarde, nada destaca pero todo es como tiene que ser: los diferentes niveles de sueño se distinguen por diseño, por sutiles cambios en la fotografía, sin esos filtros cantosos que nos gritan "ésto es realidad" y "ésto es Matrix". Los FX están en la línea, lo cual es bueno y malo a la vez, porque si bien sirven perfectamente a la historia, no impresionan demasiado (que es lo que se busca, pero a veces te dejan como "pues vale").

Sin embargo, nada de ésto es nada sin el guión. Francamente, si esta peli no se lleva el Oscar al mejor guión, no sé qué hay que hacer para ganarlo.

En resumen, Christopher Nolan se marca otro de sus ensayos sobre la percepción fuera de la saga Batman. Ha explorado la identidad en "Following", la memoria en "Memento", la confusión en "Insomnia", el engaño en "The Prestige" y ahora se ocupa de los sueños y la culpa en "Inception". Nolan es pomposo, demasiado serio y un poco trascendente, pero si hace pelis como ésta, que lo clonen, por favor.

En "Hijos de los Hombres", Rafa Martín de Las Horas perdidas escribió que por fin nuestra generación tenía su Blade Runner. Yo creo que la peli de Cuarón es una de esas rarezas que nos devuelven la ilusión por un cine comercial, entretenido, adulto y arriesgado, pero "Origen" es algo más: es todo éso y, además, un reto, un desafío, una provocación.

Una Obra de Arte.


10.3.10

Por Qué Kathryn Bigelow Es Algo Más Que "Una Buena Técnica" (O Trueba Pírate)

Fernando Trueba, nuestra gran apuesta para los Oscars de este año (así nos fue, reclamando como "medio nuestro" el Oscar a Argentina), ha abierto esa boquita suya, tan característica de su familia, pa decir gilipolleces. Como estoy seguro de que antes del lunes este señor ni siquiera sabía quién era Katrhyn Bigelow, vamos a ilustrarle con algunos hechos que demuestran que la ex de Cameron, y flamante ganadora del Oscar a la mejor dirección de este año, es algo más que una nota histórica por razón de género: es una "filmaker" de tomo y lomo, desde hace ya unos añicos.

Bigelow siempre se ha desmarcado de las mujeres directoras. Son pocas, y algunos se empeñan en darles a sus películas características comunes, como si el hecho de no poder cepillarse a la actriz principal las metiera a todas directamente en el mismo saco. Igual que Spielberg y Pasolini no juegan en la misma liga (ni siquiera practican el mismo deporte), Bigelow y, no sé, Jane Campion sólo se parecen en llevar melena y ser bastante altas. Y ya está. Bueno, y las dos estuvieron nominadas a los Oscars, vale.

Bigelow siempre ha hecho pelis de tíos. Ahooooora. Como todo el mundo sabe, la acción, los efectos especiales, la violencia, la sangre y las tramas intrincadas sólo nos gustan a los tíos. Nosotros no podemos apreciar "La flor del mal" en su justa medida, y como venganza, ellas se quedan a cuadros cuando ven "El Padrino". Es de libro, vamos. Saltada esta gilipollez, sí que es cierto que Kathryn Bigelow se ha distinguido siempre por tratar temas típicamente asociados a películas hechas por hombres, más bien de sensibilidad aparentemente escasa, con altas dosis de violencia y nervio y con protagonistas masculinos bastante arquetípicos: polis, agentes del FBI, capitanes de submarinos, artificieros. Vamos, que no es Sofia Coppola. Con una ya hay bastante, añado.

Bigelow fue en sus años mozos una reputada pintora y editora de revista. Incluso trabajó de modelo. Se hizo un nombre en la escena artística de California y ha expuesto y editado trabajos en museos, libros y revistas. En su primera peli dirigió a Willem Dafoe, pero ni ésa ni la siguiente tuvieron demasiado éxito: esteticistas, autorales, demasiado "artísticas".. en ese estado se han quedado las de Jane Campion, y las de Sofia Coppola van por el camino.

Kathryn decidió que había bastante, e hizo lo que le pedía el cuerpo: su primera peli de éxito fue sobre vampiros: "Razas de Noche". La temática vampírica va y viene por modas; en los 80 fueron los "Jóvenes Ocultos" de Schumacher los que dieron un corto revivir al tema, y hubo algunos claros ejemplos de intentos de sacarle partido: el Drácula de Badham, El Ansia de Tony Scott (pedazo de pedazo de peli, por cierto), y subproductos churreros de la Cannon, como siempre. La combinación 80s+vampiros era altamente peligrosa para las existencias de laca, y de hecho muchas de las pelis del revival eran ejemplos mu chungos de esteticismo "desatao": assules eléctricos, coloretes imposibles, colmillos tras carmines negros... "Razas de Noche" no escapa de este defecto, pero se eleva por encima de la media gracias a un manejo de la tensión y un miedo constante a caer en el ridículo bastante bien manejado: es gore, es tensa, no es demasiado cutre... vamos, hasta da un poco de miedo.

Y fue un exitazo. Sobre todo en los videoclubs. Kathryn Bigelow había encontrado su filón: olvida que eres una mujer directora, y sé una directora, sin más.

Cuando los productores se enteraron de que era una mujer la que había hecho éso, no lo dudaron: tenemos una historia para tí, porque la prota es una mujer. Era un guión que llevaba dando vueltas unos años, precisamente porque nadie se atrevía a hacer un thriller potente dirigido al público masculino protagonizado por una mujer. "Aliens" todavía no se había estrenado. La muchacha se pilló a otra muchacha potente, Jamie Lee Curtis, y se marcaron una peli extraña, de tempo contenido, sin demasiada acción y con cierta tendencia a la introspección: "Acero Azul". Una de las mejores interpretaciones de Curtis, una peli policiaca cojonuda, y un pequeño fracaso de taquilla. Si ya sabía yo que ellas no servían para ésto.

A la mierda. La próxima será de tíos-tíos. Dadme un guión que le daríais a McTiernan, joder. dadme persecuciones, tiros, deportes de riesgo. Dadme sol. Y le dieron "Le llaman Bodhi".

Es difícil explicar el fenómeno, corto pero intenso, que supuso una peli de atracos y surf protagonizada por un Patrick Swayze entre "Dirty Dancing" y "Ghost", y un Keanu Reeves con ganas de comerse el mundo. La montaña rusa en que Bigelow convierte una rutinaria historia de agente del FBI seducido por la vida de los criminales a los que persigue. La brutalidad de su perfecto montaje. El RITMAZO que tiene esta peli sólo se volvió a ver en Speed, en La Jungla 3, en Terminator 2. Una peli que de proyecto chorra para mayor gloria de las fantasmadas de algún Wesley Snipes en horas bajas pasó a peli de culto, captando perfectamente el cambio que se estaba gestando en los 90: del hedonismo a la rabia, de las drogas a la adrenalina, de Depeche Mode a Nirvana. Del cine de acción con grúas y explosiones de edificios desde lejos a las persecuciones a pie con cámara en mano... 15 años antes de Bourne.
Sí, fue ella.

Tardó cuatro años en volver a dirigir. Se divorció de James Cameron, que el mismo año estrenó "Abyss" (una peli que perfectamente podría haber sido calificada de "femenina" por algún soplagaitas). Y al parecer, James Cameron se lleva de puta madre con sus ex: Gale Ann Hurd le produjo "Abyss" justo después de su divorcio, y Jim le regaló a Bigelow un guión(azo) como regalo de despedida: "Días Extraños".

La historia que el mismo Cameron esperaba dirigir, pero que descartó por ser "demasiado callejera, demasiado cotidiana" para él, se convirtió en peli en 1995. Ambientada en un (entonces) futuro inmediato, la nochevieja del 99 al 2000, presenta un panorama violento, caótico, en el que las drogas de moda son las experiencias de otros grabadas con una malla cerebral y revividas con sensaciones incluídas, una suerte de "realidad virtual-real" con la que el protagonista trafica. La rutinaria y algo perezosa trama policial es lo menos vistoso de una peli que tiene su mejor baza, de nuevo, en la puesta en escena de Bigelow, que consigue algo realmente difícil: crear una atmósfera. La sensación de caos y descontrol, de desespero, de estar al borde del abismo, es constante. Hay algunos errores de bulto, como la elección de Ralph Fiennes como protagonista, y la ya mencionada trama policial, pero sigue siendo una peli brutal. En sentido literal. Hay algunas cosas sencillamente alucinantes: una violación y asesinatos completos en primera persona, una Angela Basset escapando de una limousina en llamas y arrojada al mar, una ambientación nocturna con tanques en las calles... Y ritmo, nervio, avance, potencia pura, sin necesidad de mil planos por segundo ni música machacona. Cine.

Bigelow sabía que tenía entre manos una historia mediocre que sólo podía ser salvada con una realización sobresaliente. Así que para marcar paquete, los primeros minutos de la peli son así:
Éso es un comienzo.

Bueno, la peli fue un éxito discreto. Todo el mundo alabó la tensión y la adrenalina, pero era un pelín larga, el protagonista no era adecuado y todo pasaba de noche. Sin embargo, es un ejemplo de peli que se puede usar en clases: su uso del plano secuencia es simplemente el mejor que he visto nunca, por coherencia, por utilidad y porque están cojonudamente bien hechos.

Después se cascó "El Peso Del Agua", una peli que pasará a la historia porque es la única fuente de imágenes de los pechos de Liz Hurtley. Tiene a Sean Penn de prota y todo pasa en un barco. no la he visto, pero al parecer es como una de esas cosas que de vez en cuando le salen a Ridley Scott: estética, chula, elegante... y vacía.

Después vino K-19. Harrison Ford y Liam Neeson en una peli de submarinos. Compro. La historia real de un submarino ruso cuyo reactor se jorobó y fue matando uno a uno a los tripulantes que tenían que hacerle cositas. Una visión estupenda cuando trabajas con radiación. La peli estaba bien, pero tener a Harrison Ford en piloto automático no ayuda, como tampoco hacer una de submarinos cuando pasa la moda (también va a temporadas, como las de vampiros). Además la vendieron como una peli de acción, cuando era un drama militar de toda la vida, algo como "Algunos Hombres Buenos", pero en ruso y bajo el mar. Fue un fracaso gordo en USA, sobre todo porque era la historia de un submarino ruso, y ya se sabe que cuando algo fracasa allí, en el resto del mundo se estrena de aquella manera. La verdad es que no es la mejor peli de Bigelow, si bien se aprecia lo bien que se desenvuelve en un espacio cerrado, algo realmente difícil para un género, la acción, que necesita de espacios por donde correr.

Siete años tardó en materializar otra peli. Y no me extraña, viendo el panorama del cine de acción de los últimos años: McTiernan en el trullo, Tony Scott haciendo una de cada 5 pelis bien, y Michael Bay como el rey del cotarro. Cuánto daño han hecho los 10 años de sequía de tito Jim: La Jungla 4, Terminator 3, las pelis del Transporter, las de A Todo Gas, las de la Luc Besson kitchen... cuando lo más glorioso es "Rambo 4", y por supuesto las inconmensurables "Bourne Saga", pero son gotas en el océano, no apetece meterse. Pero allí que llega nuestra heroína, a sus 57 años, y se pira a Jordania a recrear Irak para una historia de un grupo de artificieros norteamericanos en la fase más heavy del conflicto. Decidir si cable rojo o azul mientras decenas de personas te rodean y se ponen bombas en chalecos a inocentes. Yo esta la compro, fijo.

"The Hurt Locker" ("En Tierra Hostil") adolece de un sólo defecto: va de lo que va, y ya está. No tiene trama, más allá de la que junta los episodios de la guardia de estos tipos. No es como "Blown Away", por ejemplo: el grupo no persigue a una célula insurgente cuyas bombas sean cada vez más mortíferas, ni tienen que ir a buscar algo, ni nada. Sólo les vemos ir de bomba en bomba, liderados por un psicópata adicto al riesgo. Una en un coche; una bajo tierra; una dentro de un chaval (ésta es la escena de suspense del año: es simplemente B-R-U-T-A-L). Pero ya está. Si hubiera un mínimo hilo conductor, que supiéramos a donde vamos, la película sería perfecta. Por lo demás, lo es: Bigelow se sobra en cada plano, en cada sonido, en cada gesto de sus actores, en cada secuencia, en cada segundo. Se sabe libre (el proyecto era barato y no tenía ninguna presión, salvo hacerla) y se nota. Hace lo que le da la puta gana, y demuestra que es así como se hacen las películas: dejando al que sabe.



Por éso es un Oscar merecido, comparable al de "Salvar al Soldado Ryan" de 1998: es un Oscar a la dirección pura y dura, al cineasta, al tipo (tipa, en este caso) capaz de coger una historia endeble y mal equilibrada y no arreglar éso, pero sí todo lo demás; encontrar la médula, y explotarla, y ponértela en la cara. De hacer cine, en definitiva. Como lo hacen Michael Mann, Spielberg, Cameron cuando quiere, Ridley Scott, y como lo leva haciendo Bigelow desde que se dio cuenta que lo que importa no es lo que tiene entre las piernas, sino entre las orejas.

8.3.10

Historia

Kathryn Bigelow se ha convertido en la primera mujer ganadora de un Oscar que, a partir de ahora tendrá que llamarse "a la mejor dirección", porque "al mejor director" podría molestarle a Aído.

Es el primer hito histórico de los Oscars de anoche. Pero no es el único. Hay varios más, como que por primera vez se ha hecho justicia y Hollywood no se la autochupado: pasó con "Titanic", que ganó sin merecerlo frente a "L.A. Confidential", y sobre todo pasó con "El Retorno Del Rey" que le robó miserablemente la cartera a "Mystic River" porque después de tres años a Jackson le tocaba por fin lo gordo. Al año siguiente, "Million Dollar Baby" se benefició del desastre, dándole a Clint Eastwood un dudoso segundo Oscar contra el eterno perdedor Scorsese... que tuvo su inmerecida revancha con "Infiltrados" (demonios, ésto da para otro post...)

Anoche, "The Hurt Locker", que estuvo a punto de ser expulsada de las candidaturas, se alzó como la gran triunfadora frente a la apisonadora "Avatar": 30 millones de dólares y un año de retraso en el estreno en muchos países contra 500 millones de un proyecto titánico que ha cambiado la historia, pero que no la ha coronado con su Oscar. Y yo digo: menos mal, porque aunque Avatar ha hecho historia, si se trata de valorar la peli en sí, lo siento James, pero la ex te ha ganao de calle.

Más cosas raras de anoche relacionadas con Bigelow: es el(la) único(a) director(a) que le ha ganado un oscar a un ex. El único Oscar a mejor película con una explosión a cámara lenta y una escena de 10 minutos en silencio entre dos francotiradores. El único film antibélico (o "abélico") en el que la guerra está filmada como en las pelis probélicas. El único film de Oscar en que los soldados americanos psicópatas son los buenos y los malos a la vez, y además no pueden desactivar una bomba atada a un tipo.

Otros hitos varios, ya en plan "Sálvame":

James Horner no se ha llevado su tercer Oscar por la misma banda sonora. En reconocimiento a su trabajo, yo le hubiera mandado una copia de plástico, por ser coherentes.

Sandra Bullock, que aquí es peste para la taquilla, se revela como una gran actriz (ya lo hizo en otro bodrio infumable con Oscar, "Crash"), o al menos consigue que el resto del mundo se entere de que es la actriz más rentable de Hollywood. Sí, niños, más que Julia Roberts, Bullock es una mina. En USA, vale, pero lo es. Y sin disfrazarse de monstruo, Charlize.

Otro: Kevin O'Conell no estaba nominado!

Hollywood vuelve a demostrar que se acerca peligrosamente a la sensibilidad del cine español premiando "Precious": la historia de una chica negra gorda, marginada, analfabeta, violada por su padre y maltratada por su madre se ha llevado un premio al guión adaptado. Con esas, Aranoa un año de éstos se viene cargao de enanos dorados.

Randy Newman no estaba nominado. Pero Giaggino le ha relevado, sin sorpresas.

Pixar ha vuelto a ganar un oscar que, a este paso, va a provocar el desdoblamiento de la categoría: mejor peli de animación del año, por un lado, y mejor peli de animación del año QUE NO SEA DE PIXAR, por otro. Cansinos, también.

Meryl Streep no ha ganado nada. Éso sí que es raro. De hecho, éso sólo es lógico si está también nominada Jodie Foster, que todo el mundo sabe, es la MEJOR ACTRIZ QUE HA EXISTIDO, a secas.

Kate Winslet no estaba nominada! Bueno, siendo como es, y estando casada con Sam Mendes, la dejamos que se desnomine cuando quiera.

Para acabar, la imagen de la noche: Cameron y su sutil manera de expresar la única forma que tenía de ganar su segundo Oscar.



Creo que ahora mismo le hubiera gustado que no hubiera habido tanta gente presente y acabar el trabajito...

12.11.09

10 Años De Lucha

Hace 10 años, una película se plantaba en el mundo para darle una patada en el culo al siglo XX. Fue una apuesta arriesgada, incomprensiblemente financiada por una major (La Fox) que ahora es sinónimo de mierda seca constante, y casi a punto de ser guardada en una lata después del primer visionado. Por suerte, alguien tuvo los huevos necesarios para enseñarla, lo cual no tiene nada de despreciable habida cuenta que es una cinta de 60 millones de dólares cuyo plano final es un insolente plano detalle de una polla enorme.

No, no era Matrix, obviamente. la peli que dio paso al siglo XXI fue El Club De La Lucha.



Después de cascarse la única peli de psicópatas que le llega a la suela del zapato a "El Silencio de los corderos" con "Seven", David Fincher se hizo la picha un lío con "The Game", un guión de Brancato y Ferris (Terminator 3... ¿estos tíos aún no están en la cárcel?) en el que Michael Douglas (perfecto, elegante, ambiguo... en su línea) parecía estar en una historia ultramisteriosa, pero cuyo único enigma era cómo de gilipollas pensaban que éramos los espectadores. El mejor director de publicidad que ha existido jamás necesitaba un proyecto en el que poner corazón, no un thriller al uso en el que dar rienda suelta sin sentido a su incomparable sentido visual.

Y leyó a Chuck Palahniuk. Muy bien tampoco está, el tal Fincher. Dice que leyendo la novela se asustó porque pensaba que le estaban sorbiendo los pensamientos, y decidió hacer la peli; costara lo que costase.

Fueron 60 millones. Para hacernos una idea, vale decir que por aquella época Lucas estaba planeando hacer el Episodio I, que finalmente costó unos 65. Vamos, que para ser una peli en la que vemos cómo a un tipo le queman la mano con lejía no era un mal presupuesto. ¿Dónde se fue la pasta? Viendo la peli, está bastante claro: en hacer historia. Nunca antes nadie había hecho nada parecido. Se suele saludar a Matrix como la polla en vinagre de los fx de fin de siglo, pero John Gaeta se echa a llorar cada vez que ve los créditos de Fight Club, porque son, simplemente, una patada en los huevos a todo el bullet time del mundo:





David Fincher es un director de cine a la manera que lo son Ridley Scott, Steven Spielberg, Stanley Kubrick o James Cameron: cineastas totales, la fuerza de cuyas obras radica en que son películas, y no pueden disociarse en un buen guión, con buenos actores, o con una buena música. Son gente que entiende el cine no como la forma de narrar en imágenes lo que ya está en un guión, sino como la forma final de algo que no existe antes. Por éso Alien, leída como relato, es pura serie B, o Terminator sólo hay una (bueno, dos), o Seven no sería lo que es si Fincher no la hubiera dirigido. Lo mismo pasa con el Club de la Lucha. Pocas veces se ha visto un compromiso de un director tan obsesionado con encontrar la forma justa de explicar algo más allá de la dramatización en imágenes. Y para éso necesitaba un arsenal visual que, aunque a algunos les parezca "otra mierda videoclipera" (normalmente, a los que no ven videoclips), es inherente al cine.

Para retratar la extraña historia del Narrador, asistimos a un despliegue de efectos que suele dejarse para la ciencia ficción o la fantasía: cartelería en pantalla, relentizados, imágenes subliminales, capas de sonido (en lo que Fincher es un MAESTRO, ver Zodiac para más señas), y más y más cosas que condenan a la cinta a una posible jubilación anticipada que, 10 años después, aún no le ha llegado. Los Osos de la coca-cola de La Brújula Dorada ya están viejos, pero ésto, no:



Es un jodío tracker de la cara de Brad Pitt. Pero aún funciona.

Hace 10 años, Tyler Durden nos dijo que lo que poseemos acabará por poseernos. Escuchadas hoy, esas palabras no hacen sino confirmar que El Club de La Lucha, pese a lo exagerado de su desarrollo, se quedó corta en algunos aspectos.

Si algún día me lo permiten, la pondré en un cine fórum, en el que haya mucho café y mucho tiempo para discutir.

23.9.09

Tontos Ilustrados

Este tipo es Vicente Molina Foix:


Es un Tonto Ilustrado, es decir, un tipo que ha leído mucho y muy bueno y sólo por éso ya sabe de todo, y además se permite ir por la vida demostrándolo.

Abundan entre los escritores y los periodistas. Si son ambas cosas, el peligro tiende a 1. Nadie duda de que César Vidal, por ejemplo, es un tipo que ha leído mucho y sabe muchas cosas; y nadie, ni siquiera él, duda de que además es subnormal profundo y a duras penas sabe retener la baba en la boca. Una cosa no tiene que ver con la otra.

El caso es que Vicentito escribe en Tiempo que el cómic es una tontería infantil, que los dibujos animados de arte nada, que es una vergüenza que se dé un premio nacional a un "dibujante de monigotes" y que (ésto es para fliparlo) "UP" es una "chorrada de plastilina".

¿Cómo le explicas a un Tonto Ilustrado la difernecia entre el stop motion y un render 3D? En fin...

Vicente Molina Foix hizo una cosa con forma de película que no vio ni el tato. Se llamaba Sagitario, y en el Fotogramas la pusieron muy bien en su día. Vicente escribe en Fotogramas habitualmente. Fotogramas, cabe aclarar, no es un cómic, claro, es una publicación seria. En fin...

Es evidente que Vicente Molina Foix sabe mucho de ver cine. También sabe escribir. Pero no tiene ni puta idea de hacer cine, como no la tiene de ninguna otra cosa que no sea lo que ha leído o visto repetidamente en toda su vida. Y éso no está mal, pero no es como para estar orgulloso y ponerse en evidencia revelando tu ignorancia pretendiendo que sabes mucho de algo de lo que no tienes ni puta idea y encima para despreciarlo de forma tan perdonavidas.

Yo no leo cómics. No tengo ni puta idea de tebeos, y no me atraen demasiado, quizás porque el cine me absorbe tanto que su lenguaje se me hace ajeno y no me llega. Pero es un problema mío, y por éso no me atrevo a despreciarlo, precisamente porque no quiero quedar como un tonto al hablar de algo de lo que no tengo idea.

Igual si me pagaran por escribir tendría que acabar haciéndolo sobre algo de lo que no sé. Y entonces intentaría documentarme, llevar mi texto por la vía investigadora o informativa, osea, ser neutral. Pero un Tonto Ilustrado está siempre tan pagado de sí mismo que nunca quiere ser neutral, porque cree saber de todo.

Y la caga.

18.9.09

District 9: Vale, Neill, Pero Cálmate Un Poco


En 1982, una nave alienígena se queda "calada" sobre Johannesburgo.

Meses después de esperar un contacto celestial, un rayo destructor sobre algún edificio emblemático o la construcción de alguna vía de circunvalación, los humanos damos el primer paso para saber qué ostias pasa ahí dentro como mejor sabemos: volando la puerta.

En el interior de la nave, descubrimos a más o menos un millón de alienígenas hacinados, desnutridos y en condiciones deplorables. Vamos, que era una patera galáctica. El gobierno sudafricano, en connivencia con una megaempresa de servicios llamada MNU (algo así como la OCP de Robocop), realoja a los extraterrestres en un campo de refugiados vallado en medio de Johannesburgo, conocido como Distrito 9.

Años después, la población alienígena ha crecido hasta casi doblarse, protagoniza altercados, se la relaciona con delincuencia y miseria y, en definitiva, se comporta como cualquier grupo en un guetto: sobrevive. Así que la MNU les ha contruído un segundo campo, alejado de la ciudad, para realojarles y que dejen de dar por saco.

Y en el momento del deshaucio y el realojo, ejército mediante, empieza realmente la peli.

District 9 es una de esas pelis de Ciencia Ficción que tanto me molan, que usan el componente fantástico para radicalizar el discurso al hablar de temas reales espinosos. Al igual que la inconmensurable, imprescindible, totalmente obligatoria Hijos de Los Hombres, se centra en el tema de las diferencias sociales, el racismo, la exclusión y el trato a los extranjeros en nuestro mundo (por cierto, es curioso señalar que "alien" es una palabra que a veces se usa en inglés como sinónimo de "extranjero", literalmente). Y lo hace más a lo bestia aún que aquella, sustituyendo el militarismo inglés por el salvajismo de los gobiernos que han optado por dar más importancia a los resultados que a su imagen pública (¿alguien dijo Rusia?). Y a diferencia de aquella también, se recrea un pelín bastante en ese aspecto violento, descarnado y brutal.

Hijos de los Hombres se fijaba en La Guerra de los Mundos de Spielberg en su estructura, resultando una película íntima y resaltando el drama humano, y dejando la acción, los efectos y la carnaza para momentos puntuales que no hacían sino acentuar la situación, sin ser su leit-motiv. El principal fallo de District 9 es que durante un buen rato es directamente Jungla de Cristal meets Alien Nation, y dedica mucho tiempo y esfuerzo al ruido y la furia. No llega al extremo de banalizar la violencia a base del abuso, como hiciera Terminator Salvation, por ejemplo, pero deja ideas brillantes en el camino de forma imperdonable (cuando Mickus amenaza a Chrstopher con llevar a su hijo a Asuntos Sociales, éso sí hubiera sido digno de ver) y parece encontrar sobre la marcha aquello en lo que decide centrarse (primero el tema social, luego el documental burro, luego el gore, luego la sci-fi deshumanizada, luego el rescate, luego la setpiece de acción, que también va por etapas, luego el rollo catarsis...), confundiendo a mi entender "hacer avanzar la trama" con "quemar etapas, cada una con su tema y su desarrollo aislado".

Lo que sí sabe hacer Blomkamp, de puta madre además, es rodar, y montar. Este tipo sabe distinguir entre ritmo y velocidad, aunque su tono tremendista a lo Greengrass chutado agote un poco, y le meta más caña de la necesaria al sonido. Su estilo es bestia y potente como él solo, usa los fx de forma insultantemente inteligente, y desde luego sabe hacer que sepas dónde estás y qué está ocurriendo, lo cual es un puntazo hoy día. Se nota que se le hace el culo pesicola al ver las pelis de James Cameron (él mismo ha declarado alguna vez ser un rendido admirador del canadiense, pero no haría falta al ver el clímax de District 9 y el gadget que lo protagoniza).

Mención aparte merece Shartlo Copley, el protagonista, un perfecto desconocido hasta ahora, que borda un personaje francamente desagradable y difícilmente empatizable, al que sin embargo consigue insuflarle una complejidad muy interesante.

En resumen, una peli recomendable si bien muy levemente lastrada por un exceso de esquematismo en su desarrollo, pero que consigue erigirse en un buen ejemplo de que la Sci-Fi sigue siendo más efectiva para hablar de temas sociales que toda la filmografía de Fernando León de Aranoa junta.

21.8.09

Por Qué No Puntúo Las Pelis


Una de las cosas que más me joden de leer críticas de cine es el temita de las puntuaciones, estrellitas y "pulgares arriba" de los cojones. Ya me parece absurdo que muchas páginas, blogs e incluso revistas y periódicos establezcan la calidad de las películas por comparación con otras. ¿En base a qué podemos decir que "El caballero oscuro" es mejor o peor que "Heat", si aparte de cierta simlitud en el tono y la duración, se parecen como un huevo a una castaña? ¿Cómo se puede comparar "El Padrino"(1972, cine negro, aroma clásico pero profundamente transgesora) a "Ciudadano kane", estrenada 30 años antes, drama biográfico, y que de clásico sólo tiene su inmortalidad?

Es sencillo: no se puede.

El cine no son las Olimpiadas. No se trata de ser mejor, sino de emocionar al público, que a diferencia de los hinchas de un equipo, no se dividen entre los que "quieren disfrutar" y los que "prefieren resultados". Yo cuando me siento a ver una peli me importan un huevo los resultados de taquilla o la puntuación en BlogDeCine (sobre todo ahí), lo que me interesa es que me llegue, punto.

Luego nos rasgamos las vestiduras porque hay gente que considera que las pelis son mejores en función de si son conocidas o ganan mucha pasta. Ese criterio me parece igual de absurdo que el que un tipo, sea un artisa de la crítica, un tipo con criterio, unos pobres diablos soberbios o un gachó simplemente gilipollas, prefiera una película antes que otra. Como si fueran decisiones excluyentes. Qué gilipollez.

Todo ésto viene al caso por este post de Nacho Vigalondo, que se monta una parrafada aún mayor que la mía, porque es más listo y quiere ponernos en antecedentes apelando a nuestra infancia para que nos pongamos de parte de su argumento. Por éso él es director de cine y yo me peleo con el After Effects a ratos.

16.8.09

Pelis Que Molan: La Guía del Autoestopista Galáctico

Allá por 2003, Fotogramas informaba escuetamente de que la Disney iba a estrenar escalonadamente una peli basada en las "famosas" novelas de Douglas Adams, que al parecer eran toda una sensación en los países anglosajones, absolutamente desconocidas en España.

Una razón más para emigrar, que diría El Pianista.

La foto que acompañaba la noticia era ésta:

"Otra mierda pa vender muñecos", pensé yo, en mi inmensa sabiduría que iba de Springsteen a Spielberg y pare de contar.

Pero al acercarse el estreno, y gracias al Mejor Invento De La Humanidad Después de La Coca-cola (alabada sea), Internet, fui leyendo y engrescándome de tal manera que no pude más que ir a verla antes de que la sacaran de cartel en el único cine de Barcelona que la pusieron (se nota cuando Disney le pone ganas).

Fue une experiencia que aún hoy no he conseguido superar. Nos compramos los libros, nos hicimos fans absolutos. Quedamos como gilipollas muchas veces recomendando la historia e intentando explicar de dónde venía. Pero a ver cómo no quedas como un gilipollas cuando dices que has ido a ver una peli sobre un tipo que es rescatado de La Tierra segundos antes de que ésta sea destruída para viajar por el Universo en una nave movida por la Energía de la Improbabilidad Infinita, vestido con un albornoz, y acompañado de un tipo de dos cabezas, una terrestre superinteligente, un extraterrestre crápula que escribe guías de viaje interestelares y un androide depresivo. Y perseguido por una raza de monstruos burócratas y malhumorados que sólo saben destruir y marear con papeles.

LGDAG es una locura. Es comedia de ciencia ficción cachonda y absurda extrema; extrema en ciencia, en ficción, en comedia, en cachondeo y en absurdez. Por éso es tan buena. Porque no tiene miedo. Adams no lo tenía al escribir (nos ha jodío, con lo bien que lo hacía) ni Jenkins lo tiene al llevar a la pantalla semejante montón de chorradas. Por éso aprueban con nota.

La peli es una apuesta por la fidelidad al espíritu ultramegafriki del libro y no hace concesión alguna al comercialismo ni a la convencionalidad. Tiene dos cojones como dos pianos y sale airosa, porque se basa en un texto que no tiene desperdicio a la hora de poner en ridículo todo cuanto se pone a su paso, desde la consbida flema inglesa hasta el mismísimo género que practica, la ciencia ficción. Demuestra que la mejor manera de que algo sea ridículo es tomárselo demasiado en serio, y por éso es la antítesis de 2001, aunque sorprendentemente sea un referente al mismo nivel de consideración. ¿Cómo es posible? Porque debajo de toda la capa de gamberrismo y surrealismo, la ciencia ficción que practica LGDAG es genuina: se pregunta sobre el ser humano, aunque la respuesta se dé con un palillo entre los dientes y una caña fría en la mano.

Después de muchos intentos y de fracasar estrepitosamente en difundir la palabra entre nuestros conocidos, hemos llegado a la conclusión de que La Guía De Autoestopista Galáctico no se puede explicar. Se tiene que descubrir. Y poco a poco entrar en su mundo y descubrir cómo ha influído en la cultura popular de los últimos 30 años, sin nosotros saberlo. Ha dado nombre a grupos de música (Level 42, Babelfish), a canciones (Paranoid Android), a software (Trillian, Babelfish), a hardware (Deep Blue era una referencia a Deep Thought), y tiene la Respuesta a La Vida, El Universo Y Todo Lo Demás.

Este post no cuenta nada más ue lo que lo mola esta peli. Pero es que hay cosas que no se pueden explicar. Sin embargo, se pueden dar un par de razones para correr a descubrir esta peli (y no acabar...):
-El protagonista pasa toda la historia vestido con un albornoz y con un pez en la oreja para poder entenderse con el resto.
-Hay una raza de extraterrestres que practica "Poesía Asesina".
-Sale un robot en cuyo interior está R2/Willow, y que habla con la voz de Snape.
-En un momento dado, una nave se convierte en un inmenso ovillo de lana.
-Sale un señor llamado Slartibarfasr, que es el diseñador de los Fiordos de Noruega (le dieron un premio por éso).
-En el mejor momento del film, entramos en el interior de una ¡Fábrica de Planetas!
-Algunas puertas suspiran al abrirse.
-Una ballena toma conciencia de sí misma antes de morir. Justo en ese mismo momento, un cesto de petunias exclama "¡Otra vez no!".

Si todo ésto no te parece suficiente motivo, siempre puedes pasar, pero no olvides, siempre, escuchar a los delfines:

8.8.09

Up: Más y Más Alto cada Vez


Que Pixar es al cine lo que Los Beatles a la música es innegable a estas alturas: son los mejores, lo saben, venden hagan lo que hagan, y por éso hacen lo que les da la puta gana, y como son los mejores, lo que les da la puta gana es simplemente genial. Tienen momentos de piloto automático (Cars) y peligrosas incursiones en la fórmula "cualquier cosa que haga mola" (Ratatouille), pero aún esos pequeños riesgos aprueban con nota y pasan el rodillo al resto sin esfuerzo; sin contar, claro, que de vez en cuando se cascan una reinvención de la animación, y de lo que sea ésto de hacer películas, absolutamente incontestable: los 30 primeros minutos de Wall·E, que simplemente pondrían a Chaplin verde de envidia.

Por éso no es de extrañar que UP sólo la puedan hacer ellos. Una peli de animación veraniega con un protagonista "inmuñecable", cimentada en una imagen conceptual entre lo perplejamente chorra y lo peligrosamente cursi (una casita flotante sostenida por globos) sería una idea directamente descartada por cualquiera estudio, Disney incluído. Pero es como la portada de Abbey Road: a estas alturas, hagamos lo que hagamos, será una genialidad. Y lo es.

UP amenaza seriamente a Wall·E en su trono de mejor secuencia de animación ever made en los 10 minutos más brutalmente adultos de toda su filmografía. Nos cuentan toda una vida matrimonial en un "montage", dramones y tragedias incluídas, sin concesiones infantiles a la vista. Después, la peli se torna de nuevo ejemplo de la sinceridad con la que Pixar aborda todos sus proyectos, ésto es: tenemos una idea, la vamos a exprimir al máximo, pero para ello primero la tenemos que defender a muerte.

Y vaya si lo hacen. El despegue de Fredrickson a bordo de su casa flotante es un alarde de "aquí estoy yo" que, si bien técnicamente es simplemente perfecta (osea, lo normal en Pixar, pero no es... brillante, no como el arreglo de la sopa de Ratatouille), sí que establece las bases del tono del resto de la peli como hace tiempo que no vemos en ningún sitio: sobria, fácil, casi sesentera, y si no fuera por el 3D, bastante funcional... teniendo en cuenta que estamos viendo una casa elevarse por una ciudad colgando de miles de globos de colores, insisto.

Sin embargo, hay un cacho a partir de ahí en que la historia entra peligrosamente en el terreno de la Disney más Defcon 2: niño, paisaje exótico desconocido, mascota parlante, segunda mascota extravagante, más mascotas parlantes, malo de opereta, persecución frenética stándard... Cuidao! Lo que salva todo este panorama del cliché es, de nuevo, el compromiso de la peli consigo misma: el protagonista sigue siendo un yayu achacoso y cascarrabias, que sigue persiguiendo su objetivo a pesar de los escollos, y que, atención, lleva su casa flotante atada a su cuerpo mediante la maguera del jardín. Toma obstinación.

Por supuesto, el desarrollo de la historia, una vez encajado el puzzle de cuatro piezas puesto ahí para los críos, es bastante rutinario. Porque lo que de verdad le interesa a Docter es volver continuamente al dolor, a la pérdida y a la evolución dramática absolutamente modélica de Fredrikson, que encima no viene de parte del niño, como es de esperar nada más verle aparecer, sino de su propio pasado, cristalizado en una escena que no por previsible te deja ir sin soltar al menos un respingo.

UP es una peli muy bonita y muy bien armada que gana a Wall·E en su fe ciega en sí misma. Sin embargo, no llega a los niveles de detalle, amargura y "Go Beyond" de aquella. Dicho ésto, representa con mucho el mejor espítiru de Pixar en cuanto a lo que supone la animación como género: un vehículo que, una vez que los fx han hecho posible cualquier cosa en imagen real, permita contar historias que simplemente no caben en otro formato que no sea el animado. Los Increíbles caben. Ratatouille puede. UP, a pesar de estar protagonizada por humanos, definitivamente no. Y éso me parece más mérito que cualquier otro.

PD: El perfecto ejemplo de ésto es el corto que la precede, "Tiempo tormentoso", o una muestra de que la perfección técnica no es en absoluto lo que hace de Pixar el último lugar de vida inteligente de Hollywood.

PD2: El 3D, una vez pasado el "Guau" inicial, no molesta en absoluto. Claro que era una peli de Pixar. Es posible que hayan sabido llevarlo tan bien como todo; pero dudo que todas las pelis de este formato no se rindan al "ya, pero ¿ves? ¡nuestra mierda es en 3D!" que ha acompañado a los avances técnico toda la vida. Yo me espero a Avatar para ver si aporta algo real, aparte de sacarte la pasta.

1.6.09

Star Trek: la fórmula friki-blockbuster perfecta


A primera vista, una peli veraniega sobre viajes espaciales, malos maquillados y actores jóvenes y guapos sólo tiene dos posibilidades: ser una gilipollez o petarlo en taquilla. JJ Abrams ha encontrado una fórmula que no consigue ninguna de las dos cosas, pero sí algo insospechado: que te olvides de todo el Star Trek anterior si no te atraía, y que te mole aún más si eras fan. Ha encontrado la fórmula del equilibrio entre el frikismo del tipo gafotas collejil del que tiene aspecto, y la capacidad de crear fenómenos comerciales sin precedentes del inteligentísimo productor/director/creador que es.

No es extraño, pensando que viene de un mundo que persigue aunar en sus productos la capacidad de enganche a priori con la fidelidad del frikismo: la tele. Lost o Alias no andan escasas de una mitología tan intrincada y orgullosamente vergonzante como la de Star Trek-serie. de hecho, es absurdo que se diga que JJ no era muy apropiado para hacer esta peli, porque considerando que sus creaciones televisivas beben directamente de la tele de los años 60, y que su anterior y hasta entonces única peli era Mission:Impossible 3, su nombre era prácticamente el único de una lista muy corta de gente capaz de hacer lo que ha hecho: que a mi novia le guste Star Trek.

Como película, es un blockbuster clásico, de esos que Kurtzman y Orci están aprendiendo a hacer a base de contar sus guiones por taquillazos y hacerlos cada vez mejores, más finos, mejor diseñados: ritmo endiablado; personajes bien desarrollados pero ligeros, susceptibles de ser interpretados por actores-guapos-pero-no-aostiables (el esfuerzo de Pine en este sentido es bastante loable, como el de LaBeouf en Transformers); set-pieces de acción que permitan lucirse a la vez a los de la ILM y no hagan levantar una ceja al espectador con un cerebro de más de 12 años; capacidad de integrar mitologías diversas en la trama, desde la propia de la serie (el Kobayashi Maru, simplemente mítico) hasta la del director (pedir Slusho en el bar de la pelea), pasando por la de los clásicos (lo primero que pide Scotty al llegar a la Enterprise es UNA TOALLA, joder). Eso sí, los chavales tienen bastante con éso, porque a la hora de diseñar la historia...




Pero bueno, si a ésto le unimos actores serios pero en estado de "me estoy ganando la pasta, pero como molo", efectos y luces Spielbergianas a muerte, y un montaje del que debería aprender Iron Man para su secuela, tenemos un tren a toda pastilla que te hace olvidar de un plumazo las máscaras de goma de las pelis de Frakes y el pesadito rollo "New Age" al que intentaba jugar La Nueva Generación en sus entregas menos inspiradas.

Ni siquiera hay un intento de recuperar a un personaje supuestamente mítico, que a mí siempre me ha dado algo de grima, como es Data. JJ y sus compinches están a recuperar el espíritu inocente en el mesaje pero profundamente intrincado en la trama que caracterizó las primeras pelis y la serie de Star Trek. Se cepilla sin peidad lo que vino después, y éso es una declaración de principios en sí misma: pasemos de evoluciones, vayamos a la médula. Y aprueban con nota.

Los actores están bien, aunque Anton Yelchin no le haya pillado el punto exacto a Chejov y Uhura se haya alejado un pelín del rollo "Foxy Brown" de la original. McCoy, en cambio, queda intacto en manos de Urban, incluída la diferencia de edad con el resto, muy acertada. Sin embargo, esta peli es de Zachary Quinto. Escogido probablemenete por su parecido con Nimoy (a JJ le pierde su adicción a las fachadas, o como dice Nacho Vigalondo, "sus frecuentes incursiones en el universo l'Oreal"), el joven actor encuentra el punto exacto de frialdad y comunicación y confirma que el bluff "Héroes" le debe, prácticamente, su existencia misma.

JJ (acabo) cumple con su estilo habitual, a medio camino entre Michael Bay y Spielberg, si bien alguien debería decirle que los primeros planos a razón de medio segundo el corte marean un poco en una pantalla gigante. Y que dar vida a los FX llenándolos de reflejos y dopplers ya lo hace Kaminsky, pero no es necesario en cada jodío plano. Aparte de éso, el tipo sabe lo que es la épica, lo que la diferencia del intimismo, y sólo le falta un puntito de oscuridad al anfrentarse a los aspectos más sangrientos de la acción.

Por lo demás, Michael Giaggino es el puto amo. Conseguir que no eches de menos a Jerry Goldsmith es como para que te crezcan un par de huevos adicionales por chulería.

Y ya está. Es una pena que esta peli se haya dado un pequeño bofetón en taquilla en España, sobre todo teniendo como únicas contrincantes a "X-Men Disasters: Lobezno?en serio?" y "Ángeles y demonios", que si es el doble de buena que el libro, ya no es mortal y sólo da vergüenza ajena. Y es una pena porque en tiempos de ver pelis en pantallas de PC, versión "guarromanScreener" vale la pena cascarse una del espacio con algo de ingenio. Sin intentar entender la historia, por éso.

4.5.09

Lobezno

Madre Mía. Voy a ver si no me hago mucha mala sangre. Porque X-men empezó bien, siguió DE PUTA MADRE y acabó decentemente, y Hugh Jackman me cae bien, y Liev Shreiber está correcto, y hasta Danny Huston parece no desmerecer a Brian Cox.

Durante un rato parece que la cosa va bien. Lobezno y su hermano son indestructibles y tienen sed de sangre, ergo, se alistan en los marines. Luego pasan a formar parte de un proyecto secreto de supersoldado, el Arma X. Mola. Un grupo de soldados mutantes con poderes en busca de un meteorito de metal superchachi. Sigue molando. Y entonces Logan se mosquea (al parecer, las atrocidades cometidas en todas las guerras en las que ha participado hasta entonces no le han despertado la conciencia) y se escapa. Y le dejan ir. Y ahí se jode todo.

Personajes que son y no son, que entran y desaparecen, situaciones forzadas, diálogos ridículos, tramas que empieza y mueren sin llegar a sitio alguno, y al final un clímax ridículo y redentor que, en una sola escena, destruye a Masacre, introduce a Xavier, libera a Stryker, VOLATILIZA INCOMPRENSIBLEMENTE a Dientes de Sable y Gambito y le quita la memoria a Lobezno. De una tacada. Ríete tú de la economía narrativa de Rohmer. Claro que teniendo en cuenta que se pasa una hora intentando apuntalar una relación amorosa imposible, tópica hasta la náusea, moteada por peleas entre hermanos a cada cual con una resolución más gilipollas, no queda tiempo para mucho.

La peli está mal escrita, mal fotografiada, y diseñada y montada con desdén. Lo de los FX es especialmente triste porque si algo no falta hoy en día es pasta y capacidad de asombro hasta en la mierda más casposa, pero aquí, una paletada de troncos deja de moverse de un frame a otro, y los cromas cantan más que en El Tiempo de TVE de hace 5 años; lo cual te da una idea del mimo y el cariño con el que han hecho la peli: ninguno. Los únicos que se salvan son los actores, que defienden como pueden personajes de la densidad del alcohol de quemar, a excepción de Ryan Reynolds, que entre que sale poco y que cuando lo hace tiene la boca tapada, no puede más que intentar hacer algo con el cuerpo, aunque no tenga precisamente el cuerpo que cabe esperar de un personaje llamado MASACRE. Hugh Jackman y Schrieber consiguen transmitir algo, aunque los caprichos del guión les hagan bailar la lambada con su relación de hermanos (que, dicho sea de paso, ni viene de los cómics, ni hace falta para la trama, ni además tiene pies ni cabeza, vamos que igual tuvo sentido en algún borrador, pero esas páginas se las comió el perro).

Hubo rumores de mala hostia en el rodaje porque a Gavin Hood no le dejaban hacer lo que le daba la gana. Viendo como planifica y como lleva el "tono", parece mentira que su única virtud sea poder reivindicar el trabajo de Brett Ratner en la tercera. Últimamente se está poniendo de moda darle blockbusters de derribo a directores con cierto nombre (Hood ganó un oscar a la mejor peli extranjera por Tsotsi; otro ejemplo sería la directora de Crepúsculo, que se llevó chorrocientos premios con una peli independiente). Parece que no aprenden del churro que hizo Ang Lee con el primer Hulk. Las pelis de hostias necesitan gente que sepa lo que está haciendo: para empezar, quemar un guión cuando apesta a kilómetros. Una vez más, se demuestra que los artesanos a los que no conoce ni su padre son los mejores mercenarios posibles: Martin Campbell, Louis Leterrier. Gente que sabe lo que hace sin necesidad de gilipolleces como la metáfora de la Luna y el espíritu (oings).

En resumidas cuentas, es mala. Está mal hecha, y su única virtud es que es corta, y además no aburre, excepto en un par de momentos. Te echas unas risas, vale par un ratico tonto, pero desde luego está muy por debajo de toda su saga, en todos los aspectos. Los 10 minutillos de X-Men 2 en los que se atisba TODA la trama principal de ésta valen más la pena.

Y ahora a esperar Star Trek. Adoro el verano.

27.10.08

Quemar Después de Leer

Cuentan los Coen que escribieron esta peli en días alternos a la redacción del guión de "no es país para viejos"; es decir, los lunes, miércoles y viernes le daban al cine negro más seco que la mojama, y los martes, jueves y domingos (los sábados no trabajan, son judíos) se desparramaban con esta historia de aprendices de espía, maridos inseguros, zorras manipuladoras y musculocas de gimnasio que es, de largo, una de sus mejores pelis de los últimos años.

Partiendo de la base de que este par no sabe lo que es hacer una peli realmente mala, y de que hagan lo que hagan siempre se les conoce, hacía tiempo que se esperaba un producto 100% Coen, sin excusas de remake (Ladykillers), encargo (Crueldad Intolerable, su peor película, que aún así borra de un plumazo a cualquier "Apatow-made" que se precie) o adaptación con ganas de cambiar de estilo (su anterior, y estupenda, pero extraña, película). Una cosa que sólo pudiera salir de las mente bífida de los pergeñadores de Lebowsky o Muerte entre las flores. Y aquí está. Y cómo mola.

La empleada de un gimnasio, obsesionada con conseguir dinero para su cirugía estética, se alía con su compañero vigoréxico y bastante memo para chantajear a un ex-agente de la CIA despedido de malos modos, en pleno proceso de divorcio del zorrón de su esposa, a su vez liada con un funcionario del tesoro, ex guardaespaldas, adicto a poner los cuernos a su mujer con las mujeres que conoce a través de una web de contactos. El objeto de chantaje son las memorias del ex-agente, que por una serie de estúpidas circunstancias casi acaban en manos de los rusos. Y todo ello observado, más o menos de cerca, por agentes de la CIA, alertados por el intento de venta del CD a los rusos, que siguen a todo el mundo sin saber muy bien por qué.

Si parece que el párrafo anterior no tiene sentido, es porque no lo tiene. Y éso que el espectador lo ve todo. Si consigue ponerse en la piel del director de operaciones, que recibe la información de boca de su cada ez más confuso subalterno, se partirá de risa con la escena final. Como toda la sala.

La película es una comedia pura, en la que los personajes sufren las más disparatadas situaciones por culpa de sus defectos: estupidez, paranoia, exceso de autoconfianza e incapacidad de controlar los arranques de ira. No hay cosa que hagan que el espectador no piense que no es una buena idea, razón por la cual uno se pregunta cómo va acabar todo ésto, y éso se llama crear personajes de comedia con mayúsculas.

Dentro de su tradición, algunas escenas son antológicas. Si bien no llegan al nivel de ametralladora de genialidades que era el guión de "El Gran Lebowsky", por ejemplo, es imposible olvidarse de los momentos estelares de Brad Pitt (la llamada, y sobre todo la conversación del coche, además del cierre de su trama), la escena inicial, con toda la parafernalia DePalmiana vuelta del revés, y sobre todo la última escena, auténtica lección de que una traca final puede consistir perfectamente en un simple diálogo entre dos actores en estado de gracia.

Hay peros, claro. No llegamos a saber qué ocurre con dos de los personajes; hay una trama que compete a George Clooney que se muere demasiado pronto; hay cosas que parecen ser partes de algo que se quedó en la sala de montaje (el padre de Malkovich, la escena de su cena de Princeton)... en fin, pequeños detalles que hacen que la peli no sea redonda, sino que le dan un par de flecos sueltos que la relegan fuera del cajón de "Imprescindibles" de los hermanos, lleno a rebosar, dicho sea de paso, con más de la mitad de sus películas, lo cual es un índice de aciertos prácticamente inigualado por nadie hoy día.

En fin, altamente recomendable para fans de los Coen, y de la comedia en general. Es mucho más digerible que su anterior trabajo, y sobre todo es muy, muy divertida. Y violenta en un par de momentos, lo cual demuestra que la comedia en colores vivos y con algo de sangre es, siempre, mucho mejor.

22.10.08

Vicky Cristina Barcelona

Un tipo que de puro prolífico la acierta de pleno de vez en cuando se viene a Polonia a ver si rasca unas pelas para seguir haciendo pelis. La gente que le da las pelas le marea hasta tocarle los Annie Halls, tanto que opta por desempolvar una vieja historia de "turistas-descubriendo-el-verano-europeo", regalarle el mejor personaje a la menos prestigiosa del reparto, que lo borda, trabajar de verdad con las morenas y enseñar cacho de la rubia, e irse a comer.

Y esencialmente no hay mucho más que decir, salvo que Ventura Pons lleva haciendo lo mismo 20 años, con bastante menos gracia, y nadie critica que se le subvencione.

PD: Aguirresarobe, el nombre no debería ser el único criterio para currar con alguien. Yo no tengo prestigio alguno, pero de tenerelo no me lo jugaría dejando escenas ENTERAS desenfocadas sólo porque a Woody no se le discute nada.

PD2: Me alegro mucho por el grupo que consiguió colar la canción en la peli. Ahora ya pueden hacer otra, y tendrán dos.

30.7.08

El Caballero Oscuro: La Peli


Si no tuviera la costumbre de poner en mayúsculas todas las palabras de los títulos del blog, lo haría igualmente esta vez. El Caballero Oscuro es La Peli. A la espera de "Wall-E", tengo que decirlo: a la mierda Iron Man. A la mierda (glups!) Indiana Jones 4. La apisonadora Batman ha vuelto, y lo ha hecho para quedarse en la memoria de todo buen cinéfilo, o espectador ocasional, o cualquiera con sangre en las venas.

TDK (vamos a ponernos frikis) funciona a TODOS los niveles. Hay pocas, muy pocas películas que lo consigan. Menos aún lo consiguen proponiéndoselo, siendo taquilleras, resultonas, entretenidas, graciosas, deslumbrantes y, encima, simpáticas. Porque salvo los gilipollas de siempre, los que no ven cine americano jamás (tampoco nada de John Ford, ni de Huston, ni de Coppola. Ésos), nadie puede decir que lo de Batman sea cosa de la campaña de márketing. Es evidente que la locura que se está montando en taquilla y en IMDB entorno a la película es producto directo de una maquinaria publicitaria que sólo puede ser americana. Pero más allá está la pieza, la obra, y en este caso, está hecha de cine puro. Lo siento, Steven, esta vez has perdido.

Con el realismo (relativo) por bandera y toda la sangre caliente que no deja ver en sus apariciones públicas, Christopher Nolan-guionista se libra del lastre Goyer (que aquí queda como autor de la historia) y se asocia con su hermano (autor del relato en que se basó Memento, estos dos desayunaban algo raro de pequeños) para parir un guión de Titanio forjado que en 2 horas y media mete un triángulo amoroso, dos villanos, el desarrollo de 5 personajes principales, una trama a lo Mission:Impossible, guiños a Matrix y reflexiones sobre la relación entre caos y orden, la seducción por la violencia, el papel del azar en la vida, las formas de entender la justicia y alguna metáfora lapidaria de boca de Alfred. Todo ello aderezado con una escena de acción que deja en bragas a Michael Bay cada cuarto de hora, y un Heath Ledger que haciendo desaparecer un lápiz hace lo propio con el recuerdo de Jack Nicholson; y con la misma contundencia.

Tras vivir "El Caballero Oscuro", toda la densidad temática de la que presumía "Spider-man" se queda en material para un capítulo de "Los Serrano". Nolan proyecta los Grandes Temas de los que siempre han hablado los cómics de superhéroes (justicia, diferencia, orden y caos, el bien y el mal, la identidad...) a un nivel que emparenta su película con obras que trascienden su género y su narración para convertirse en referencias, como El Padrino, como Minority Report, como Heat, como Terminator.

Y al igual que estos referentes, sabe, encima, convertirse en un ejercicio de entretenimiento de primer orden, del que puede disfrutar todo aquél que se quede en la superficie de las hostias y los efectos. Momentos como la persecución por los túneles, con su final que levanta del asiento por empatía con la pantalla, meten al espectador, apabullado y maravillado a la vez, en una dinámica de disfrute múltiple (sensorial, emocional, estético, intelectual) que no se veía desde "Terminator 2".

Soy consiente de que esta crítica es excesivamente larga para lo poco que cuenta, y de hecho es más un "cómo mola esta película" que un análisis en sí. Pero es que contar cualquier cosa de "El Caballero Oscuro" es un robo. Todo el mundo merece descubrir esta obra maestra como tal, sin mucho a lo que agarrarse, para que le cale (más bien para que le aplaste) como lo hizo conmigo, porque ha recuperado algo que necesitábamos: la fe en que una película sea del todo satisfactoria, más allá de giros finales, sorpresas y deslumbrantes efectos. De que sea una película que nos recuerde por qué existe el cine.


Lo mejor:
Nolan y su apabullante madurez como director todoterreno, capaz de reflejar en pantalla lo que le venga en gana: tensión, humor, ironía, peligro, tristeza o ternura, sin complejos para usar lo que necesite, ya sean grandes efectos, música o simples actores y texto.

La música de Howard y Zimmer, que ahonda en la línea usada en "Begins", deudora a su vez de la indefinible y magnífica música que Kamen ihzo para "X-Men".

Un reparto simplemente perfecto, engrasado y en estado de gracia, magníficamente dirigido, a la altura de la saga Bourne, pero con el puntito Ledger, que más allá del componente emocional extracinematográfico, compone una interpretación que pasará a los anales de la historia; como Foster en "El silencio de los corderos". Nicholson estará llorando en algún rincón desde que vio la película.

Y un final maduro, valiente y complejo. Habrá secuela, y queremos verla YA.


Lo peor:
Que hace que Batman, de Tim Burton, parezca cada vez peor película.

1.6.08

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Indy ha vuelto. Y aunque algunos digan que no es lo mismo, que está viejuno y que pa qué, yo digo: mola. Mola mucho. Indy mola siempre.


Nunca sabremos si el guionazo de Frank Darabont rechazado por Lucas era mejor. Puede que fuera una revisión a lo "Robin y Marian", una peli de post-aventuras sobre el ocaso del héroe y la nostalgia de tiempos pasados, también en el mundo del cine. Pero los tipos que dinamitaron y reinventaron la industria del entertainment a mediados de los 70 no podían apelar al "cualquier tiempo pasado fue mejor" por simples principios: Lucas, porque es junto a Cameron el mayor estandarte de la innovación en el cine industrial (aunque con menor fortuna en lo artístico, no se puede negar que el cine es hoy lo que es gracias a la ILM); y Spielberg, porque cada vez que se sienta en la silla lo hace para dejarnos al resto un paso más atrás. Vamos, que por mucho que les gustara (sobre todo a tito Steven) jugar al revival, no tocaba.

Y no tocaba porque el público potencial de las aventuras de Indiana Jones, aparte de los fans de la saga, son adolescentes que van a ver los blockbusters en serie; ésos que conocen a Sean Connery por "La Roca", y a los que "Robin y Marian" y las referencias a Joseph Campbell que tanto gustan a Darabont les suenan a chino antiguo. Mal que nos pese, una peli de acción de hoy día es para ellos, y bastante es que las hostias parezcan de verdad y no haya una sola réplica digital de Harrison Ford siendo zaradeado por bicho gigante alguno. Menos mal.

Dicho ésto, podemos empezar diciendo que sí que la historia es la más floja de las cuatro. O quizá lo que ocurre es que matan a poca gente y ese humor ingenuo y clasicón que caracteriza la saga esté fuera de lugar en una actualidad dominada por la sangre y la crueldad cínica. Aún así, la profundidad en el personaje iniciada con la presencia de su papa en la 3 se prolonga aquí, sin que los rollos familiares interfieran con el espídico desarrollo, y el tratamiento hecho a la edad del actor/personaje se me antoja muy bien llevado. A Ford no le importa interpretar ni parecer un sesentón, y éso demuestra que el tipo, si bien no un gran actor ni alguien con muchas luces (eso dicen todos los que le conocen), posee una sabiduría callejera francamente acorde con su arqueólogo caradura. Harrison Ford es una máquina de interpretar a Indiana, y el tipo parece no haberse quitado el sombrero en 20 años.

El resto de personajes funcionan. Algunos por los pelos, como Hoxley y Max; otros por pura nostalgia, como Marion; y otros porque los actores que los encarnan son el carisma puro en pantalla: Cate Blanchett, demostrando una vez más que Jodie Foster NO puede dormir tranquila, y Shia Lebouf, que es simplemente el Richard Dreyfus de ahora: resultón, carismático, versátil, gracioso sin ser cargante y por supuesto el mejor de los actores de su generacion. Este chico es una mina: si destacar por encima de robots gigantes asesinos con el handicap de ser dirigido por Michael Bay no era suficiente, estar a la altura de Indiana Jones es un paso difícil de superar.

Sin embargo, donde la peli echa el resto y funciona como una puta apisonadora es en el señor con barba y gorrilla que manda el cotarro. Steven Spielberg demuestra que, a pesar de haberse vuelto un catedrático capaz de pulverizar/humillar/ningunear a cualquiera en cualquier género, tema o condición, sigue además en plena forma narrativa pura: no hay nadie en este puto mundo que pueda idear y rodar una secuencia como la persecución en la seva. La fisicidad y el ritmo, el llevar al extremo las situaciones y los planos, el cuerpo de los actores y los encuadres de los que hace gala es otra más (y van 33) de las lecciones que tito Steven da cada vez que se pone a dirigir. Es el mejor, y lo es tanto en una peli comprometida, incómoda y extrema como Munich o en un Blockbuster veraniego intrascendente como ésta. Y es que, ahora que Coppola prefiere jugar a ser pobre, y hasta que a Fincher no le tomen en serio de una vez, cuando el tito Steven dirige, el resto debería callarse la puta boca y aprender algo. Bueno, Cameron puede decir algo, venga... Pero que lo diga ya!!!!

Aspectos negativos? Muchos. Para empezar, que no hagan una como ésta cada semana. Que la gente se queje del uso del ordenador en IJ4 pero babeen con Matrix. Ah, y que John Williams se fue de vacaciones cuando le tocaba componer la banda sonora y tuvieron que tirar de retales.

Es bastante probable que Darabont escribiera una historia mejor. Más profunda, más sólida y más adulta. Pero lo que a mí me gusta de "Indiana Jones" es que cada vez que la veo vuelvo a tener 12 años. Malditos sean los que se empeñan en que incluso Indy sea más adulto: que se empachen de Von Trier y dejen al cine de verdad llevarnos a donde queremos.

6.5.08

Iron Man: Hojalata Brillante!!


Contra todo pronóstico, una de las pelis pobres de superhéroes que tantean de vez en cuando el terreno como mini-estudio de mercado previo a las gordas, se ha convertido en una de las más gratas sorpresas del año. Lo cual no es mucho de momento, pero viendo el verano que se avecina (The Dark Night, Hulk, Indiana), si consigue aguantar el tipo será todo un logro. Y no lo lleva mal.

Iron Man retrata la transformación en justiciero con armadura de un PlayBoy que se ha hecho millonario gracias a su genialidad creando armas. Tony Stark sería lo mejor de la peli, si no fuera porque el actor que lo encarna, Robert Downey Jr., se ha marcado un tanto alejándose de la habitual funcionalidad de las estrellas en este tipo de pelis y se ha comido, literalmente, el personaje. Tanto, que el alter ego humano es más interesante que todo lo que envuelve al héroe, consiguiendo por fin, en una sola peli de 70 millones y dos horicas, lo que Sam Raimi fue incapaz de conseguir en una peli decente, una sublime y un videojuego infame, todo por más de 400 millones y en más de 6 horas en total.

Jon Favreau, a pachas con dos guionistas que tienen de todo menos ganas de cobrar y largarse ("Hijos de los Hombres"), ha sabido encontrar el equilibrio entre la profundidad y seriedad de la apisonadora Nolan de "Batman Begins" (héroe humano imperfecto, pocas chorradas comiqueras), y el festival de entretenimiento que suponen las aportaciones más desenfadadas al universo de los superhéroes, con "Spider-man" a la cabeza (colorines, FX, repartazo, guiños y música molona). Ha sabido aprender la lección de lo sano que resulta cachondearse un poco de todo sin descuidar una línea de chicha a la que agarrarse, cuyo mejor exponente es "X-Men 3", frente a la lamentable "Spider-man 3" y su reiteración obsesiva de temas serios, mostrados de la forma más ridícula e infantil posible. El director se centra en lo básico y escoge bien sus temas: el arrepentimiento, pero sin traumas culpabilizantes extremos, la traición anunciada, y sobre tiodo, los cacharros.

Porque de lo que verdad va Iron Man es de lo que nos molan los cacharros. Un James Cameron primerizo, en la época actual, hubiera disfrutado como un niño mostrando todo el arsenal de gadgets y conceptos tecnológicos que desfilan por Iron Man. Incluido, por supuesto, el perfecto diseño de la armadura, que consigue algo pocas veces visto: que veamos un señor con un traje, y no un muñecajo digital sin alma. La profusión de planos de Downey Jr. poniéndose las sucesivas armaduras, además de reservar la máscara para momentos puntuales, y despojarle de ella en el clímax, es uno de los mayores aciertos en este sentido.

Por supuesto, no todo es brillante y sólido. Habiendo cogido perfectamente el punto al tono y al concepto global de la película, Jon Favreau falla sin embargo evidenciando su, en el fondo, funcionalidad con una puesta en escena espectacular pero tópica, repitiendo algún que otro plano clave y careciendo, en suma, de ese punto de locura imaginativa que hace de "X-Men-2", por ejemplo, una peli en un escalón superior. Quizá ha optado por una planificación más tosca en consonancia con la modestia que destila todo el conjunto, pero lo cierto es que en algún momento se echaba de menos un Simon West o, qué hostias, un Jonathan Mostow con un par de ideas de storyboard molonas. El montaje, que va de lo puramente académico a lo directamente chapucero en algunos momentos (la entrada de la primera canción es de derribo), tampoco le ayuda, siendo el aspecto técnico más cojo en una producción, por lo demás, impecable.

El resto de actores son el otro aspecto ligeramente negativo. Gwyneth Paltrow empieza genial pero su personaje se va diluyendo con el metraje; Terrence Howard está testimonial, como apunte para la secuela; y Jeff Bridges cumple con los ojos cerrados, con bastante presencia y un cierto toque siniestro desde el principio que denota que hay actores que saben construir un personaje pensando en toda la peli y otros que, bueno, simplemente, se limitan a leer el guión en cada momento (Josh-Mr-Increíble-Lucas en "Hulk"). El calvo terrorista apunta pero se queda en nada.

Total, que ha llegado el verano y vale la pena pasarse un par de horicas disfrutando una peli que no te trata de tonto, ni intenta darte la respuesta a la Vida, el Universo y Todo Lo Demás (42). Y que empieza con "Back in Black" y acaba, por supuesto, con "Iron Man".

27.4.08

Redacted

Ya es una peli fuera de cartel pero acabo de verla y no puedo dejar pasar la oportunidad. La peli pseudo-documental que relata la violación y asesinato, y el posterior silencio informativo, de una chica de 15 años y su familia por parte de Reno Flake y BB Rush (no olvidemos sus nombres: no lo merecen), soldados destinados en Samarra durante la Guerra de Irak en 2006.

Brian De Palma pone toda su sabiduría bastarda y su desvergüenza narrativa y formal al servicio de remover entrañas sin tapujos. Pero lejos de convertirse en un panfleto antimilitarista al uso, con óptica objetiva y racional y moralina incluída, "Redacted" alude a la piel y al sudor, a la mala leche, para dejarte en una disyuntiva incómoda y necesaria a partes iguales: lo sabes, pero no lo quieres decir. Eres MacCoy, superado por las circunstancias; eres Salazar, que quiere denunciar pero duda tanto que acaba pagando con su cabeza -literalmente- la venganza de los Irakíes.

No me extraña que algunos calificaran a de Palma de antipatriota. Pero no es por su defensa de la verdad en tiempos de guerra, sino por lo tremendamente sincero que es su desprecio por el ejército. Así, sin cortapisas. Los soldados de Redacted son oportunistas, palurdos, cobardes, borrachos, listillos, violentos, salidos, pretenciosos y ruines. Todos. No hay un alivio moral que sirva de escape o representación de la nobleza en todos ellos. Desde los violadores, auténticos simios uniformados, hasta el sargento mayor, un tipo que se las da de listo porque lleva 9 meses en Irak y cree saberlo todo, y es el primero en salir despedazado por una mina.

Tampoco es especialmente amable con los medios, que se diga. La periodista que acompaña a los soldados en la primera incursión a la desgraciada casa juega luego un papel tremendamente efectista y lacrimógeno al entrevistar al padre de la familia asesinada, que se encontraba en la cárcel sin acusación alguna durante el incidente.

Y finalmente es sangrante con algunos artistas, corporizando una irónica crítica en un cortometraje ficticio que en teoría intenta sacar arte audiovisual de la estéril espera en un puesto de control del ejército, anteponiendo una música dramática a imágenes estáticas de los soldados mirando al frente. Hemos visto decenas de piezas reconocidas internacionalmente en las que se premia la mirada artística, estética y absolutamente inútil de gente con presuntas intenciones de denuncia pero con un claro -pero no declarado- objetivo de sacar tajada del recurso fácil de meterse-sin-meterse con algo tan obvio como es el sinsentido de la guerra.

Creo que lo que De Palma intenta decir con todo ésto es que la guerra, la atrocidad de la que es capaz el ser humano, no entiende de sutilezas. No vale la racionalidad ni la sensibilidad artística elitista para hablar de gente que dispara contra embarazadas porque no paran en un puesto de control cuando van a dar a luz. Hay que dar un puñetazo en la mesa y gritar, mostrar la realidad cruda, incluso fotos reales de críos con la cara destrozada al final de la peli, para que se sepa de qué va el cotarro: dos soldados borrachos violaron y mataron a una chica y su familia porque el ejército emplea a iletrados y les quiere obedeciendo, porque Bush, Blair, Aznar y compañía querían un país y lo obtuvieron por la fuerza, porque la prensa juega a la verdad pero la usa para vender publicidad, y porque todas esas cosas no se pueden redactar: tienen que escribirse sin pensar. Jamás la sana desvergüenza de De Palma ha sido tan útil y necesaria como para retratar la desvergüenza real de los que tachan lo que no interesa.

30.3.08

La Noche Es Nuestra, y la peli también


James Gray demostró con "The Yards" que el cine negro no ha muerto, aunque a veces atenten contra él en forma de ejercicios de revival kitsch (La Dalia Negra). El cine negro es un género muy versátil, casi un marco más que un género, en el que caben desde funcionales películas de intriga y construcción laberíntica (Sospechosos Habituales), hasta dramas familiares subidos de tensión por estar metidos en el mundo del hampa (El Padrino, que además de éso es la mejor Obra de Arte que ha dado este medio). "La Noche es Nuestra" forma parte de este último subgénero.

La peli cuenta la historia de un joven, Bobby (Joaquin Phoenix) y exitoso encargado de un club de moda de Brooklyn en los 80, cuyo dueño es un anciano comerciante de pieles ruso que le quiere y le trata como a un hijo. A pesar de los tejemanejes que se cuecen en su local y a cierto coqueteo con el consumo personal de drogas, se mantiene relativamente limpio. Aunque éso trae sin cuidado a su padre, el jefe de policía del distrito (Robert Duvall), y su hermano, Joe (Mark Wahlberg), nuevo comandante de narcóticos, que consideran la vida de Bobby un sumidero de porquería por el que se está colando el chaval. Bobby se ve en el aprieto de tener que jugar a dos bandas, bregando con su familia y con los narcos que ven en su local y en él un filón en su cadena de distribución.

Gray trata grandes temas en esta peli, y lo hace desde la clásica diatriba de un personaje atrapado por las circunstancias, que le llevan a tener que escoger entre dos bandos. La culpa es el principal, pero también están la redención, el miedo, el resentimiento y la autosuficiencia. En este último sentido, el guión es especialmente duro con los procedimientos policiales, mostrándolos desde inoperantes hasta directamente fatales; el personaje de Duvall vive este proceso desde la inflexibilidad de un policía excesivamente duro con su hijo "descarriado", hasta un padre preocupado por la relación de sus hijos una vez éstos ya han sido rozados por el peligro de estar del lado de la ley. Bobby le demuestra que, a veces, la puerta de atrás es mas efectiva y más justa que las rígidas normas de la policía.

Durante la mayor parte del metraje, la historia avanza con seguridad y los hechos se suceden de forma bastante coherente y con alguna sorpresa, pero siempre dentro de los límites de lo creíble. Las pocas escenas de acción están resueltas con brío y contundencia, sin alardes pero sin perder sentido del impacto, más que del espectáculo; especialmente vibrante es la persecución bajo la lluvia, valientemente escorada desde el interior de un sólo coche. Lástima que el tiroteo final sea el que esté peor rodado, incluso de forma algo torpe, quizás porque Gray ya ha cargado tintas sobre los personajes y no puede de repente cambiar a jugar a ser DePalma.

Sin embargo, dos son los problemas de la peli.

Uno es que, llegado un punto de la trama, algunas soluciones se revelan francamente forzadas, como la maniobra que lleva a Bobby a participar en el asalto final. Desconozco los protocolos de ingreso a la policia de Nueva York, pero me da que ahí han patinado un poco.

El otro problema es que la peli se sabe buena, se sabe grave, y se lo cree, y en algunos momentos peca de pretenciosa para tratar temas que resultan muy funcionales en el género (los problemas familiares, encarnados en el personaje de Eva Mendes) y lo hace como si formaran parte de un discurso de autor muy personal. La traición de cierto personaje a Bobby, por ejemplo, se trata como si se estuviera haciendo una disección sobre la amistad, cuando ni el personaje es tan carismático como para que resulte un choque su acción, ni resulta nada difícil recordar exactamente el mismo mecanismo en otra gran película hermana de ésta: "Atrapado por su pasado".

En fin, es una peli buena, entretenida y muy bien contada. Se agradece que se siga haciendo cine confiando en historias, actores y algún regalito para la platea. Su pretenciosidad tampoco molesta, mas bien es un rasgo más de su director. Más que recomendable.

10.2.08

No Es Peli Para Todos


Los Coen han vuelto. Un poco a medias, porque no son los de "Muerte entre las flores", pero sí una pizca de los de "Fargo" y, sobre todo, un cacho largo de los de "El hombre que nunca estuvo allí". Adaptando una novela de MacCarthy que es una puñetera salvajada, se han marcado la que de momento es la mejor peli de la temporada. A la espera de la apisonadora Anderson-Day Lewis y su peli sobre el petróleo.

Y han vuelto con elementos que manejan de vicio: América profunda, personajes prácticos y ambiguos, una trama fina fina pero jugosa, momentos de impacto sin concesiones y un arsenal de puesta en escena que es una lección de cine. Ojo al sonido, porque al no tener banda sonora, es un factor cuidado hasta el delirio.
"No es país para viejos", además de su archiconocida y vulgar trama (la de alguien perseguido por otro alguien muy malo para quitarle algo muy valioso), cuenta el fin del mundo, la hegemonía del mal y lo hijoputa que es el azar. En este sentido, sus personajes-concepto (el tipo listo, el tipo recto, el tipo malo), están dibujados con muy pocos matices pero con mucho, mucho poderío escénico, y es que esta película es una de ésas cuya virtud está en el hecho de ser una película y no cualquier otra manifestación narrativa; ya, ya sé que es una historia sacada de una novela, pero desde luego no es una adaptación literal, porque hay cosas aquí que sólo se consiguen poniéndolas en imágenes. Y en sonidos, insisto.

Javier Bardem borda un papel muy agradecido. Tommy Lee Jones hace lo que sabe y lo hace muy bien. Pero esta peli es de Brolin. Su no-composición de tipo listo y con recursos, siempre improvisando pero nunca a la desesperada, su presencia, su mirada, sus réplicas; es el arquetipo del antihéroe Coeniano que encarnara Gabriel Byrne en "Muerte entre las flores", sin la ironía comiquera de aquél. En una palabra, es un personaje de verdad, que es lo más difícil de hacer, en mi opinión. Porque lo de Bardem es sobrenatural, pero ya estaba en el guión; he de decir, además, que en algún momento se pasa de rosca, y en esta peli eso es un crimen. Porque es una peli contenida hasta el infinito.

En efecto los hermanos (que esta vez firman como director ambos, curiosamente) confían tanto en lo que tienen entre manos que no le ponen nada de salsa. Atención al momento en que Moss descubre la masacre: la forma de entrar al esceario, de mostrarlo todo sin contar nada, de colocar cada puto plano en su sitio sin más. En un género tan dado al exceso y a sobreexplicar todo una y otra vez, la economía narrativa de la que hacen gala, comparada con otros puntos de su filmografía ("El Gran Lewobsky"), es de admirar. Y de esa manera, además, consiguen que los detalles (los dos millones de detalles que debe haber en cada minuto de metraje, más o menos), salten como palomitas y sepan igual de bien: yo me quedo con la mano del mexicano destrozada por un disparo, porque soy un salvaje.

Una peli para ver. Varias veces. Pero ojo: no es una peli para todos. Yo conté a 5 personas salirse del cine. Supongo que dudaron entre ésta y "Astérix y Obélix" y les pilló un poco al traspiés.